Fístulas perianales en perros - Síntomas y tratamiento

Fístulas perianales en perros - Síntomas y tratamiento

Una vez conocidas las glándulas anales en perros y todos los cuidados que debemos prestarles, queda conocer la implicación involuntaria de estas cavidades en una patología algo más preocupante: la formación de fístulas anales o perianales.

En este artículo de ExpertoAnimal se aclararán las diferencias entre fístula anal y perianal, y se darán a conocer las razas más afectadas por esta dolorosa enfermedad. Sigue leyendo y descubre cuáles son los síntomas de fístulas en las glándulas anales en perros y cómo tratarlas.

¿Qué es la fístula perianal?

Aunque tendamos a denominarla "fístula de las glándulas anales" para entendernos mejor, o por comodidad, lo cierto es que es más correcto hablar de fístula perianal.

Una fístula es una comunicación anormal entre una cavidad corporal y el exterior, es decir, la superficie cutánea. Se abre un canal "no autorizado" por el que pueden drenarse secreciones o líquidos acumulados, como por ejemplo un absceso en caso de infección. Pero también puede ocurrir a la inversa, que entren microorganismos y contaminen un contenido, en principio, no infeccioso.

En una fístula perianal pueden estar implicadas muchas estructuras presentes en la zona anexa al ano como: folículos pilosos, glándulas sebáceas apocrinas y, las más reconocidas y evidentes, las glándulas anales.

¿Siempre que hay fístula perianal están implicadas las glándulas anales?

No siempre, pero es evidente que la proximidad de las áreas afectadas, y el hecho de que drenen al recto, suele conllevar a que acaben siendo una parte responsable del proceso.

La mayor parte de las veces, las glándulas anales de los perros no son causantes, sino víctimas. Aunque hace tiempo se creía que la impactación continua de la secreción de estas glándulas era responsable de la aparición de fístulas anales, hoy en día esa teoría está descartada.

Así que aunque nuestro perro necesite hacer "el patín o trineo" por el parque cada semana, arrastrando el ano por el césped para tratar de liberar el contenido anal, eso no quiere decir que en el futuro vaya a padecer esta patología necesariamente.

Síntomas de las fístulas perianales en perros

En un primer momento podemos confundirlas con una impactación de las glándulas anales, si ya tenemos experiencia en ese tema, puesto que algunos síntomas son comunes tanto en la impactación como en las fístulas:

  • Nuestro perro tenderá a lamerse constantemente la zona anal, mordisquearse incluso cuando la lesión esté avanzada o contaminada por bacterias.
  • Puede que notemos que le cuesta defecar (tenesmo).
  • Puede llevar la cola levantada para evitar el roce con la región perianal, y que evite sentarse.
  • Podemos notar que se persigue la cola, sin que sea un juego.

Si el perro vive en una zona rural, no le vemos defecar regularmente o tiene mucho pelo y no convive estrechamente con nosotros, puede que veamos el proceso cuando ya esté muy avanzado. Dependiendo de la extensión de la trayectoria de la fístula, y de la contaminación secundaria por las bacterias que hayan penetrado al abrirse al exterior una cavidad (saco anal, glándulas apocrinas...), pueden aparecer signos inespecíficos de infección ya generalizada como: abatimiento, apatía, anorexia o fiebre.

Al levantar el rabo, la zona circundante al ano, lugar en el que se ubican las glándulas anales y el resto de estructuras mencionadas, aparecerá desgarrada, mostrando cavidades abiertas de profundidad solo mesurable por nuestro veterinario mediante el uso de cánulas.

No siempre es fácil determinar si el saco anal está afectado o solo son las demás estructuras, pues es complicado en casos graves encontrar el trayecto de drenaje normal de las glándulas anales. Por ello, cuando nos encontramos con fístulas perianales en perros, se suele asumir que las glándulas anales tienen algo que ver, o pagan las consecuencias, y deben incluirse en una posible cirugía.

