Mi perro se ha vuelto agresivo después de castrarlo - Causas y soluciones

Mi perro se ha vuelto agresivo después de castrarlo - Causas y soluciones

Algunos cuidadores que se deciden por la castración de su perro lo hacen pensando que es la solución para resolver la agresividad que ha manifestado en algún momento. Por eso, se sorprenden cuando, tras la operación, el comportamiento agresivo no remite. De hecho, incluso puede presentarse agresividad en perros que hasta el momento no la habían manifestado.

En este artículo de ExpertoAnimal, en colaboración con iNetPet, repasamos las causas de esta conducta, así como las soluciones más adecuadas para este importante problema. Es fundamental atajarlo desde el primer momento, debido al riesgo que implica para todos. Descubre por qué tu perro se ha vuelto agresivo después de castrarlo y qué hacer al respecto.

¿Qué es la agresividad canina?

Al hablar de agresividad en los perros nos referimos a las conductas que suponen una amenaza para la integridad de otros animales o incluso de personas. Es el problema de conducta más grave que nos podemos encontrar por el peligro que supone. Un perro con un comportamiento agresivo gruñe, exhibe los dientes, frunce los labios, echa para atrás las orejas, eriza el pelo e incluso llega a marcar un mordisco o, directamente, a morder.

La agresividad surge como respuesta del perro ante una situación que le provoca inseguridad o conflictividad y con su reacción lo que pretende es tomar el control. En otras palabras, aprende que una reacción agresiva lo libra del estímulo que siente como una amenaza. Este éxito, encima, refuerza la conducta, es decir, será más probable que la repita. Como es fácil suponer, las conductas agresivas son de las causas más habituales que se esgrimen para el abandono de perros.

Causas de la agresividad canina

Hay múltiples causas que pueden estar detrás de la agresividad mostrada por un perro, como el miedo o la defensa de los recursos. También podemos asistir a conductas agresivas cuando los machos se enfrentan por una hembra en celo o, al revés, son las hembras las que compiten por un único macho. Por eso es habitual que se relacione la castración con el control de la agresividad, aunque, como vemos, no es la única causa.

¿Al castrar a un perro deja de ser agresivo?

La hormona testosterona puede actuar incentivando ciertas conductas agresivas. En la castración se retiran los testículos de los perros y los ovarios, y muchas veces también el útero de las hembras. Por eso, la castración solo puede afectar a los llamados comportamientos sexualmente dimórficos, que son aquellas conductas que dependen de la acción de hormonas sexuales sobre el sistema nervioso central. Un ejemplo es el marcaje del territorio o la agresividad intrasexual, es decir, hacia ejemplares del mismo sexo.

En las hembras, la castración puede evitar la agresividad que se presenta durante el periodo maternal, pues no van a poder reproducirse, enfrentarse a otras hembras por un macho ni sufrir pseudogestaciones. De todas formas, hay que saber que los resultados son muy variables entre ejemplares y no se puede considerar la castración como una garantía absoluta de resolución de conductas como las mencionadas, ya que en ellas también influye la experiencia previa del animal, su edad, sus circunstancias, etc.

Por otra parte, los efectos pueden tardar unos meses en manifestarse, ya que es el tiempo que se necesita para que disminuya el nivel de testosterona.

¿Por qué mi perro se ha vuelto agresivo después de castrarlo?

Si hemos castrado a nuestro perro y nada más llegar a casa notamos que está agresivo, no tiene por qué relacionarse con un problema de conducta. Algunos ejemplares vuelven a casa estresados, todavía desorientados y doloridos y una reacción agresiva puede deberse, sencillamente, a esa situación. Esta agresividad debería desaparecer en un par de días o mejorar con analgesia.

Por otro lado, si nuestro perro manifestaba agresividad relacionada con las conductas sexualmente dimórficas, una vez castrado y pasados unos meses, es previsible que se pueda controlar el problema. De todas formas, siempre suele recomendarse la aplicación de otras medidas. Pero, sobre todo en las hembras, la castración podría aumentar sus reacciones agresivas. Es un problema más habitual en aquellas perras que se han castrado muy jóvenes, cuando todavía no habían cumplido los seis meses de edad. Se considera que es más frecuente que estas perras reaccionen con agresividad ante personas desconocidas o que, si antes de la operación presentaban conductas agresivas, estas empeoren. Se explica porque los estrógenos y los progestágenos ayudan a inhibir la agresividad en las perras. Al eliminarlos se acabará también con la inhibición, a la vez que aumenta la testosterona. De ahí la controversia que supone la castración de perras agresivas. En cualquier caso, si un perro se muestra agresivo una vez operado, probablemente se trate de una agresividad que no tenga nada que ver con las hormonas sexuales que se le han retirado.

¿Qué hago si mi perro es agresivo después de castrarlo?

Si la agresividad tras la castración se debe al estrés sufrido por la operación o al dolor que el perro siente, como decimos, remitirá conforme el animal recupere su estabilidad y normalidad. Así pues, lo más recomendable es dejarlo tranquilo y no castigarlo ni regañarlo, sino ignorarlo. Es fundamental no reforzar esta conducta para evitar que interprete que de esa forma consigue un objetivo.

Ahora bien, si la causa es otra y el perro o la perra ya presentaba agresividad antes de la operación, hay que actuar. La agresividad canina no se puede dejar pasar en ningún caso. Muy al contrario, hay que ponerle remedio desde el primer momento. No solo no se va a resolver sola, sino que lo habitual es que vaya en aumento, pudiendo tener consecuencias muy negativas para la integridad de otros animales o hasta de personas. Si el perro aprende que la agresividad le funciona, será cada vez más difícil erradicar esa conducta.

En primer lugar, debemos llevarlo al veterinario. Hay algunas enfermedades que cuentan con la agresividad como uno de sus signos clínicos. Pero si el veterinario determina que nuestro perro está completamente sano, es el momento de acudir a un profesional del comportamiento canino, como puede ser un etólogo. Este será el encargado de valorar a nuestro perro, buscar la causa de su problema y proponer las medidas necesarias para solucionarlo.

Solucionar la agresividad de nuestro perro después de castrarlo, y antes de la operación, es una tarea en la que, como cuidadores, debemos estar implicados. Por eso nos puede interesar utilizar una aplicación como iNetPet, ya que permite, no solo que nos comuniquemos en tiempo real con el adiestrador, sino que este pueda contactar directamente con el veterinario siempre que lo necesite. De esta forma, se facilita el seguimiento del perro y la implementación de las medidas para su tratamiento. La agresividad puede solucionarse, pero requiere tiempo, constancia y el trabajo conjunto de profesionales y familia.

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