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Educar a un galgo afgano

Educar a un galgo afgano

Ficha del animal: Galgo Afgano

Si tienes la fortuna de gozar en alguna ocasión con la compañía de un galgo afgano, observarás a uno de los ejemplares caninos más hermosos, rebosantes de confianza, orgullosos, serenos, indolentes, listos y "pasotas", entre todas las razas caninas.

Considero que el factor más importante para la buena educación de un galgo afgano es que pase suficiente tiempo con su madre. De esta manera aprenderá a comportarse conforme a su rango entre los cánidos y tendrá un equilibrio emocional muy sólido. Vale más que se pase una semana de más con su madre, que una semana de menos.

Si continúas la lectura de este artículo de ExpertoAnimal, podrás aprender la mejor forma de educar a un galgo afgano.

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La refinada estampa del galgo afgano

La forma de sentarse o reposar con el vientre en el piso, revela en los galgos afganos su porte distinguido, altivo, hierático, que semeja de materia pétrea cuando reposa en el suelo. Solamente el tenue vaivén de su grácil cola demuestra que aquella esfinge animal no es de piedra y que en el interior de su imponente pecho se alberga un corazón poderoso.

Los movimientos de los galgos afganos son eléctricos, y son capaces de saltar sin tomar impulso, o incluso estando echados en el suelo. Cuando juegan a acosarte, y esto en las cazas autenticas también lo practican, se acercan a ti de manera fulgurante. Realizan quiebros en un zigzag vertiginoso que ni tu vista ni tu mente puede predecir.

El todo el mundo al galgo afgano se le considera un perro señorito y de lujo; nada más lejos de la realidad. Se trata de un cazador temible, valiente e implacable con sus presas. Lobos, leopardos nivales y más generalmente las cabras alpinas de los imponentes y agrestes macizos montañosos de las cordilleras del Afganistán. El vaporoso pelo del galgo afgano oculta su fibroso cuerpo y hace que sus atacantes yerren en sus zarpazos, cornadas o mordiscos. En el mundo occidental no se lo utiliza como perro de caza, afortunadamente.

Educar a un galgo afgano - La refinada estampa del galgo afgano

La inteligencia del lebrel afgano

En la tabla del Dr. Stanley Coren, que según los expertos mide la inteligencia de los perros, el lebrel afgano está en el nº 79 del ranking. O sea, el último lugar. En teoría es el perro más tontito de todos. Las personas que han gozado de la convivencia con un lebrel afgano, os podrán segurar que no tienen ni un pelo de tonto, todo lo contrario.

Lo que ocurre es que el galgo afgano es muy independiente y su naturaleza es más próxima a la mentalidad de un gato que a la de otra raza de perro más habitual. El afgano obedecerá tus órdenes si le apetece, y si no le apetece no lo hará. En todo caso, sí que entiende el sentido de las órdenes, otra cuestión es obedecerlas.

Una muestra de la inteligencia

En todo el mundo se celebran carreras de galgos, un execrable negocio. El galgo afgano es casi tan veloz como el galgo inglés y el español, por lo tanto han existido tipos que han intentado en multitud de ocasiones organizar carreras de lebreles afganos. Sin embargo, jamás han logrado conseguir su propósito con los afganos. ¿Sabéis el motivo? Yo os lo cuento:

Tras iniciarse la carrera y apenas dada media vuelta al circuito oval en pos de la liebre mecánica, los galgos afganos se paran; atraviesan perpendicularmente el circuito, y cuando la liebre mecánica llega a su altura, atrapan sin problemas el peluche. ¿Os parece esta actitud propia de falta de inteligencia..., o todo lo contrario?

Educar a un galgo afgano - Una muestra de la inteligencia

Fundamentos básicos para educar a un galgo afgano

Ya lo he comentado al inicio de este artículo: para lograr que un galgo afgano responda de maravilla es imprescindible optar por la adopción de un cachorro ya crecido de dos meses o más en los que haya convivido con la madre. Olvidaros de cachorros diminutos y frágiles. Los perros necesitan estar con su madre, hasta aproximadamente los 2 o 3 meses para empezar su proceso de socialización, en el que aprenderá a relacionarse apropiadamente con otros perros y a entender su lenguaje. Sin embargo, si has adoptado a un perro adulto, no te preocupes, con paciencia también podrás educarle.

Todos los galgos afganos son muy bonitos de cachorros o de mayores. Yo os aconsejo que si deseáis adoptar uno, le miréis directo a los ojos. Donde veáis el destello de inteligencia más superlativo, os recomiendo su adopción por encima de otras cualidades.

Al afgano le chifla jugar, y mediante el juego puede aprender todo lo que le gusta y desdeñar todo lo que considera superfluo. Ejemplos: difícilmente un afgano cobrará la pelota o el palo que le lances, y además te mirará con una expresión que te dirá: ve tú a buscarla; si ahora la quieres no haberla lanzado tan lejos hace un instante.

No digo que no pueda atender esta sencilla orden si dedicas un tiempo monumental a dicho menester; pero habrá días que te obedecerá a la primera, y otros en que no habrá manera. Exactamente como haría un gato. También duermen aproximadamente la cantidad de horas que un gato. Por ello, es conveniente que reposen sobre una base mullida, ya que es mejor para su osamenta, pues no tienen grasa corporal.

Les entusiasma mostrar sus excepcionales cualidades atléticas. Correr y saltar son lo suyo. Pasearlo en bicicleta es posible, pero peligroso; el galgo afgano en la cuestión de correr es muy competitivo y puede intentar correr más que tú y arrastrarte como un caballo a una cuadriga.