Razas más afectadas

Precisamente, gracias a la observación, se llegó a la conclusión de que casi todos los afectados por esta patología eran pastores alemanes, y eso hizo replantearse la falsa creencia de que era el contenido impactado y no drenado de las glándulas anales el responsable de las fístulas anales en perros.

Esta raza representa el 80%, por hacernos una idea cuantificable, de los perros afectados, aunque sus cruces y otras como el setter y el labrador, también aparezcan bien posicionadas en estas desafortunadas estadísticas. No obstante, se han visto en perros de muchas razas y mestizos, en un amplio rango de edad.

Un déficit inmunólogico (falta de inmunoglobulina A) por cuestiones genéticas en esta raza, y sus cruces, parece ser el responsable de que se formen estas fístulas perianales, implicando en ellas a las glándulas anales.

Tratamiento de las fístulas perianales en perros

Antiguamente se optaba en primera instancia por la cirugía. Pero son técnicas agresivas, costosas, muy dolorosas, con un porcentaje de éxito mediocre y unas recaídas frecuentes en muy poco tiempo.

La resección quirúrgica pretendió evitarse empleando novedosas técnicas como criocirugía ("eliminar tejidos con frío"), o cauterización química y eléctrica, pero existen posibles daños colaterales que hace que se deba replantear su uso, como estenosis del recto. Por ello, la cirugía con láser parece ser una mejor opción como alternativa a la técnica clásica, aunque puede perder algo de tono el esfínter anal.

El éxito de la cirugía, además, depende de la extensión y profundidad de la fístula, puesto que a veces se llega a afectar el esfínter rectal, y ahí ya hay muy poca maniobrabilidad sin causar daños mayores que los que se pretende reparar.

La saculectomía (eliminacion quirúrgica de los sacos anales), está indicada tanto si se había determinado la implicación de las glándulas anales en el proceso, como si no se sabe si ha sido primero el huevo o la gallina. Además de la resección de toda la zona afectada circundante.

¿ Y la cirugía es la única opción ?

Por suerte, haber determinado que estas fístulas perianales en perros tienen su base en un problema inmunológico, ha logrado abrir una nueva opción de tratamiento veterinario. Pero la respuesta es variable y muchas veces se realiza para poder preparar el camino a una cirugía.

Los inmunosupresores son la clave:

  • Tacroliums en pomadas, si la fístula no es muy extensa, pueden controlar el proceso. No obstante, estos procesos suelen dar lugar a recaídas, en función del tiempo que hayamos tardado en empezar a tratar a nuestro perro y de la severidad y extensión de las lesiones.
  • Antibióticos como el metronidazol pueden ser precisos si hay contaminación bacteriana de las lesiones, muy frecuente.
  • Los corticoides vía tópica en casos leves o sistémicos fueron una buena opción hasta la llegada de otros inmunosupresores más seguros.
  • La ciclosporina, finalmente, se ha erigido como el fármaco de primera elección. Este inmunosupresor consigue mejoría notable en varias semanas, pero tiene un precio elevado.

La mayoría de las veces se combinan ambos tratamientos para las fístulas perianales en perros, es decir, las lesiones se reducen drásticamente con el tratamiento médico (ciclosporina, tacrolimus...) y, posteriormente, se someten a cirugía en la que se realizará también la saculectomía.

Algunos veterinarios recomendaban realizar una caudectomía también (amputar la cola), para que la zona ventilase mejor de cara a futuras recaídas, pero no hay acuerdo sobre este punto.

Conclusiones

Una vez revisados los principales síntomas de las fístulas anales en perros y sus posibles tratamientos, podemos concluir que:

  • Las fístulas perianales no siempre están causadas por las glándulas anales, ellas suelen sufrir las consecuencias. Solo en algunos casos las glándulas anales son responsables únicas, y es difícil demostrarlo.
  • El problema parece tener una base inmunológica y afecta sobre todo a pastor alemán y cruces, aunque se puede ver en cualquier perro.
  • Es un problema crónico y que conlleva recaídas, aunque se trate correctamente.
  • La combinación de tratamiento médico con inmunosupresores y quirúrgico una vez reducidas las lesiones suele ser lo más indicado.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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