¿Dormir con mi gato es malo?

¿Dormir con mi gato es malo?

Dormir con gatos es una práctica común en distintas culturas y que ha prevalecido a lo largo del tiempo. Además, el estilo de vida de la gran ciudad, que provoca que gatos y personas compartan prácticamente todos los espacios dentro del hogar, favorece que estos animales quieran dormir con nosotros. Sin embargo, es muy habitual que las personas se pregunten si dormir con un gato es malo, especialmente cuando quieren hacerlo con niños o mujeres embarazadas. ¿Tú también tienes curiosidad por saber más sobre ello?

Debemos saber que, si bien implica ciertos beneficios para la salud, dormir con un gato también conlleva inconvenientes que es importante conocer, así como el riesgo de contagio de ciertas enfermedades comunes en los gatos. En este artículo de ExpertoAnimal explicaremos si dormir con mi gato es malo, todo ello basado en estudios científicos y divulgaciones médicas y veterinarias. ¡Deja atrás los falsos mitos!

Beneficios de dormir con gatos

Quienes son partidarios de compartir cama con sus gatos son conscientes de que es una rutina que afecta al bienestar de ambos, es decir, que es positiva tanto para nosotros como para ellos. Además, también existen importantes beneficios emocionales que evidencian que mejora la relación entre tutor y gato, reflejándose así en una convivencia más positiva, relajada y afectiva.

De forma resumida los beneficios de dormir con gatos son:

  1. El ronroneo de los gatos nos ayuda a alcanzar un estado de relajación y tranquilidad que nos permite conciliar el sueño más fácilmente.
  2. Aporta una mayor sensación de seguridad emocional para ambos.
  3. La temperatura corporal de los gatos, al ser más elevada que la de las personas, favorece que entremos en calor en invierno, ayudando así a paliar los meses más fríos del año.
  4. La mayoría de gatos que duermen con sus propietarios tienen una conducta más afectuosa, lo que afecta positivamente a la convivencia y a la relación entre ambos.
  5. Para terminar, debemos saber que amanecer junto a nuestros felinos también es muy positivo. Nos ayuda a empezar el día de buen humor.

Pero además, debemos saber que dormir con gatos suele ser muy beneficioso para los niños, pues ellos encuentran en los felinos una figura que les proporciona seguridad, satisfacción y relajación. De hecho, los más pequeños suelen percibir a sus animales como "amigos especiales" o bien como miembros importantes de la familia que les ofrecen afecto, apoyo emocional e interacciones positivas. También pueden jugar un papel importante en la transición de dormir en las camas de sus padres (o sus hermanos) y en la suya propia.

Desventajas de dormir con un gato

No obstante, no todo son ventajas a la hora de dormir con gatos. De hecho, es precisamente por los motivos que detallaremos a continuación que existe la duda sobre si dormir con un gato es malo y también debemos tenerlos en cuenta.

Empezaremos hablando de la habituación, pues es muy común que los tutores quieran dormir con sus gatos cuando éstos son cachorros, no obstante, llegada a su etapa adulta, prefieren que lo hagan en sus propias camas o en otras habitaciones, lo que provoca un elevado cuadro de estrés para el felino, que no entiende por qué está siendo rechazado y expulsado de lo que consideraba una de sus "zonas para dormir". En cualquier caso, para enseñar a un gato a dormir en su cama, se aconseja hacer uso exclusivo del refuerzo positivo, por ejemplo mediante golosinas, palabras amables o caricias, lo que causará un menor impacto.

En este sentido, es aconsejable hacer una reflexión previa en el momento de la adopción y acordar con todos los miembros de la familia dónde dormirá el gato. De esta forma, si todos le animan a dormir en su propia cama es muy probable que lo acepte y no lo perciba de forma negativa.

Otro aspecto importante es la calidad del sueño, de hecho, diversos estudios señalan que algunos propietarios tienen problemas para dormir cuando duermen con los gatos, debido por ejemplo a su elevada temperatura corporal, arañazos, movimientos nocturnos o pelos entre otros. Además, también es importante saber que humanos y gatos tenemos distintos ciclos de sueño, lo que provoca que esta necesidad fundamental pueda verse interrumpida y cause malestar en ambos individuos.

Estudios señalan además que los gatos que presentan agresividad, ya sea hacia otros gatos o hacia los humanos, pueden incrementar este problema del comportamiento e incluso dar pie a la aparición de nuevos. Aunque puede deberse a distintas causas, como conducta de juego, agresividad redirigida, miedo o conducta depredadora, un gato puede manifestar agresividad para mantener el control sobre la zona de descanso.

Otros problemas menos comunes son la falta de intimidad entre parejas, especialmente cuando a una de las personas de la relación le desagradan los gatos, o la dependencia para quedarse dormidos, lo que puede llegar a causar problemas de sueño a corto y largo plazo.

Enfermedades que transmiten los gatos

Además de las desventajas mencionadas, también debemos tener en cuenta las enfermedades que transmiten los gatos, especialmente cuando hablamos de enfermedades zoonóticas, es decir, que se contagian al ser humano y viceversa. Aunque cualquier gato es suspcetible a padecerlas , incluso aquellos felinos que residen en el interior del hogar, es mucho más común en gatos que tienen acceso al exterior.

