Mi perro adulto muerde a mi cachorro

Mi perro adulto muerde a mi cachorro

La adopción de perros cachorros cuando se tiene un perro adulto es muy habitual, sin embargo, si no se tienen en cuenta ciertos detalles previos, la convivencia puede complicarse. Como consecuencia, puede ocurrir que el perro adulto no acepte al cachorro y que afloren miedos o conductas agresivas.

En este artículo de ExpertoAnimal te explicaremos por qué un perro adulto muerde a un cachorro y te ofreceremos algunos consejos y recomendaciones para lograr que ambos lleguen a tolerarse, aunque no siempre vayan a ser grandes amigos. Eso sí, recuerda que si tu caso es grave lo más apropiado será acudir a un profesional, como un etólogo o educador canino.

¿Por qué un perro adulto no acepta a un perro cachorro?

Antes de llevar a un cachorro al hogar será fundamental tener en cuenta algunos aspectos que aseguren que ambos van a poder convivir, de lo contrario empezarán a surgir problemas de conducta, como que nuestro perro adulto no acepte al cachorro.

Algunos detalles previos a considerar son:

  • La socialización: los perros que no han sido socializados correctamente en su etapa de cachorro son propensos a sufrir miedos y, como consecuencia, conductas agresivas hacia otros canes. Si tu perro adulto no ha sido socializado, es muy probable que no entienda el lenguaje de los perros y que por tanto no sepa comunicarse correctamente, e incluso que confunda las posturas de juego del pequeño con comportamientos ofensivos. Es un error muy común pensar que un perro que es agresivo con perros adultos no va a serlo con perros cachorros.
  • El nivel de actividad de ambos perros: los perros adultos no son tan juguetones como los cachorros y muchos de ellos tienen una actividad moderada o baja, por esa razón, llevar a casa a un perro cachorro lleno de vitalidad puede suponer una molestia para el perro adulto, el cual busca estar tranquilo y relajado. Las constantes búsquedas de juego y afecto que demanda el pequeño acaban convirtiéndose en una molestia grave, que puede terminar en marcajes o mordeduras graves.
  • Los perros ancianos: si el perro adulto es un anciano, es muy probable que sufra algún tipo de dolor o carencia en alguno de sus sentidos. Debido a los problemas de la edad, la presencia de un cachorro puede suponer que el perro anciano reciba golpes y dolor, lo que provocará un rechazo automático.
  • La presentación de ambos: aunque tengamos un perro especialmente sociable, joven y sin dolor, puede ocurrir que el perro adulto no tenga afinidad con el recién llegado. Al igual que ocurre con las personas, los perros no siempre van a llevarse bien con otros miembros de su especie. Antes de adoptar a un nuevo perro debemos asegurarnos que, en un principio, ambos se lleven bien.

El momento de la presentación

La presentación de un perro adulto y un cachorro será fundamental para lograr una buena convivencia entre ambos. Para ello debemos presentar a ambos perros en una zona neutral. Lo ideal sería programar varios encuentros y realizar paseos largos y calmados en los que permitamos a ambos olfatear, relajarse y conocerse si lo desean. Nunca forzaremos la interacción o les castigaremos, ya que podríamos crear una asociación negativa.

Podemos incluir juegos y ejercicios en la presentación, pero es recomendable evitar las golosinas y los juguetes, ya que pueden ser motivo de disputa para ambos perros.

Después de los encuentros será el momento de llevar al cachorro a casa, donde estará todo dispuesto para la llegada del pequeño: dos o tres camas, varios comederos y bebederos, etc. Debemos tener suficientes accesorios para ambos, evitando así que surjan disputas.

En ningún caso vamos a intentar instaurar una jerarquía en el hogar, son los perros los que van a hacerlo por sí mismos. Evitaremos hacerle más caso al pequeño, por ser el recién llegado, o favorecer más al adulto, por estar antes con nosotros: el trato debe ser igualitario.

Los primeros días que permanezcan ambos perros solos se debe evitar por completo cualquier elemento que pueda ocasionar una riña entre ambos, especialmente hablamos de juguetes y comida. Les dejaremos únicamente agua y varias camas y ante la sospecha de que exista tensión, los dejaremos en habitaciones separadas, hasta asegurarnos que no va a ocurrir nada.

¿Por qué el perro adulto es agresivo con el cachorro?

Puede ocurrir que dos perros que en un inicio se llevaron bien, ahora no se acepten. Existen muchos tipos de agresividad y entender cuál de ellas es la que se está produciendo será fundamental para empezar a trabajar el problema:

