Fístula perianal en gatos - Tratamiento y cuidados

Fístula perianal en gatos - Tratamiento y cuidados

Las fístulas perianales son unos trayectos que se originan en alguna localización interna del cuerpo del animal, como las glándulas anales, y desembocan en la piel, justo en la zona cercana al ano.

Aunque no son tan frecuentes como en los perros, las fístulas perianales en los gatos son igualmente desagradables y dolorosas, y precisan de un tratamiento y unos cuidados especiales que repasaremos en este artículo de ExpertoAnimal.

Causas de las fístulas perianales en gatos

En los perros, sobre todo en algunas razas como el pastor alemán, el sistema inmunitario suele estar implicado con más frecuencia que en los gatos, mientras que en los felinos, en los que estas fístulas son ya de por sí poco comunes, el problema suele estar en las glándulas o sacos anales. Están glándulas están situadas a ambos lados del ano del animal y liberan una sustancia que, además de funcionar como lubricante, ayudando a la salida de las heces, presenta un olor característico que les sirve para reconocerse entre sí.

Ni los perros ni los gatos son capaces de vaciar voluntariamente estas glándulas, que por otra parte, carecen de un vaciado autónomo, puesto que este se produce por la presión que ejercen las heces al salir. Por eso, en algunos animales en los que la salida de las heces no es tan regular como debiera, es decir, en los casos de estreñimiento o de diarrea, el vaciado de las glándulas no se realiza de manera efectiva, pudiendo provocar un cúmulo de líquido en su interior capaz de ocasionar una fístula o infección de las glándulas anales en gatos.

Obstrucciones en el conducto de drenaje de estos sacos también son capaces de causar este problema, al menos en teoría. Además, los sacos anales pueden sufrir una infección, que puede desembocar en una fístula o en un absceso, que, a su vez puede también fistulizar.

Síntomas de las fístulas perianales en gatos

Los gatos que sufren este problema se lamen frecuentemente la zona del ano, siendo este el síntoma más indicativo. Por otro lado, y aunque resulte paradójico, las fístulas anales en gatos en algunas ocasiones se acompañan de estreñimiento, y en otras, de diarrea. De manera que ambas condiciones pueden suponer factores de alerta para acudir al veterinario.

En cualquier caso, unos síntoma bastante constante es la dificultad para defecar debido al dolor que siente el animal. Así mismo, puede hallarse pequeños restos de sangre en las heces del gato, por lo que será fundamental revisar sus deposiciones si nos hemos percatado de los síntomas anteriores.

Tratamiento y cuidados de la fístula perianal en gatos

Como ocurre con la mayoría de problemas de salud, el tratamiento siempre debe estar enfocado a la causa que lo provoca. De esta forma, visitar al veterinario para que revise las fístulas anales en el gato y determine el motivo subyacente, será obligatorio para fijar los pasos a seguir.

Si el sistema inmunitario es el responsable...

Suele dar buen resultado el uso de fármacos como la ciclosporina, el tacrolimus o los socorridos corticoides, estos últimos con una eficacia muy buena pero con unos efectos secundarios a largo plazo que hay que considerar. Estos fármacos se administran por vía oral y su efectividad aumenta si se complementan aplicando en la zona afectada una pomada que también los incluya en su composición. De todos modos, puesto que provocan una bajada de las defensas, fundamentalmente los corticoides, y esto es algo bastante poco deseable en una zona tan poblada de bacterias como es el ano y sus proximidades, se aconseja utilizar una pomada que incluya, además, antibióticos.

Una gran opción son los compuestos que se comercializan para el tratamiento de la otitis en perros y gatos, ya que la mayoría incorpora corticoides y antibióticos y muchos tienen una textura cremosa, con lo que son muy fáciles de aplicar.

Patologías de los sacos anales

En los gatos, como hemos venido comentando a lo largo del artículo, los problemas del sistema inmunitario no son tan comunes, por lo que las patologías de los sacos anales suelen ser más frecuentes. Por este motivo, los fármacos orales que hemos mencionado no suelen ser necesarios ni efectivos para estos casos, a excepción de los antibióticos, aunque la aplicación de una pomada con corticoides suele dar buenos resultados, ya que sirve para controlar la inflamación. Y al igual que en el caso anterior, se recomienda que esta pomada contenga, además, antibióticos.

En los casos de patologías de los sacos anales que no mejoran con el tratamiento o que vuelven a presentarse una vez finalizado este, puede hacerse necesaria una extirpación quirúrgica de las glándulas.

Vaciado de las glándulas anales y mantenimiento

Estén o no las glándulas anales implicadas, no está de más vaciarlas. Estas glándulas se encuentran a ambos lados del ano del animal, aproximadamente en la zona que correspondería a las 4 y a las 8 horas en un reloj.

Aunque el origen del problema no esté en las glándulas anales, en un gato que ha sufrido una fístula en este lugar, conviene controlar la zona de forma periódica y vaciar las glándulas anales regularmente. En este artículo se explica cómo vaciar las glándulas anales en gatos.

Para finalizar, no hay que olvidar que, sea cual sea la causa de la fístula, se aconseja limpiar la zona con un producto antiséptico, como la clorhexidina o el betadine diluido en agua en proporción de 1 a 3. Además, siempre deberán suministrarse antibióticos para tratar la infección de las glándulas anales del gato, si la hay, o para prevenirla. El metronidazol es un antibiótico que se ha mostrado muy eficaz en estos casos.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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