Enfermedades más comunes del gato persa

Enfermedades más comunes del gato persa

El gato persa es una de las razas más antiguas y deseadas que se conocen. Debido a su peculiar constitución física el gato persa padece algunos problemas recurrentes de los cuales te informaremos en este artículo. Esto que acabo de comentar no significa que los gatos persas sean enfermizos, ya que si se atienden correctamente las necesidades que su morfología precisa no suelen tener problemas.

En este artículo de ExpertoAnimal te informaremos de las enfermedades más comunes del gato persa, para que aprendas a prevenirlas.

Toma nota de ellas y no olvides visitar al veterinario de forma regular para asegurarte que la salud de tu gato se encuentra en perfecto estado.

Tricobezoares

Los gatos persas son la raza felina cuyo pelo es más largo y denso. Por consiguiente, son gatos más propensos a sufrir tricobezoares que otros felinos de pelo más corto.

Las tricobezoares son bolas de pelo que se forman en el estómago y tracto digestivo del gato. Habitualmente los gatos regurgitan las bolas de pelo, pero en ocasiones se acumulan en el estómago. Cuando esto sucede, los gatos lo pasan muy mal, e incluso puede tener consecuencias graves para la salud del felino. El veterinario debe intervenir con premura para solucionar el problema.

Para prevenir las tricobezoares debe peinar diariamente al gato persa, eliminando el pelo muerto. Se le debe suministrar malta para gatos, o aceite de parafina farmacéutica para lograr evacuar las tricobezoares.

Riñón poliquístico

Los gatos persas son una raza muy proclive a padecer esta enfermedad, consistente en el desarrollo de quistes en la zona renal, que si no se tratan crecen y se multiplican. Se calcula que un 38% de los gatos persas sufren esta enfermedad hereditaria.

Por dicho motivo, a los gatos persas se les deben practicar ecografías anuales a partir de los 12 primeros meses de vida. Si se observa que tienen quistes renales, el veterinario aplicará el correspondiente tratamiento para paliar la dolencia.

En el caso de que no se practique ninguna vigilancia, es frecuente que los gatos persas afectados colapsen repentinamente a los 7-8 años de edad, falleciendo a consecuencia de los problemas renales.

Problemas respiratorios

Si observamos la faz del gato persa, enseguida nos llama la atención lo chatos que son y sus grandes ojos. Ambas características producen en ocasiones efectos colaterales sobre la salud del felino.

El hecho de tener el hocico tan poco pronunciado provoca que su pasaje nasal sea muy corto y se muestre más sensible al frío, calor, humedad o ambiente seco. Lo cual repercute en la eficiencia de su respiración. Por este motivo los gatos persas no son tan activos como otras razas, cuya respiración es más eficiente y les permite oxigenar mejor su sangre.

Problemas cardíacos

Una consecuencia de la falta de respiración correcta es que tarde o temprano esta circunstancia se traduce en problemas cardíacos. Los gatos persas obesos tienen más probabilidades de sufrir estas dolencias mencionadas.

Una curiosidad contrastada, es que un porcentaje inferior al 10% de los gatos persas sufren cardiomiopatía hipertrófica. Esta anomalía consiste en que se desarrolla más la cámara izquierda del músculo cardíaco, lo cual puede provocar la muerte súbita del gato. Lo curioso es que esta enfermedad afecta prácticamente solo a los gatos machos, quedando las hembras muy al margen de dicha dolencia.

Problemas oculares

La especial forma de los ojos del gato persa, también pueden provocar problemas. Seguidamente señalamos los más importantes:

  • Anquilobléfaron congénita. Esta anomalía hereditaria suele darse en el gato persa azul. Consiste en la unión mediante una membrana entre el párpado superior e inferior.
  • Epífora congénita. Consiste en un lagrimeo excesivo del conducto lacrimal, lo que se traduce en la oxidación del pelo de la zona ocular y la infección por bacterias u hongos de la zona afectada. Existen medicamentos específicos para paliar esta anomalía. Es una dolencia hereditaria.
  • Entopión. Es cuando las pestañas del felino rozan e irritan la córnea como resultado de la inversión del margen del párpado. Provoca un lagrimeo desmesurado, que el gato tenga los ojos entrecerrados y una vascularización corneal que produce ulceraciones. Debe tratarse quirúrgicamente.
  • Glaucoma primario. Consiste en una presión sanguínea excesiva en el ojo, cuyo efecto se traduce en la opacidad y pérdida de visión. Debe tratarse mediante cirugía.

Problemas infrecuentes

Hay algunos problemas infrecuentes entre los gatos persa, pero que es conveniente conocerlos.

  • Albinismo oculocutáneo. Se trata de una característica recesiva automsomal que provoca una especie leve de albinismo que repercute en que el manto del gato se muestra más claro de lo normal. Donde son más patentes los efectos de esta anomalía es que el gato padece fotofobia y es más sensible a las infecciones. El veterinario debe tratar los síntomas.
  • Dermatitis del pliegue cutáneo. Se refiere a la irritación de los pliegues faciales del gato, como consecuencia del desborde lacrimal excesivo.
  • Seborrea oleosa. Los síntomas que debe tratar el veterinario consisten en una piel escamosa y grasienta.
  • Luxación de rótula. Provoca cojera e impide saltar sin vacilación al gato.
  • Displasia de cadera. Es cuando falla la articulación entre la cabeza del fémur y el zócalo de la cadera. Produce cojera, renuncia al salto y dolor al desplazarse.
  • Cálculos renales. Piedras en el riñón que deben eliminarse mediante cirugía. El 80% de los gatos persas obesos padecen esta dolencia.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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