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Consejos para llevar a mi gato de vacaciones

 
Por Catit. 27 julio 2021
Consejos para llevar a mi gato de vacaciones

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Aunque solemos dejar a nuestro gato en casa cuando salimos de vacaciones para evitar alterar la rutina de un animal muy sensible a los cambios, lo cierto es que, por diversos motivos, también podemos optar por llevarlo con nosotros.

Si es tu caso, para que la salida de casa sea agradable para todos, a continuación, en este artículo de ExpertoAnimal en colaboración con Catit, repasamos los consejos para llevar a nuestro gato de vacaciones con seguridad y tranquilidad.

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¿Puedo llevar a mi gato de vacaciones?

En primer lugar, si tus vacaciones van a ser cortas, de unos 2-3 días, puede no compensar mover al gato, sobre todo si es tímido, miedoso o se estresa con facilidad. Además, si sospechas que puede estar enfermo, lo está o se encuentra en periodo de recuperación de alguna dolencia o intervención quirúrgica, lo más adecuado sea no moverlo de su entorno ni alejarlo de su veterinario habitual. Descubre Cómo dejar a tu gato en casa si te vas de vacaciones en este otro artículo.

Por otra parte, si decides viajar con tu gato, asegúrate de que aceptan animales en el lugar en el que tengas pensado alojarte. Ten en cuenta, también, la admisión de animales y sus condiciones en los transportes que tengas que utilizar. Por último, busca un veterinario de confianza en el lugar de destino e infórmate previamente de si hay alguna desparasitación o vacunación necesaria o recomendada para garantizar la protección de tu gato durante las vacaciones.

¿Cómo preparar a mi gato para ir de vacaciones?

Dado que la mayoría de los gatos son muy sensibles a cualquier cambio en su ambiente, es buena idea, unos días antes de salir de casa, comenzar a utilizar feromonas apaciguadoras, ya sea en espray o en difusor. Se trata de unas sustancias que, aunque inodoras para nosotros, a los gatos les transmiten una sensación de calma, de seguridad y de familiaridad, ya que son las feromonas que emiten cuando ellos mismos frotan su cara contra nosotros o sus propiedades. Podemos rociar con estas feromonas su transportín, que conviene presentarle con tiempo, su cama, sus juguetes o cualquier utensilio que nos queramos llevar de vacaciones, como puede ser su rascador favorito. De esta forma, se sentirá un poco menos perdido cuando se vea fuera del hogar. Con efecto tranquilizador también se pueden utilizar flores de Bach, aunque no han demostrado más que un efecto placebo.

Por supuesto, conviene llevar también su comida para evitar añadir otro cambio a su rutina, que, además, si es brusco, podría desencadenarle trastornos a nivel digestivo. Así mismo, si todavía no lo lleva, ponle el microchip a tu gato, y ponle un collar, anti-ahogo o con hebilla breackway, sin cascabel, con una placa con tu número de teléfono. Ambos dispositivos ayudarán a recuperarlo en caso de pérdida.

Por último, cabe señalar que, para los gatos que se estresan mucho durante los viajes, el veterinario puede recetar fármacos para tranquilizarlos o sedarlos. Pero si es el caso de tu gato habría que pensar si compensa someterlo a un nivel tan elevado de estrés para llevarlo de vacaciones o sería mejor barajar la opción de dejarlo en casa al cuidado de alguien de su confianza.

El viaje, siempre en transportín

Tanto si el viaje a nuestro destino de vacaciones lo hacemos en un vehículo particular como si optamos por un tren, un avión, etc., un buen transportín es imprescindible. Debe ser de un tamaño manejable, pero lo suficientemente amplio como para que el gato adulto pueda estar de pie erguido y se pueda dar la vuelta sin complicaciones. Además, tiene que ser robusto para protegerlo y, obligatoriamente, su cierre ha de ser perfecto para evitar que se abra durante el traslado. Si el gato no va a viajar en nuestro coche, deberemos contactar con la compañía de transportes que corresponda para informarnos de los requisitos que tiene que cumplir nuestro transportín.

Un ejemplo de transportín para viajar con nuestro gato de forma segura y cómoda es el transportín Catit Cabrio. Se trata de un transportín multifuncional con múltiples utilidades para un viaje seguro, con asa de agarre integrada y correa de transporte. Puede sujetarse en el coche usando los cinturones de seguridad. Es espacioso y soporta hasta 11,3 kg de peso. Además, destaca su diseño, con una accesibilidad de 360º, y la cantidad de aberturas con las que cuenta, que permiten un adecuado flujo de aire y, en consecuencia, una óptima ventilación. El suelo es antideslizante, para mayor comodidad del gato, y dispone de canaletas para la recolección de la orina o de cualquier resto de comida o de agua que se pueda derramar durante el viaje, mejorando la higiene. Aun así, se puede colocar un empapador, por si acaso, ya que es difícil poder poner el arenero dentro del coche y que el gato lo utilice. Las características de la puerta permiten introducir comederos para ofrecerle al gato comida o agua en el trayecto sin tener que abrirla, con el riesgo de fuga que esto podría suponer. Otro ejemplo de transportín para viajar con nuestro gato de forma segura es el transportín para gatos Profile Catit porque cumple con las medidas del avión.

En los viajes más largos conviene parar cada cierto tiempo, por lo menos para darle agua al gato. Si tu felino es de los que vomita, no le ofrezcas comida durante el trayecto ni en las horas previas a salir de casa.

Consejos para llevar a mi gato de vacaciones -  ¿Cómo preparar a mi gato para ir de vacaciones?

Consejos para favorecer la adaptación del gato al lugar de vacaciones

Al llegar al nuevo alojamiento conviene colocar todos los accesorios del gato, abrirle el transportín y dejar que, a su ritmo y sin forzar, vaya reconociendo su entorno. Podemos volver a utilizar las feromonas para ayudarlo a que se sienta seguro. Es muy importante presentarle el arenero, el comedero y el bebedero para que pueda cubrir sus necesidades básicas tras un viaje que le habrá supuesto un tiempo de encierro.

Para los gatos más tímidos, puede ser recomendable reducir su espacio a una sola estancia y asegurarnos de que tienen un lugar donde esconderse, si así lo desean. Una vez vayan sintiéndose más cómodos, podemos dejar que reconozcan todo el alojamiento. Hay que asegurarse de que las ventanas y las puertas se quedan perfectamente cerradas en nuestra ausencia para evitar caídas y fugas. Lleva mosquiteras por si tu alojamiento no cuenta con ellas. Por otra parte, ten a mano la cartilla sanitaria al día de tu gato y el teléfono de algún veterinario cercano.

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