¿Por qué a mi perro no le gusta que le sople?

¿Por qué a mi perro no le gusta que le sople?

Algunas acciones que pueden parecer divertidas a los seres humanos resultan molestas para tu perro, como por ejemplo soplarle la cara o las orejas. Seguramente has notado que cuando haces esto tu mascota se irrita, pudiendo incluso a llegar a ponerse a la defensiva.

Si alguna vez te has preguntado por qué a mi perro no le gusta que le sople, en este artículo te explicamos un poco qué siente tu perro cuando haces esto, y por qué es mejor que no lo hagas. Sigue leyendo todo lo que ExpertoAnimal te trae para ayudarte a conocer mejor a tu perro.

¿Por qué a los perros no les gusta que les soplen?

Soplarle la cara a tu perro puede parecer muy divertido para ti, pero realmente a los canes les desagrada bastante. Si lo piensas detenidamente, es algo que no llevas a cabo con otras personas, niños o bebés. A ningún humano o animal le gusta, de hecho, es algo que puede llegar a irritar bastante. Soplar la cara provoca que tengamos que cerrar los ojos y, en definitiva, no resulta agradable. Esto explica por qué a los perros les molesta que les soplen la cara.

Teniendo en cuenta que esto molesta a tu perro, y que en ocasiones puede hacer que incluso llegue a intentar marcarte, no existen ninguna razón para que insistas en soplarle. Son dos las razones por las cuales a tu perro le enoja que le soples: el efecto que tiene en sus sentidos y la incomodidad que esto le produce.

¿Por qué los perros se enojan cuando les soplas?

Si has llegado hasta aquí preguntándote por que mi perro se enoja cunado le soplo, este apartado te interesa. Cuando soplas la cara de tu perro, tres órganos importantes pueden verse afectados: la nariz, los ojos y las orejas.

En primer lugar, debes recordar que el olfato de tu perro es uno de sus sentidos más desarrollados, debido en gran parte a su nariz húmeda. Gracias a su nariz mojada y a los millones de receptores olfativos que residen en ella, el perro puede detectar olores a grandes distancias, lo que le permite orientarse y recibir información. Así, al sentir su mucosa seca, no solo estarás afectando a su sentido principal, sino que le harás sentir incómodo.

De la misma forma, secar sus ojos tampoco es una situación agradable para tu can. Honestamente, ¿a quién le gusta recibir una corriente de aire directo en los ojos? Por último, si le soplas las orejas esto también será muy molesto para él, pues es otro de los sentidos que está mucho más desarrollado que el de los seres humanos, por lo que percibe un sonido muy elevado y molesto.

Al principio el perro mostrará algunas señales de calma para indicarte su incomodidad, tales como bostezar, relamerse, girarse... Si las ignoras, deberá aumentar la intensidad de su comunicación, ladrando e incluso realizando el gesto de marcar. Si siguiéramos con este comportamiento ignorando por completo estas advertencias, entonces el perro podría llegar a atacar, algo que nunca debería producirse.

No le soples la cara a un perro

Lo más importante es que comprendas que, si tu perro ha revelado malestar o incomodidad tras soplarle, significa que eso no le gusta y que, por tanto, no debes seguir haciéndolo.

Los perros son animales sensibles, extremadamente fieles, que crean un vínculo afectivo muy intenso con sus tutores. Sin embargo, este vínculo puede debilitarse si constantemente llevamos a cabo conductas que desagradan a nuestro mejor amigo. Debemos comprender que, como ser sintiente, merece nuestro respeto y que por tanto no debemos soplarle la cara sabiendo que ello no es de su agrado.

Para aprender más acerca de la educación y el vínculo con el perro te animamos a informarte acerca del adiestramiento canino cognitivo emocional, una forma estupenda de trabajar con nuestro perro mediante el refuerzo de nuestra voz o nuestro cuerpo, sin utilizar ningún tipo de comida para ello.

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