Mi gato no quiere ir al veterinario

Mi gato no quiere ir al veterinario

Acudir al veterinario con un gato nervioso, excitado e incluso agresivo es un problema que tienen en común propietarios de todo el mundo. Aunque no sucede siempre por el mismo motivo la realidad es que los consejos son polivalentes para diversos casos.

Sacar a un gato de su zona de confort es algo que no les gusta a la mayoría de felinos pero debemos hacer todo lo posible para lograr una mejor aceptación de la situación.

Si quieres conocer los consejos de ExpertoAnimal sigue leyendo este artículo sobre mi gato no quiere ir al veterinario para saber qué debes hacer y lograr de una vez por todas llevar a tu gato al veterinario sin incidentes.

Mejorar la percepción del gato

Parece que en el momento en el que coges el transportín del gato él ya conoce tus intenciones, algo muy cierto: los gatos perciben y recuerdan situaciones ya vividas, especialmente si estas no han sido de su agrado.

La realidad es que para llevar a nuestro gato al veterinario sin incidentes debemos acostumbrar a éste desde pequeño a viajar y conocer nuevas personas que le toquen y le inspeccionen.

Si no ha sido posible hasta ahora intentar familiarizarle con la situación te damos algunos consejos:

Deberás ser natural y mantener una actitud tranquila durante todo el proceso, si te pones nervioso el gato lo notará enseguida. Así pues también es importante que te tomes tu tiempo para asegurar la serenidad en todo momento.

Finalmente te aconsejamos que aunque te pongas muy nervioso no intentes cogerlo por la fuerza, eso hará que su percepción de la situación empeore mucho más.

Pasos a seguir para llevar a tu gato al veterinario

Si lo que quieres es lograr acudir al vetrerinario con tu gato sigue los consejos que te ofrece a continuación ExpertoAnimal.

  1. Para empezar debemos lograr que nuestro gato entre en el transportín así que será básico hacerlo cómodo, confortable y apetecible. Para ello es importante que lo dejemos abierto en medio del hogar días antes de ir al veterinario dejando golosinas dentro (por ejemplo): de este modo entrará y saldrá cada día y relacionará hacerlo de forma positiva. Además de utilizar comida podemos incluir una mantita u objetos de su agrado para que empiece a gustarle el transportín o al menos que no le parezca tan malo.
  2. Una vez mejore la relación del gato y el transportín debemos prepararnos para la visita al veterinario y cuando el gato se encuentre dentro le ofreceremos una golosina y lo cerraremos. Ignora los maullidos rotundamente y prémiale cuando se encuentre en silencio y tranquilo.
  3. Durante el viaje es recomendable conducir tranquilos y que el gato no perciba la situación como estresante, podemos taparle un poco para propiciar una mejor aceptación.
  4. Ya en el veterinario le ofreceremos más golosinas e intentaremos ser cariñosos con el gato, puedes consultarle al especialista si existe algún producto homeopático para relajarle y mejorar la calidad de las visitas.

Finalmente comentar que si el viaje a realizar es excesivamente largo tomes las recomendaciones para viajar en coche con tu gato.

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