Cáncer de mama en perras - Síntomas y tratamiento

Cáncer de mama en perras - Síntomas y tratamiento

Desgraciadamente, el cáncer es una enfermedad que también golpea a nuestros amigos caninos. En este artículo de ExpertoAnimal vamos a centrarnos en una de sus manifestaciones más comunes, que no es otra que el cáncer de mama que pueden padecer nuestras perras. Vamos a descubrir sus síntomas, la manera en la que lo podemos diagnosticar y, por supuesto, el tratamiento que es posible utilizar, así como las medidas preventivas ya que, como siempre, es mejor prevenir que curar.

Si te interesa saber más sobre el cáncer de mama en perras, sus síntomas y tratamiento, ¡sigue leyendo!

¿Qué es el cáncer?

El cáncer es el crecimiento anómalo, continuo y rápido de células en el organismo. En el cáncer de mama en perras, como su propio nombre indica, este desarrollo patológico tendrá lugar en las glándulas mamarias. Casi todas las células mueren y son sustituidas a lo largo de la vida del individuo. Si se produce una mutación en los mecanismos que rigen esta división celular se originarán células de crecimiento muy rápido que formarán masas capaces de desplazar a las células sanas.

Además, las células cancerígenas no cumplen las funciones propias de las células. Si el cáncer crece invadiendo la zona u órgano donde se origina, provocará daños que, con el tiempo, conducirán a la muerte del perro. En animales jóvenes su crecimiento suele ser más rápido, al contrario de lo que acontece con animales de más edad, por el propio ritmo de regeneración celular.

Existen genes que suprimen a los genes cancerígenos pero también hay otros que inhiben su función y todo ello está provocado por factores externos como pueden ser la dieta, el estrés o el ambiente. Así, el cáncer es un fenómeno donde interactúan la genética y el medio. Además, se conocen carcinógenos, esto es, influencias que incrementan las posibilidades de que se origine cáncer. En seres humanos están probados elementos como la luz ultravioleta, los rayos X, la radiación nuclear, algunos productos químicos, el tabaco, virus o parásitos internos.

Los tumores originados por el cáncer se denominan neoplasias y pueden ser benignos o malignos. Los primeros suelen crecer lentamente, sin invadir ni destruir los tejidos que los rodean. No suelen propagarse a otras partes del cuerpo. Si es posible, se extirpan con cirugía. Al contrario, los tumores malignos sí invaden los tejidos adyacentes y crecen de modo ilimitado. Estas células tumorales pueden penetrar en el sistema circulatorio y trasladarse desde el tumor primario a otras partes del cuerpo. Este proceso se denomina metástasis.

Síntomas del cáncer de mama en perros

Las perras poseen unas diez glándulas mamarias, distribuidas en dos cadenas simétricas a cada lado del cuerpo, desde el pecho hasta la ingle. Los tumores en estas glándulas son, por desgracia, muy comunes y la mayoría se producen en perras de más de seis años de edad, con mayor incidencia hacia los diez años. Estos tumores podrán ser benignos o malignos.

Este tipo de cáncer es, en gran medida hormonodependiente, lo que quiere decir que su aparición y desarrollo están vinculados a hormonas, fundamentalmente estrógenos y progesterona, que intervienen en el ciclo reproductor de la perra y para las que hay receptores en el tejido mamario.

El síntoma principal que, como cuidadores, vamos a poder notar en el cáncer de mama de nuestra perra es la presencia de un bulto o masa indolora en una o varias mamas, es decir, para la detección nos bastará un examen físico. Las mamás más grandes, es decir, las inguinales, se ven afectadas con más frecuencia. Esta masa será de tamaño variable y de contorno más o menos definido, pegado a la piel o libre. En ocasiones, se ulcera la piel y podremos apreciar una herida. También puede observarse una secreción sanguinolenta a través del pezón.

Diagnóstico para el cáncer de mama en perros

Detectado este primer signo, debemos buscar atención veterinaria sin pérdida de tiempo. El veterinario, tras palpación, confirmará el diagnóstico, diferenciándolo de otras causas posibles como la mastitis. Como veremos, el tratamiento de elección, en cualquier caso, va a ser la extracción quirúrgica.