De forma resumida explicaremos algunos problemas de salud de los gatos que pueden afectarnos y que sí serían un motivo de peso para decidir que dormir con mi gato es malo:

Enfermedades de los gatos que se transmiten a humanos

Debemos saber que aunque el riesgo es relativamente bajo cuando se realiza una adecuada medicina preventiva en los gatos, existen algunas enfermedades que transmiten los gatos, siendo más susceptibles a padecerlas los niños, las mujeres embarazadas y las personas inmunodeficientes. Algunas de ellas son:

  • Hongos
  • Campilobacteriosis
  • Infecciones
  • Enfermedad de Lyme
  • Rabia
  • Tiña
  • Sarna

Parásitos de los gatos

Debemos saber que los parásitos intestinales más comunes en gatos son los nematodos (gusanos redondos) como Toxocara cati, Ancylostoma tubaeforme y Uncinaria stenocephala, y los cestodos (gusanos planos) como Dipylidium caninum, Taenia taeniformes y Echinococcus granulosus. Se transmiten a través de pulgas, piojos o la ingestión de alimentos contaminados y provocan que estos gusanos se alojen en intestinos y otros órganos, completando su ciclo biológico a través de las heces, contagiando así a otros animales y personas. Otros parásitos microscopios pueden ser las giardias o los coccidios.

Mención especial merece la toxoplasmosis en gatos, provocada por el coccidio Toxoplasma gondii, tristemente famoso por sus efectos en los fetos. Sin embargo, debemos señalar que el contagio es muy complicado, ya que se transmite a través de la carne cruda de animales infectados o de una gata infectada a sus crías. Es fácil prevenir su contagio y podemos detectar su presencia con un sencillo análisis en el veterinario.

Por su parte, los parásitos externos en gatos son las garrapatas, las pulgas, los piojos y los ácaros, aunque existen otros menos comunes, como los gusanos barrenadores, que infectan heridas cuando las moscas o tábanos ponen huevos en ellas. A su vez, los parásitos externos pueden actuar como vectores de parásitos internos y otras enfermedades potencialmente graves. En ambos casos podemos prevenir el contagio mediante una rutina de desparasitación pautada por el veterinario.

Alergia a los gatos

Dormir con nuestros gatos provoca que los alérgenos que liberan permanezcan en el colchón, incluso después de cambiar las sábanas. Éstos están presentes en pelo, baba, orina, heces, escamas y otros residuos orgánicos, invisibles a simple vista. Pueden favorecer la aparición de respuestas inmunológicas del organismo, como resultado, las personas que comparten cama con animales pueden desarrollar alergia, asma o neumonitis por hipersensibilidad. Para prevenirlo, lo ideal es adquirir fundas antiácaros, de venta en farmacias, ya que permiten aislar correctamente el colchón, que suele ser difícil de limpiar.

Falsos mitos sobre dormir con gatos

Es muy común escuchar que "dormir con gatos causa esterilidad" o que los mismos pelos de los gatos causan esterilidad. Derivado de ello, podemos escuchar que "los pelos de los gatos causan enfermedades" o que "se forman bolas de pelo dentro del cuerpo de las personas". Hablamos de afirmaciones muy extendidas pero que, sin embargo, son completamente falsas, pues lo cierto es que los gatos no causan esterilidad ni problemas de salud. No existe ningún estudio ni prueba médica que lo demuestre.

También dicen que "los gatos son malos para los bebés" y que los pelos de los gatos pueden asfixiar a los bebés. Una vez más estamos ante un mito, pues ambas afirmaciones son completamente falsas. Aún así, teniendo en cuenta que los recién nacidos son muy sensibles, podemos colocar una valla en la cuna del bebé para mantenerlo al margen, hasta que se haya desarrollado un poco más.

Consejos para dormir con gatos sin riesgos

A pesar de que la mayoría de propietarios conocen los riesgos de dormir con gatos, siguen haciéndolo. ¿Tú tampoco vas a dejar de compartir cama con tus felinos? Entonces toma nota de los consejos finales que hemos preparado para que esta rutina sea lo más beneficiosa posible:

  • Evita que tu gato salga al exterior: en la calle pueden producirse peleas entre gatos, el contagio de diversas enfermedades y la transmisión de parásitos, externos e internos. Eso sí, si tu gato sale de casa habitualmente deberás impedir el acceso de forma progresiva, aumentando a la vez el enriquecimiento ambiental para evitar que aumenten sus niveles de estrés o ansiedad, así como realizando sesiones de juego diarias para ayudarle a canalizar la energía acumulada.
  • Sigue una rutina de cepillado: es muy aconsejable que mantengas una rutina diaria de cepillado, aunque también puedes realizarla cada dos o tres días. Además de eliminar el pelo muerto podrás detectar de forma pronta cualquier enfermedad, parásito o problema de la piel. Revisa bien a tu gato detrás de las orejas, en el cuello, las axilas o las ingles.
  • Acude a tu veterinario regularmente: lo ideal es hacer una visita cada 6 o 12 meses como mínimo, para garantizar un buen estado de salud y hacer un análisis de control. El especialista te indicará además las pautas para seguir el calendario de vacunas para gatos y las desparasitaciones periódicas, internas y externas. Recuerda que incluso los gatos de interior pueden contagiarse, a través de nuestra ropa, por ejemplo.
  • Realiza una adecuada higiene del hogar: limpia semanalmente mantas, sábanas y alfombras, además de utilizar aspiradores de máxima potencia que te ayudarán a disminuir y eliminar los ácaros presentes en colchones de sofás, camas y cojines.
  • Garantiza la procedencia de los alimentos: independientemente de si alimentas a tu gato con un alimento balanceado comercial o una dieta cruda (BARF), deberás asegurar que las materias primas son de calidad y han pasado por los controles sanitarios pertinentes. Además, deberás congelar la carne cruda antes de ofrecerla o cocinarla ligeramente, para prevenir el contagio de cualquier parásito o bacteria.

Ahora ya sabes que dormir con un gato no es malo, siempre que se tomen las precauciones pertinentes. No obstante, si te has quedado con dudas o quieres que el especialista te prescriba los antiparasitarios más adecuados y efectivos no dudes en acercarte a una clínica veterinaria, donde te explicarán todo lo que necesitas saber.

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