Mi gato se ha caído por la ventana

Mi gato se ha caído por la ventana

Todos hemos oído miles de veces que los gatos logran caer siempre de pie, y tal vez por eso, algunos no le den mayor importancia al hecho de que su minino se pase horas en el alfeizar de la ventana de un cuarto piso, acechando a las palomas. Pero estos años de convivencia con los gatos en edificios, y demasiados accidentes mortales, nos quitan la razón y nos hace ver que, aunque los felinos consigan aterrizar sobre sus almohadillas, eso no es sinónimo de supervivencia.

Desde ExpertoAnimal, sabemos que este terrible suceso es demasiado frecuente y grave, y deseamos ofreceros una serie de consejos para saber cómo actuar. Te explicaremos cuáles son los primeros auxilios si tu gato se ha caído por la ventana.

Recoger a un gato que se ha caído por el balcón

Si logramos darnos cuenta a tiempo de que nuestro gato se ha caído por el balcón, o por la ventana, es fundamental recogerlo antes de que consiga incorporarse y huir despavorido ante el ruido y el ambiente completamente extraño. Los gatos heridos buscan esconderse en lugares tranquilos, más aún si la zona en la que se encuentran les es totalmente desconocida, y obedecen al instinto de ponerse a salvo de cualquiera que pueda aprovechar su situación de vulnerabilidad.

Lógicamente, antes de que consigamos bajar a la calle, nuestro minino seguramente habrá buscado un refugio, y es muy frecuente encontrase carteles en todas las clínicas veterinarias de personas que buscan a su gato, que caído por la ventana días antes. La teoría siempre es relativamente sencilla, y la práctica, sobre todo hablando de gatos, es otra historia, pero siempre es más sencillo "saltarse las recomendaciones" si tenemos alguna referencia.

- Continúa en la acera, no puede moverse o está asustado

Tendremos que hacer acopio de fuerzas y sangre fría y correr a buscar su transportín rígido, lo primero, para bajar a por él. Si no disponemos de transportín bajaremos con una toalla.

Al llegar, podemos encontrarlo decúbito dorsal (tumbado sobre un costado), en cuyo caso, tendremos que pasar ambas manos con el dorso pegadas a la acera, y la palma en contacto con su cuerpo. En esta postura, se debe introducir en el transportín, sin doblar o girar ninguna extremidad, ni su cuello, tal como los panaderos introducen los panes en el horno. La ayuda es fundamental siempre, y más en este caso, pues lo ideal es que alguien haya desmontado la parte superior del transportín para poder depositarlo sin apenas moverlo, y cerrar posteriormente.

Si no disponemos de transportín podemos, con la ayuda de otra persona, crear una superficie rígida con la toalla, tensándola con fuerza, para trasladarle hasta la clínica veterinaria más cercana.

Si está tambaleándose, pero aún se sostiene en pie, una opción que puede resultar algo molesta, pero lo menos estresante para él teniendo en cuenta la situación, es asirlo con cuidado por la piel de la zona interescapular (nuca) como hacía su madre al llevarlos de una lado a otro, y ponerlo en el transportín. Nuestra primera intención siempre es cogerlo por el tórax, pero en este caso no muy aconsejable.

- No encuentras a tu gato y no sabes dónde está

Tras caerse por el balcón, un gato puede presentar lesiones leves, en cuyo caso puede haber recorrido una distancia considerable tratando de encontrar un escondite. Algunos sufren un atropello en esta huida, y otros se limitan a esperar bajo los coches, o entre arbustos, cualquier sitio donde se les vea poco.

Si tras comprobar todos los posibles escondites cercanos no lo localizamos, debemos seguir los pasos para encontrar un gato perdido: avisar a todas las clínicas veterinarias y refugios de animales cercanos (siempre ayudan carteles con la fotografía en color del gato cerca de nuestra vivienda) y esperar a la noche para salir a llamarlo. Nuestra voz es más fácilmente reconocible sin tanto ruido de personas y coches y la tranquilidad les anima a salir.

Aunque aparentemente le encontremos "sano", debemos introducirlo en el transportín delicadamente y llevarlo a una clínica veterinaria para que busquen algunas de las patologías típicas de "el síndrome del gato paracaidista".

