Leishmaniosis en perros - Síntomas, tratamiento y contagio

Leishmaniosis en perros - Síntomas, tratamiento y contagio

En este artículo de ExpertoAnimal nos ocuparemos de la leishmaniasis en perros, una enfermedad parasitaria que se encuentra en expasión y que, al tratarse de una zoonosis, es decir, de una enfermedad que puede afectar a las personas, es imprescindible conocer para poder adoptar las medidas preventivas adecuadas, pues siempre es mejor evitar una enfermedad antes que curarla. Explicaremos cómo reconocer sus síntomas, cómo se contagia, cuál es el tratamiento de elección y la esperanza de vida de los perros con leishmania.

Pérdida de pelo, engrosamiento de la piel, úlceras o crecimiendo anormal de las uñas son solo algunos de los síntomas que la leishmania produce. Sin embargo, cabe destacar que algunos canes cursan la enfermedad asintomáticos, lo que dificulta su identificación. Por ello, es fundamental visitar al veterinario de forma periódica y acudir ante cualquier anomalía. Sigue leyendo para descubrir todo sobre la leishmaniosis en perros.

¿Qué es la leishmaniasis en perros?

La leishmaniasis o leishmaniosis es una enfermedad parasitaria causada por protozoos del género Leishmania. Más común en los climas cálidos como los que podemos encontrar en el Mediterráneo, América del Sur, África o Asia, está aumentando el número de casos. Se transmite principalmente por la picadura de un mosquito flebotomo hembra, que necesita sangre para finalizar la puesta de huevos. Puede manifestarse en varias formas clínicas. Además de a los perros, la leishmania puede afectar a otros animales como los gatos y, también, a los seres humanos.

El mosquito que transmite la leishmania en perros suele tener actividad al amanecer y al atardecer de los días cálidos. Habita en zonas rurales o arboledas donde encuentra oquedades en las que ocultarse durante el día. En las épocas frías permanece en estado larvario. Es seguro que el cambio climático va a favorecer su expansión, aumentando los casos de leishmaniasis canina, felina y humana. Por ello, evitar su picadura es la mejor forma de prevenir el contagio de la leishmania en perros. Es difícil que lo observemos sobre el perro porque es de pequeño tamaño y actúa con rapidez. En algunos casos sí podremos localizar una picadura.

Ciclo de vida de la leishmania

Ya hemos visto qué protozoos del género Leishmania son los causantes de esta enfermedad parasitaria pero, ¿cuál es su ciclo biológico? Cuando el mosquito pica a un perro infectado adquiere las leishmanias que se encuentren en su sangre. En el estómago del insecto, los parásitos se liberan, evolucionan hasta su forma alargada y con flagelo (promastigotes) y se reproducen. Si el mosquito vuelve a picar, la leishmania infectará a un nuevo perro. Tras la picadura, los parásitos invaden los macrófagos, que son un tipo de glóbulo blanco, y vuelven a adoptar una forma ovoide (amastigotes) que se va a dispersar por todo el organismo. Si un mosquito pica a este perro contaminado el ciclo del parásito continuará como hemos descrito. Por lo tanto, como vemos, la leishmania necesita dos hospedadores para completar su ciclo vital:

  • Las células de un vertebrado, principalmente el perro, que sería el reservorio.
  • El sistema digestivo de un mosquito flebotomo, que actuaría como vector.

Síntomas de leishmania en perros

Tras un período de incubación muy variable, un perro enfermo manifestará síntomas como los siguientes, los cuales nos permitirán determinar cómo saber si un perro tiene leishmaniosis:

  • Pérdida de pelo alrededor de los ojos, las orejas y la nariz.
  • El pelo restante se verá fino y mate.
  • Con leishmaniasis avanzada en los perros apreciaremos adelgazamiento, a pesar de estar comiendo con normalidad.
  • Aumento del tamaño de los ganglios.
  • Sobrecrecimiento de las uñas.
  • Heridas que no cicatrizan, sobre todo en zonas de contacto y rodeando los ojos, que pueden presentar conjuntivitis.
  • Letargo.
  • Cojera.
  • Dolor articular.
  • Hemorragia nasal.
  • Hiperqueratosis, es decir, engrosamiento de la piel en nariz y dedos.
  • En la leishmaniasis crónica es habitual que aparezca insuficiencia renal, trastornos digestivos o hepáticos.

