Mi gata castrada está en celo

Mi gata castrada está en celo

Si hemos tomado la muy buena decisión de esterilizar a nuestra gata, descubrirla en celo nos llenará de interrogantes. Si es tu caso, si convives con una gata castrada que está, aun así, en celo, sigue leyendo este artículo de ExpertoAnimal en el que te contamos qué es lo que ha sucedido y cómo se puede solucionar, porque en numerosas ocasiones se nos habla de la esterilización, pero en pocas se nos menciona la posibilidad, muy baja pero existente, de que nuestra gata mantenga el celo una vez castrada.

Descubre por qué tu gata castrada está en celo, las causas y las soluciones a este problema.

La gata en celo

En primer lugar, vamos a establecer cuáles son los síntomas que podemos identificar en un gata en celo, para asegurarnos de que es lo que le sucede a nuestra gata castrada. En nuestro entorno, las gatas pueden entrar en celo prácticamente durante todo el año, incluso de enero a octubre, dependiendo de las horas de luz. Cuando una gata está en celo podremos observar los siguientes comportamientos:

  • Maullido habitual y en tono muy elevado, la gata "grita" al punto de molestar al vecindario.
  • Inquietud, estará intranquila, nerviosa, alterada.
  • Levantamiento de cola para exponer sus genitales.
  • Restregamiento contra personas, objetos o suelo.

Todos los inconvenientes de este cuadro consiguen que sean muchas las personas que se decidan a esterilizar a su gata, además de por los beneficios para su salud, como la reducción del riesgo de aparición de cáncer de mama o la prevención de la piometra (infección uterina).

Si tu gata está castrada y presenta estos comportamientos característicos del celo, debemos llevarla al veterinario para que lo confirme. Para ello puede realizarle una citología tomando una muestra de su vagina con un bastoncillo. Así podrá observar al microscopio el tipo de células presentes, que serán las que indiquen en qué fase del ciclo se encuentra nuestra gata. También es posible extraer sangre para determinar los niveles de estrógenos, que son las hormonas que nos van a confirmar el celo en nuestra gata castrada.

La esterilización

Si las pruebas confirman que, efectivamente, nuestra gata castrada está en celo: ¿qué es lo que ha fallado? La esterilización suele hacer referencia a la extirpación del útero y los dos ovarios de la hembra. Se denomina, también, ovariohisterectomía. Se recomienda realizarla antes del primer celo, cuando la gata cuente con unos cinco meses de edad, ya que así es como se consigue el máximo de beneficios para su salud. Se realiza con anestesia general a través de una pequeña incisión ventral (puede ser lateral, sobre todo en casos en los que se extraen solo los ovarios) por la que se extirpa el útero y los ovarios.

El veterinario durante la cirugía se asegura de que no quede ningún resto, sutura los muñones, las diferentes capas y termina cosiendo piel con puntos o grapas. Se prescribe tratamiento analgésico y antibiótico para los primeros días. En casa debemos vigilar que la herida no se infecte ni se abra. Veremos que la gata hará vida normal prácticamente desde el primer momento. Alrededor de una semana después se retiran los puntos y nos olvidamos del tema ya que, sin ovarios, no hay ciclo sexual... excepto que nuestra gata castrada entre en celo. Entonces, ¿qué es lo que ha fallado?

Las causas del celo de una gata esterilizada

Resto o remanente ovárico: En la operación que acabamos de describir vimos que el veterinario debe asegurarse de que ha extraído por completo los ovarios pero, en ocasiones, esto no sucede y los restos dejados son los responsables del celo de nuestra gata castrada. A veces no es fácil, por razones anatómicas, realizar una extracción perfecta.

Otras veces hay tejido ovario ectópico, esto es, fuera del ovario, y ese tejido, aunque esté constituido solo por unas células, es capaz de activar el ciclo hormonal. También es posible que quede tejido en peritoneo capaz de volverse funcional. Aún teniendo en cuenta estas explicaciones, parece que el porcentaje más elevado de causas del conocido como síndrome del ovario remanente es el error quirúrgico. Al respecto, hay un artículo publicado [1], donde se constata esta como la causa de la mayoría de los síndromes.

Las soluciones para el celo de una gata castrada

Una vez confirmado el diagnóstico, la solución pasa por una nueva intervención quirúrgica. Existe tratamiento farmacológico con progestágenos pero se asocia a efectos secundarios de consideración, como el desarrollo de tumores mamarios o incluso la piometra de muñón (la infección del lugar de donde extirpamos el útero).

Por lo tanto, para una solución definitiva hay que volver a intervenir buscando los restos ováricos (laparotomía exploratoria) para su completa eliminación, en una operación similar a la anterior en cuanto a preparación y cuidados posoperatorios. Por último, señalar que el resto ovárico no es una complicación habitual y la gran mayoría de esterilizaciones se realizan sin ninguna complicación y, por supuesto, eliminan por completo el celo de nuestra gata castrada.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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Referencias
  1. Journal of the American Veterinary Medical Association en el año 2010, vol. 236, nº 5