Mientras esperas a llevarlo al veterinario

En ocasiones, cuando no se ven lesiones aparentes, vemos a nuestro gato tan asustado que lo llevamos a casa, y esperamos a contactar con nuestro veterinario para que nos de algunas instrucciones si estamos fuera del horario de apertura de la clínica y van a tardar unos minutos en acudir. Algunos consejos que nos puede dar:

  • Debemos dejar a nuestro gato en el transportín en una lugar tranquilo, con poca luz y estímulos.
  • No manipularle ni para poner un cojín o colchoneta.
  • Colocar el transportín en plano inclinado ligero, para que el gato quede con la cabeza y el tórax por encima del abdomen.
  • Nunca dar agua ni comida. Si han pasado unas horas desde que se cayó por la ventana, es normal que nuestra primera intención sea alimentar al gato, pero su paladar puede estar abierto a consecuencia de la caída, y el agua o comida puede pasar a vías respiratoria provocando neumonía por aspiración. Tan solo serán un par de horas más.

¿Cómo saber si el gato está empeorando?

Si lo hemos recogido o encontrado tras caerse del balcón relativamente estable, pero todo se complica, podemos notarlo por:

  • Posición ortopneica (estira el cuello y mira hacia arriba, tratando de conseguir más oxígeno).
  • Pérdida de la consciencia que conservaba.
  • Si abrimos la puerta del transportín y vemos que sus pupilas están dilatadas y fijas, y el color de sus encías es blanco o gris azulado.
  • Finalmente, si ya ha habido lesiones demasiado graves, o hemos llegado tarde, oiremos vocalizaciones graves, y observaremos las típicas "bocanadas" que preceden a la muerte. En estos casos no suele haber tiempo de observación, ni de llegar a ningún lugar donde pueda ser atendido.

Una vez en el veterinario

Tras caerse por la ventana nuestro gato puede presentar una serie de lesiones, de mayor o menor gravedad, que se engloban dentro del "síndrome del gato paracaidista". Si ha tenido tiempo de reaccionar y de poder girarse para caer de pie, lo habrá hecho sobre las cuatro extremidades extendidas, y el lomo arqueado para minimizar la fuerza del impacto. Pero el efecto rebote, más o menos intenso según la distancia desde la que se haya caído, trae una serie de consecuencias:

  • Rotura de mandíbula: al rebotar tras la caída, es frecuente encontrar la sínfisis mandibular rota.
  • Fisura en el paladar duro o blando: De ahí que sea mejor no ofrecerle nada aunque se le vea bien. Esta suturas hay que repararlas, y a veces, alimentar al gato por sonda nasogástrica hasta que el paladar esté cerrado del todo.
  • Fracturas en metacarpianos-metatarsianos y falanges: Los dedos de todas las extremidades suelen llevarse la peor parte.
  • Fracturas de fémur, tibia y cadera: El miembro posterior, más flexible, amortigua el impacto del rebote más que el anterior, por lo que encontrar fracturas o fisuras (roturas sin desplazamiento) es muy común. En ocasiones pasan desapercibidas y sueldan solas, encontrándose después como hallazgo casual en otra exploración.
  • Hernias diafragmáticas: El impacto provoca una rotura del diafragma que separa el tórax del abdomen y el contenido abdominal (asas intestinales, hígado, bazo...), pasa al tórax impidiendo a los pulmones expandirse. A veces es muy evidente, el gato respira mal y hay adelgazamiento del abdomen, pero en otras ocasiones es un pequeño agujero por el que se cuelan apenas unas asas de intestino delgado y solo se pone de manifiesto al manipular al gato o tras las pruebas.
  • Rotura hepática y vesical: Si la vejiga de la orina estaba llena en el impacto, tiene muchas posibilidades de romperse por la tensión. El hígado también puede sufrir contusiones o roturas,al igual que la Aorta abdominal, lo que desencadena una hemorragia interna generalmente fatal.

¿Qué pruebas le harán a mi gato tras caerse por el balcón?