Hay que saber que algunos perros están infestados por el parásito pero no manifiestan síntomas, lo que quiere decir que pueden ser fuente de contagio sin que sepamos que están enfermos. Por ello, se recomienda analizar a todos los perros que vivan en zonas de riesgo para saber si son o no portadores de la Leishmania.

Tipos de leishmaniasis en perros

En función de los síntomas desarrollados, estaremos ante un tipo y otro de leishmania en perros:

  • Leishmaniosis visceral: es aquella que provoca signos clínicos internos, es decir trastornos digestinos, renales y hépaticos, fiebre, letargo, pérdida de peso, etc.
  • Leishmaniosis cutánea: es la que produce síntomas físicos en la piel del perro infectado, como caída de pelo, engrosamiento de la piel, heridas que no cicatrizan, etc.

¿Cómo se contagia la leishmaniosis en perros?

¿Cómo se contagia la leishmaniosis de un perro a otro? La transmisión de la leishmaniasis se produce a través del flebotomo, aunque parece que las perras pueden contagiar a sus crías y también es posible que exista transmisión sexual o por mordisco. El perro no puede contagiar directamente a una persona pero la leishmaniasis sí afecta a humanos, por eso es considerada una zoonosis. De esta forma, si te preguntas si la leishmania se contagia a humanos, ya has visto que la respuesta es sí.

Si el mosquito pica a un perro infectado y después a uno sano, es posible que le transmita el parásito. Lo mismo sucede si pica a una persona. Por esto se dice que los perros son reservorios de esta enfermedad. Las personas con mayor riesgo de contagio son aquellas con el sistema inmunitario debilitado o inmaduro. Un solo flebotomo puede contagiar a varios perros antes de morir.

Diagnóstico de leishmaniasis en perros

Si existe la sospecha de que un perro puede estar aquejado de leishmaniasis, el veterinario le tomará una muestra de sangre para hacer un test rápido en la clínica. En unos minutos se obtiene un resultado, aunque hay que saber que no servirá para detectar el parásito en las primeras fases de la enfermedad ni nos dice la cantidad de protozoos que hay o el estado de la infección.

Para detectar el parásito también puede tomarse una muestra de médula ósea o de ganglios linfáticos y observarla al microscopio o utilizar diferentes técnicas de laboratorio más costosas.

Tratamiento de leishmaniasis en perros

Lo primero que quiere saber un cuidador en estos casos es si la leishmaniasis en perros se cura. Pues bien, tenemos que saber que, si no se trata, el perro probablemente fallecerá. Además, los tratamientos disponibles se dirigen a suprimir los síntomas, pero no a eliminar el parásito. Aun así, los perros enfermos deben recibir medicación para mejorar su calidad de vida, al paliar los signos clínicos, y, muy importante, porque disminuye el riesgo de transmisión. El tratamiento puede prescribirse de por vida y se marcan, además, controles periódicos. Otros perros se tratan varias semanas pero, como no se elimina el parásito, pueden darse recaídas. En estos casos, habrá que repetir el tratamiento en cuanto aparezcan los síntomas.

Para tratar la leishmania en perros se utilizan varios fármacos combinados que dificultan la reproducción del parásito. Suelen administrarse de manera oral o inyectable. Es importante que si detectamos cualquiera de los síntomas antes descritos acudamos al veterinario, ya que un tratamiento precoz mejora el pronóstico considerablemente.

La evolución de los tratamientos ha ayudado a que los perros afectados permanezcan más tiempo sin síntomas ni recaídas. Esto quiere decir que, no existe una cura definitiva para la leishmaniosis en perros, pero los canes infectados puede tener una buena calidad de vida, y vivir durante muchos años, si reciben el adecuado tratamiento.