  • Agresividad por dolor: es habitual en perros ancianos, perros que han sufrido alguna lesión o traumatismo o aquellos perros que han pasado por una enfermedad grave. Aún sin padecer dolor, muchos no permiten que se manipulen ciertas zonas de su cuerpo.
  • Agresividad por una enfermedad: algunas enfermedades, como el hipotiroidismo, son causas comunes de agresividad, por lo que realizar un análisis completo al perro es indispensable antes de trabajar cualquier posible problema de conducta.
  • Agresividad jerárquica: es habitual entre perros del mismo sexo. Además, si ocurre entre dos machos no castrados, es habitual que las disputas se acentúen ante la presencia de una hembra, especialmente si está en celo. Pueden mostrar además protección de recursos con la comida, los lugares de descanso o por la atención del propietario.
  • Agresividad por miedo: el miedo puede ser un factor genético, pero también es característico de perros que han sufrido carencias en su socialización o que han padecido un trauma. Aunque en un principio el miedo les hace huir, si no pueden hacerlo empiezan a mostrar conductas ofensivas como gruñidos, marcaje o ataque.
  • Agresividad territorial: este tipo de agresividad es muy frecuente y suele aparecer cuando no se ha realizado correctamente la presentación de ambos perros antes de incluir al segundo en el hogar.
  • Protección de recursos: antes mencionada, la protección de recursos aparece cuando un perro protege algo que considera suyo. Generalmente hablamos de una cama, del comedero o de juguetes, pero un perro puede proteger cualquier cosa, incluyendo personas o perros.
  • Agresividad depredadora: este tipo de agresividad suele darse cuando uno de los perros es notablemente más pequeño que el otro y es considerado un apresa. Observaremos una conducta muy concreta, la secuencia de caza, que incluye rastreo, acecho, captura y, finalmente, la muerte. Es característico por los movimientos sigilosos del perro depredador.

¿Ya has identificado el tipo de agresividad que hay entre los dos perros? Si no eres capaz de descubrir cuál es el motivo de la hostilidad entre ambos, lo mejor será acudir a un profesional que te ayude a determinar cuál es el problema de comportamiento que les está afectando.

¿Es posible hacer que dos perros se lleven bien?

Desafortunadamente no siempre es posible hacer que dos perros se lleven bien, sin embargo, con las pautas apropiadas y una guía clara y coherente por tu parte puedes lograr que ambos se lleguen a tolerar y que por tanto pueda existir una convivencia pacífica entre ambos.

Nuestra primera recomendación será que acudas a un etólogo, educador canino o adiestrador que tenga experiencia en técnicas de modificación de conducta y buenas referencias. Será imprescindible para saber realmente cuál es el motivo de las conductas agresivas y para empezar a trabajar sesiones de modificación de conducta si fuese necesario.

A continuación te ofrecemos algunos consejos de manejo:

  • Repasa el lenguaje canino y estudia el comportamiento de tus perros para saber si se sienten molestos, están asustados o se encuentran alerta.
  • Si nunca antes has tenido un perro asegúrate que no estás confundiendo una secuencia de juego o un marcaje sin importancia con agresividad.
  • No cambies hábitos y rutinas que seguías con tu perro hasta ahora, eso puede provocar una asociación negativa debido a la llegada del nuevo cachorro.
  • Sigue una rutina fija muy marcada que ayude a tus perros a preveer lo que va a ocurrir, algo que les ayuda a ganar seguridad y confianza.
  • Trata a ambos perros por igual, no permitas que uno pueda sentirse celoso del otro.
  • No castigues a tus perros, las riñas provocan ansiedad, estrés, disminuyen la capacidad de aprendizaje y bloquean las nuevas conductas.
  • No utilices material aversivo como collares de ahorque, antiladridos o sprays repelentes.
  • Mantén una actitud muy calmada y tranquila, dentro y fuera del hogar, recuerda que si tu te muestras inseguro, impulsivo e incoherento tus perros reaccionarán con más facilidad.
  • Evita las situaciones conflictivas siempre que te sea posible. Si sabes que cuando hay juguetes de por medio el perro mayor se enfada, retíralos y juega con ellos por separado.
  • Haz que ambos se sientan muy seguros siempre que estés presente, eso evitará que actúen por su cuenta para "solucionar" cualquier problema.

Ahora que ya sabes cuál es tu papel en este conflicto te explicaremos qué puedes hacer con ambos perros para mejorar su vínculo y su bienestar:

  • Realiza paseos largos y enriquecedores con ambos cada día, en los que les permitas olfatear, jugar y descubrir cosas nuevas.
  • Acude a lugares nuevos el fin de semana que enriquezcan la vida de ambos. Una salida a la playa, a la montaña o al parque más cercano puede ser una buena forma de que se sientan motivados y felices.
  • Exceptuando si observas un conflicto entre ambos perros por este motivo, utiliza las golosinas para perros para que se asocien mejor el uno al otro. Puedes utilizar los premios para llamarles, después de olfatear o como refuerzo por permanecer relajados (siempre después de observar su temperatura corporal).
  • Refuerza también actitudes positivas te agraden como olfatearse el trasero, estar relajado el uno al lado del otro o hacer posturas de juego. Al margen de los premios comerciales puedes utilizar también premios caseros, palabras amables, caricias y besos.
  • Al margen de realizar actividades físicas y de olfateo con ambos, empieza a practicar también juegos de inteligencia, obediencia o habilidades caninas. Todo el tiempo que pases con ambos utilizando el refuerzo positivo les ayudará a asociar la presencia del otro con cosas agradables y buenas.

Estos son los consejos básicos que podemos ofrecerte para evitar que tu perro adulto muerda a tu cachorro y que de forma general pueden ayudar a mejorar el vínculo que tienes con tus perros y el que tienen ellos entre sí.

Si estas pautas no te ayudan, la situación va a peor o crees que se trata de un problema mucho más grave no dudes en acudir a un etólogo, educador canino o adiestrador para que te aconseje y guíe durante todo este proceso.

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