Cada veterinario propondrá una serie de pruebas, acorde al caso y a la exploración física del gato, pero en general hay varias cosas comunes:

  • Estabilizarle antes de empezar a explorar: Oxigenar y sedar es casi obligado si nuestro gato tiene dificultad para respirar, aunque sea leve. Si no tolera la mascarillas o se encuentra muy nervioso, lo que agrava el cuadro de disnea, un sedante leve y relativamente seguro, como el midazolam, puede ser requerido para poder continuar. Las placas requieren mover al gato y para ello necesitamos estar seguros de que ventila adecuadamente. Normalmente se aprovecha este momento para cateterizar una vena central. La analgesia con algún opioide puede retrasarse si temen que deprima la respiración, pero hay muchos otros fármacos para mitigar el dolor a disposición.
  • Exploración básica: el color de las mucosas, la auscultación, temperatura, palpación abdominal o pulso proporcionan mucha información al veterinario para continuar decidiendo pruebas.
  • Diagnóstico por imagen: Puede ser necesario aplazarlo unas horas hasta estabilizar al gato, pero la placa nos hace ver la hernia diafragmática y la ecografía nos indica líquido libre en abdomen (orina, sangre), la integridad del hígado y bazo, y de la vejiga de la orina. Si el gato se encuentra sedado y no disponen de ecógrafo, pueden optar por sondar la vejiga para comprobar si sale orina por la sonda. En caso de que salga, indica que la orina está siendo almacenada en una vejiga intacta, y se presupone que no se ha roto, pero lo verificarán tras unas horas con una placa, en la que se puede hacer un contraste.

Hay que tener en cuenta que una rotura vesical o hepática, y una disnea (por hernia diafragmática, por contusión pulmonar...etc), son situaciones críticas y muy desfavorables en las que casi nunca se puede hacer, ni por parte del dueño, ni del veterinario. Muchos gatos consiguen superar la estabilización para ser intervenidos, pero fallecen en la cirugía de la hernia diafragmática o en postoperatorio por complicaciones como la que supone reequilibrar presiones en el tórax al retirarle la masa que estaba ocupando ese espacio.

De vuelta a casa, con contusiones

Si hemos tenido suerte, y le han dado el alta, lo que suele ocurrir tras un mínimo de 24 - 36 horas en observación, puede que solo tenga alguna fisura ósea que no requiera cirugía, y una buena contusión pulmonar. En este caso, nos pedirán que nuestro gato haga todo el reposo posible, a veces en jaula, y que vigilemos su orina y heces (puede hacerle falta un lubricante para evacuar mejor, como el aceite de oliva o la parafina líquida), así como su respiración y el color de mus mucosas.

La toma diaria de analgésicos y en algún caso, antibióticos para evitar contaminación de una fisura ósea y un tiempo prudente, llevarán a una recuperación completa.

La prevención, antes que la curación

Recordemos que cuando nuestro gato se cae una vez por la ventana o el balcón de nuestro piso, es un accidente. Nos habremos dejado la ventana abierta, aún no están castrados y han olido congéneres, han estado acechando a los pájaros, o simplemente, algo les llamó la atención por ahí.

Pero una segunda y hasta tercera vez, como se ve muchas veces, es ya un caso de descuido o negligencia por nuestra parte. Obviamente si hay niños en casa, tendremos que optar por soluciones intermedias, por si éstos deciden abrir la ventana sin comprobar dónde está el gato: mosquiteras, telas de alumino... Existen muchos métodos de contención que permiten pasar la luz y el aire, y no resultan caros, cuando de salvar una vida se trata.

Un collar con chapa identificativa no siempre es del agrado de un gato, pero siempre podemos optar por el microchip, aunque no sea obligatorio en gatos en muchas comunidades. Gracias a él, muchos dueños localizan a sus gatos paracaidistas.

Pero tras caerse una vez, ya no se caerá más...

En ese aspecto son un poco humanos, tropiezan dos veces, y las que haga falta, con la misma ventana abierta. El dicho de que la curiosidad mató al gato, lleva mucho tiempo en el refranero por algo.

A veces dejamos la ventana en posición abatida convencidos de que no hay peligro, pero muchos gatos mueren ahorcados o asfixiados en el batiente al tratar de escabullirse cuando quedan atrapados, algo que no nos creemos, hasta que nos sucede. Y pasa muy menudo. Recuerda, si crees imposible que tu gato puede hacer algo... sin duda, lo hará.

Imagen: www.esperanzafelina.com

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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