¿Qué hacer con un perro con leishmaniasis?

Además de seguir el tratamiento estipulado por el veterinario, es esencial ofrecer los mejores cuidados al perro con leishmaniasis para garantizar una buena calidad de vida. Estos cuidados no son otros que los básicos que todo perro debe recibir, como un lugar cómodo y caliente para dormir, un ambiente relajado y tranquilo para evitar todo lo posible el estrés, hidratación mediante agua fresca y limpia siempre disponible y, por supuesto, una adecuada alimentación.

La dieta es la que más atención merece, ya que un perro con leishmania debe recibir un extra de ácidos grasos omega 3 y 6 para fortalecer el sistema inmunitario. Así mismo, los antioxidantes también favorecerán sus defensas frente al parásito. Por último, las proteínas de fácil digestión, como el pollo o el pavo, ayudarán al animal a evitar los trastornos digestivos y a comer mejor. Para más detalles, no te pierdas el siguiente artículo: "Alimentación para perros con leishmania".

Prevención de la leishmaniasis en perros

En primer lugar, si vivimos en una zona de riesgo o recibimos un perro de un área con un porcentaje elevado de leishmania, debemos llevarlo al veterinario para averiguar si es o no portador. En cualquier caso, debemos utilizar un producto antiparasitario que actúe contra el flebotomo.

Se comercializa en collar o en pipeta. El primero tarda aproximadamente una semana en hacer efecto y este se prolonga unos 4-8 meses, dependiendo de la marca. La pipeta, en cambio, comienza su actividad en 24-48 horas, pero su duración es menor, unas 3-4 semanas. También podemos recurrir al uso de pulverizadores, que actúan de inmediato y durante unas 3 semanas, aunque en perros de mayor tamaño, que son los que más viven en el exterior, con más riesgo de contagio, es trabajoso impregnarlos del producto.

Estos antiparasitarios actúan impidiendo que el mosquito ingiera sangre, de forma que no se puede producir la transmisión del parásito y, por tanto, el contagio de la leishmania en perros. También se pueden utilizar insecticidas en casa, perreras, casetas, etc. Además, hay que implantar medidas como las siguientes:

  • Evitar que el perro duerma en el exterior en las temporadas de riesgo, que son las más calurosas.
  • En esa misma época, no pasearlo al anochecer o amanecer por ser momentos en los que es más probable que encontremos flebotomos.
  • No acumular materia orgánica, ya que en ella se alimentan las larvas del mosquito.
  • Esterilizar al perro, ya que se contempla la posibilidad de transmisión por vía sexual y maternofilial.
  • Poner mosquiteras en puertas y ventanas.
  • Pueden utilizarse trampas de luz ultravioleta porque los mosquitos se ven muy atraídos por la luz.
  • Vacunación a partir de los seis meses y revacunación siguiendo el consejo del veterinario.

Para espantar a los mosquitos y mantenerlos alejados de perros, gatos y humanos, podemos hacer uso de los remedios naturales y nada dañinos que compartimos en el siguiente artículo: "¿Cómo ahuyentar mosquitos?".

¿Cuánto puede durar un perro con leishmaniasis?

Como hemos dicho, la leishmaniasis en perros, si no se trata, puede causar la muerte del animal. En los casos en los que se instaura tratamiento, el éxito va a depender de la respuesta del sistema inmunitario del perro ante la medicación y de la gravedad de la infección. Por lo tanto, es imposible dar una esperanza de vida estándar para todos los perros con leishmaniasis. Aunque algunos pueden fallecer por las complicaciones que causa el parásito, en la actualidad los tratamientos consiguen que muchos vivan sin más problemas que seguir una medicación y unas revisiones periódicas.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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Bibliografía
  • ESCCAP. (2012). Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores en Perros y Gatos. Guía ESCCAP, nº 5.