Frutas y verduras prohibidas para gatos

Frutas y verduras prohibidas para gatos

Los gatos son animales carnívoros que, como tal, deben basar su dieta en la proteína de origen animal procedente de la carne o del pescado. En otras palabras, no hace falta que incorporemos a su menú ni frutas ni verduras, aunque, si nos interesa por algún motivo o es el gato quien quiere comerlas, pueden darse en pequeñas cantidades.

Pero para ello es fundamental conocer cuáles están recomendadas para los gatos y, al contrario, qué frutas y qué verduras tenemos que evitar por ser potencialmente perjudiciales para estos felinos. En este artículo de ExpertoAnimal repasamos las frutas y verduras prohibidas para gatos.

¿Por qué hay frutas y verduras prohibidas para los gatos?

Como avanzamos, los gatos no necesitan consumir ni frutas ni verduras para cubrir sus requerimientos nutricionales. Pero, además, algunos de estos productos resultan perjudiciales para ellos porque en su composición se encuentran sustancias potencialmente dañinas y tóxicas para esta especie, como explicaremos en los siguientes apartados. De ahí que se consideren alimentos prohibidos o de consumo ocasional y en muy pequeñas cantidades.

Si nuestro gato ingiere alguna fruta o verdura de este listado en cantidades suficientes, puede sufrir una intoxicación y deberemos trasladarlo al centro veterinario lo antes posible. Puede necesitar hospitalización para estabilizarlo. En los casos más leves, al menos habrá que contactar con el profesional para que nos dé las pautas a seguir. No obstante, por suerte, las intoxicaciones por alimentos no son muy frecuentes en los gatos, ya que no son muy dados a comer lo que encuentran. Debemos estar atentos a signos de intoxicación como los siguientes:

  • Hipersalivación.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Aumento del consumo de agua.
  • Pérdida del apetito.
  • Descoordinación.
  • Dolor abdominal.
  • Dilatación de las pupilas.
  • Aumento del ritmo cardiaco.
  • Dificultades respiratorias.
  • Coloración amarillenta de la piel.
  • Convulsiones.
  • Shock.

En cualquier caso, la gravedad dependerá del tipo de fruta o verdura ingerida, la cantidad, el peso del gato, su estado de salud previo o la rapidez con la que lo pongamos en manos del veterinario para iniciar el tratamiento.

Frutas tóxicas para gatos

Muchas frutas, en pequeñas cantidades, pueden ser consumidas sin problema por los gatos, pero hay algunas que podrían causarle problemas. A continuación, repasamos las frutas tóxicas para gatos que no debes darle:

Aguacate

Su alto contenido en grasas lo convierte en una de las frutas prohibidas para gatos. El resultado de su ingesta puede ser una enfermedad denominada pancreatitis. Además, si algún ejemplar se tragase el hueso o una parte de él podría sufrir una obstrucción intestinal. También se asocia su consumo a la aparición de problemas digestivos. Los aguacates contienen una toxina denominada persina, aunque rara vez afecta a los gatos.

Uvas, pasas y grosellas

Las uvas y, también, las pasas o las grosellas son perjudiciales para los riñones de los gatos, pudiendo provocar un fallo renal agudo e incluso la muerte tan solo consumiendo una pequeña cantidad, de ahí que no debamos darles estas frutas ni añadirlas a ninguna receta que les vayamos a ofrecer.

Naranjas, limones, mandarinas y pomelos

Los cítricos como las naranjas, los limones, las mandarinas o los pomelos se consideran frutas dañinas para los gatos por su acidez, que es lo que les puede provocar una irritación gástrica. De todas formas, no son frutas por las que estos animales se sientan especialmente atraídos.

Manzanas, melocotones, ciruelas, peras y cerezas

La manzana es una fruta saludable para los gatos, pero la incluimos en el listado porque sus semillas contienen sustancias capaces de generar cianuro, que sí podría llegar a ser perjudicial para ellos. En concreto, el cianuro inhibe una enzima que es necesaria para el transporte del oxígeno entre las células. Por lo tanto, si se la ofrecemos, mejor que sean trozos limpios de cualquier semilla u hoja. Este mismo problema lo provocan también los huesos de otras frutas, como los melocotones, las nectarinas, las ciruelas, las peras, las cerezas o los albaricoques.

Para más detalles, no te pierdas este otro artículo: "¿Los gatos pueden comer manzana?".

Verduras tóxicas para gatos

Buena parte de las verduras que consumimos las personas como parte de nuestra dieta habitual también son perfectamente aptas para los gatos. Aun así, hay algunas verduras tóxicas para gatos, y también tubérculos, que será mejor evitar. En concreto, hay que tener cuidado con los que mencionamos a continuación:

Cebollas y ajos

Tanto la cebolla como el ajo contienen una sustancia denominada triosulfato, que se relaciona con la aparición de anemia hemolítica, un problema debido a la rotura de los glóbulos rojos que puede llevar a un desenlace fatal. Claro que para ello nuestro gato tendría que consumir grandes cantidades o pequeñas dosis a lo largo de mucho tiempo seguido. Además, cebolla y ajo pueden provocar diarrea y vómitos. Los puerros, las chalotas y las cebolletas también contienen triosulfato y, por lo tanto, se incluyen en la lista de verduras prohibidas para gatos.

Patatas

La patata es un tubérculo que contiene solanina, que resulta tóxica para los gatos, además de para las personas o los perros. La buena noticia es que puede eliminarse cocinando el alimento. Así sí podrían ingerirla, pero en pequeñas cantidades. Las patatas les aportarían, sobre todo, hidratos de carbono.

Tomates

Aunque su aspecto no recuerda al de una patata, son de la misma familia, las solanáceas. Por ello, los tomates también contienen solanina, cuando todavía no están bien maduros, y por eso pueden resultar dañinos para los gatos. Hay que tener cuidado también con la planta, pues si el gato tiene acceso a ella podría masticar e ingerir sus hojas o tallos, que también contienen solanina.

Si deseas leer más artículos parecidos a Frutas y verduras prohibidas para gatos, te recomendamos que entres en nuestra sección de Dietas caseras.

Bibliografía
  • Villagrasa, María. «Malo para comer». Ateuves nº 38. pp. 14-18.