El galgo afgano, a pesar de la lista del Dr. Stanley Coren, es capaz de captar órdenes básicas para perros sin ningún problema. Siéntate, túmbate, corre, ven, y cualquier orden útil, divertida o cómoda es captada sin problemas por el galgo afgano. Sin embargo, cosas cómo: dame la patita, son absurdas para la mentalidad del afgano; pero a pesar de eso puede obedecerla.

Los galgos afganos deben pasearse siempre con correa si es por la ciudad o lugares con tráfico, ya que son muy curiosos, tienen una vista extraordinaria, y si detectan algo que les atraiga salen disparados hacia allí. Cuando paseas por la ciudad, debes alejarte de las palomas, ya que los afganos caminan disimulando, y cuando están en paralelo casi ya sobrepasándolas, realizan un vertiginoso movimiento para atraparlas entre sus dientes, cosa que sucede con frecuencia si tú vas despistado y no lo retienes. Luego está el numerito de que suelte al pobre pájaro mientras la gente mira.

Cuando paseas por recintos cerrados o muy amplios (playas, campos de fútbol), los puedes soltar y saldrán disparados como un cohete. Cuando haya concluido el tiempo de paseo y los llames para que vengan, no vendrán porque desearán correr sueltos más tiempo. Si intentas perseguirlos se alejarán más y más de ti, es inútil probarlo incluso con golosinas.

Pero hay un truco que no falla jamás: Dices su nombre, lo miras un instante, y aprietas a correr en sentido contrario. Verás que en 5 o 6 segundos están a tu vera y te miran orgullosos, cómo diciendo: "Ves, ya te he atrapado". Es el momento de echarle mano al pescuezo o al dorso y colocarle la correa en el arnés o el collar.

Educar a un galgo afgano - Fundamentos básicos para educar a un galgo afgano

La obediencia en el lebrel afgano

El secreto para lograr la obediencia del galgo afgano es el mismo que empleaba un viejo jefe indio, cuando le preguntaron cómo lo hacía para que siempre lo obedecieran. El viejo gran jefe respondió: "Muy fácil, solamente les mando lo que les gusta hacer". Por lo tanto, el lebrel afgano siempre obedecerá presto cuando ordenes algo que le guste. Bañarse, subirse al coche, peinarlo, correr, saltar... Esto no quiere decir que sea un perro faldero, todo lo contrario. Es un guardián formidable de forma innata, ya que no suele ser afable con los desconocidos, a pesar de estar correctamente socializado.

El galgo afgano no ladra, gruñe. Pero su gruñido es tan cavernoso, amenazante y prometedor de cosas malas, que provoca un estremecimiento en tus piernas y se te eriza el vello. Esta costumbre viene dada porque la genética del galgo afgano posee más aporte lobuno, que la que tiene un pastor alemán, por ejemplo. Esta cualidad "salvaje" también provoca que en ocasiones también aúlle.

El galgo afgano es un perro muy afectuoso y en ocasiones se acerca, te pone la cabeza sobre tu regazo cuando estás sentado, quedándose quieto. Es señal que desea ser acariciado. Le encanta sentarse sobre las posaderas ante ti, y que le des manotazos en el pecho mientras le dices lo guapo que es. Cuando estás triste o preocupado, lo nota. Entonces se acerca a tu vera para lamerte en la boca (como hacen los lobos) y darte arrumacos de consuelo o de ánimo.

Un factor importante para la educación del galgo afgano es que su cuidador sea su guía. Dada su genética lupoide, la jerarquía es importante para él. Debes amarlo y cuidarlo, pero no es conveniente mimarlo. Debes ejercer un dominio sereno y autoritario sobre él, ya que si convive con otras personas probablemente no les haga excesivo caso, excepto si a él le interesa, conviene, o divierte.

Educar a un galgo afgano - La obediencia en el lebrel afgano

El galgo afgano, los niños y otras clases de mascotas

Reconozco que el galgo afgano no es un perro ideal para convivir con niños pequeños, porque a pesar de su falso aspecto delicado son muy rudos en su trato. Por ejemplo, si algo les molesta lo golpean con su morro con dureza. Levantan un labio con la boca cerrada, mostrando el canino y golpean de forma seca y contundente a lo que les inoportuna. No deja señal, pero duele un montón. Recuerda aquellos antiguos (y afortunadamente extintos) maestros que te golpeaban la palma de la mano con una regla plana.

Los niños menores de 12 o 13 años no debe pasear nunca a un galgo afgano, porque tiran con tanta fuerza que podrían arrastrar al despavorido chaval. La convivencia con otras mascotas si se socializa bien no es problemática.

El galgo afgano y los adolescentes

El galgo afgano es un perro ideal para convivir con adolescentes chicos o chicas. Un adolescente es una especie de ser de reacciones extrañas y absurdas, sujetos a cambios de humor impredecibles. Pero la presencia de un afgano en su vida los apacigua.

El afgano es un perro tan bonito como bruto, lo cual casa perfectamente con los seres adolescentes, con los que se siente compañero y no tiene problemas de jerarquía.

A un afgano le encanta pasear y sentirse admirado, pero no le gusta que lo toqueteen. Es cierto que no es afable con los desconocidos, pero de inmediato acepta a las personas que su cuidador le señala. Con lo cual, pasear a un majestuoso afgano es un reclamo para la sofisticada adolescente, o el chulesco chaval imberbe cuando ambos pretenden, y logran, impresionar al resto de amigos y conocidos.

Educar a un galgo afgano - El galgo afgano y los adolescentes

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