El material extirpado deberá ser enviado a analizar (biopsia) y será el laboratorio histopatológico especializado a quien le corresponderá determinar exactamente el tipo de células presentes. Además, este estudio podrá decirnos si el tumor es benigno o maligno y, en este último caso, cuál es su grado de virulencia. Estos datos son básicos para el pronóstico, la esperanza de vida o la posibilidad de recidivas (porcentaje de que se repita el cáncer, en el mismo sitio o en otro diferente).

Tratamiento del cáncer de mama en perros

La eficacia del tratamiento del cáncer de mama en perras va a depender del diagnóstico precoz. La extirpación quirúrgica, como hemos dicho, será el tratamiento de elección, salvo en casos en los que concurra una enfermedad terminal o se constate la presencia de metástasis. Por ello, antes de entrar a quirófano, el veterinario va a realizar un radiografía que permitirá distinguir la presencia de masas en otras partes del cuerpo.

Es usual la aparición de metástasis en los pulmones (en ocasiones pueden originar dificultades respiratorias). También se puede hacer una ecografía y una analítica de sangre. En la cirugía se extirpará el tumor y el tejido sano adyacente. La extensión de la extracción va a depender del tamaño y de la localización del tumor. Así, se podrá quitar solo el bulto, la mama completa, toda la cadena mamaria o incluso las dos cadenas. El pronóstico será más desfavorable cuanto mayor sea el tumor y su agresividad.

Pero, además, al tratarse de un cáncer hormonodependiente, si la perra está entera, puede procederse a la ovariohisterectomía, es decir, la extracción del útero y de los ovarios. Como hemos dicho, si nuestra perra presenta metástasis no es recomendable la intervención quirúrgica, aunque, en algunos casos, se puede extraer la masa si está provocando daños. Según el resultado de la biopsia, además de la extirpación quirúrgica puede ser necesario administrar, también, quimioterapia (previene y controla la metástasis).

Por otra parte, el posoperatorio será como el de cualquier otra cirugía, con lo que debemos prestar atención a que nuestra perra no se arranque los puntos, así como al aspecto de la herida para controlar posibles infecciones. También evitaremos movimientos bruscos, juegos violentos o saltos que puedan hacer que la herida se abra. Por supuesto, hay que mantenerla limpia y desinfectada, según nos paute el veterinario, de igual manera que debemos administrar la antibioterapia y la analgesia marcadas. Hay que tener en cuenta que la incisión puede llegar a ser de tamaño considerable.

Prevención

Como vemos, en este caso, la causa de la aparición del cáncer de mama en perras es mayoritariamente hormonal, con lo que es posible adoptar medidas preventivas, como es la esterilización temprana de nuestra perra. Con la extirpación del útero y los ovarios, la perra deja de ciclar y, sin la acción de las hormonas de este mecanismo, no se puede desarrollar ningún tumor.

Hay que tener en cuenta que esta protección es prácticamente completa en perras operadas antes de su primer celo. Realizando la intervención después del primer celo, la protección se establece en torno a un 90 %. A partir del segundo celo y sucesivos, el porcentaje de protección que otorga la esterilización va disminuyendo. Es importante, por lo tanto, esterilizar a nuestra perra antes de su primer celo. Si la adoptamos de adulta debemos operarla lo antes posible, mejor cuando no esté en celo, ya que la irrigación de la zona durante esas semanas aumenta, lo que va a elevar el riesgo de sangrado durante la cirugía.

Dentro de las medidas preventivas destaca, también, la detección precoz. No está demás que examinemos las mamas de nuestra perra periódicamente y procuremos atención veterinaria rápida ante cualquier cambio o presencia de masas, enrojecimiento, inflamación, secreción o dolor.

A partir de los seis años se puede hacer en casa un examen mensual en perras no esterilizadas o esterilizadas tardíamente. Así mismo, deberemos acudir a las revisiones veterinarias de rutina. Los perros de más de 7 años deberían someterse a un examen físico anual ya que, como hemos visto, un simple examen físico puede detectar la presencia de cáncer.

Por último, hay que saber que la utilización de productos para controlar el celo de la perra (progestágenos) favorece la aparición del cáncer de mama. Además, perras que han sufrido pseudogestaciones (embarazos psicológicos) también son más propensas a padecerlo. Todos estos datos reiteran la necesidad de la esterilización temprana para conseguir que nuestra perra tenga la mejor calidad de vida.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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