¿Por qué mi perro no ladra bien?

¿Por qué mi perro no ladra bien?

A veces podemos darnos cuenta de que nuestro perro ha dejado de ladrar, no ladra bien o, en vez de ladrar, tose, o incluso puede que emita un ladrido distinto, como afónico. En este artículo de ExpertoAnimal vamos a explicar por qué se produce la afonía, cuáles son sus causas y las posibles soluciones para que podamos saber cómo actuar desde el momento en el que sospechemos que algo no suena bien en el ladrido habitual de nuestro perro.

Como siempre, será el veterinario el profesional que deba establecer el diagnóstico y prescribir el tratamiento más adecuado. Descubre a continuación por qué un perro no ladra bien:

¿Cómo se produce la afonía de un perro?

Los perros poseen cuerdas vocales localizadas en la laringe, concretamente en la garganta, por encima de la tráquea. La laringe está formada por cartílago unido mediante ligamentos. Las cuerdas vocales de los perros son gruesas, lo que les permite ladrar con mucha fuerza.

La laringe está recubierta de mucosa y carece de cilios (pelillos que ayudan a los desplazamientos dentro de los conductos), por eso, la mucosidad tiende a quedarse en ella. Además, es la zona más sensible en cuanto a tos se refiere. Simplemente pasando la mano por la garganta es posible provocar el reflejo de deglución y la tos, que es lo que sucede cuando, por ejemplo, un perro atado tira de la correa.

Las afecciones producidas en la laringe son las que hacen que el perro esté afónico o que haya dejado de ladrar, pues son patologías que causan ronquera y una pérdida progresiva de la capacidad de ladrar. Además, pueden observarse ahogos, arcadas, náuseas y tos, sobre todo cuando el perro come o bebe. Por ello, para todas las afecciones laríngeas, se recomienda sustituir el collar por un arnés.

La laringitis

Esta enfermedad consiste en la inflamación e hinchazón de las cuerdas vocales y la mucosa laríngea adyacente. La identificaremos porque provoca ronquera, es decir, el perro estará afónico, y una incapacidad para ladrar. Suele producirse tras un esfuerzo vocal considerable provocado por ladridos excesivos o por tos.

Esta tos puede darse a consecuencia de infecciones en las amígdalas o cualquier otra zona de la garganta, tumores o tos de las perreras. Por tanto, para su curación es necesario tratar la causa primaria y será el veterinario el encargado de diagnosticarla y de disponer el tratamiento adecuado.

Si, por el contrario, la laringitis se ha producido por un exceso de ladridos, debemos buscar consejo especializado en la consulta del etólogo o del educador canino para trabajar en este comportamiento o, de ser el caso, para eliminar el estímulo que desencadena los ladridos excesivos.

La parálisis laríngea

Pero, en ocasiones, el perro ha dejado de ladrar o está afónico sin que haya mediado un episodio de ladridos o de tos. Es en estos casos en los que podemos encontrarnos ante una parálisis laríngea. Este trastorno se da en perros geriátricos de razas grandes y gigantes como pueden ser el labrador, el golden retriever, el setter irlandés o el san bernardo. En razas como el husky siberiano o el bull terrier inglés esta parálisis constituye un defecto hereditario.

El cuadro clínico de esta afección se compone de los siguientes síntomas:

  • Sonido similar a un rugido al inspirar durante y después del ejercicio, que acaba produciéndose también durante el descanso.
  • Debilitamiento del ladrido hasta ser prácticamente inaudible.
  • Si la enfermedad progresa sin tratamiento la respiración comienza a ser ruidosa y fatigosa.
  • Intolerancia al ejercicio según avanza el cuadro clínico.
  • Pueden llegar a producirse desvanecimientos debidos al compromiso respiratorio, incluso hasta provocar un colapso que puede desembocar en la muerte del animal, de ahí la importancia de la atención veterinaria.

Nuestro veterinario puede diagnosticar esta afección por observación directa de las cuerdas vocales con ayuda de un laringoscopio. Las cuerdas vocales se presentarán unidas por el medio, cuando deberían estar separadas. Esto consigue estrechar el conducto respiratorio a la altura de la laringe y es la causa de que el perro no ladre bien, esté afónico o incluso deje de ladrar por completo. El tratamiento pasa por la cirugía y, en ocasiones, es preciso extirpar las cuerdas vocales, con lo que el perro dejará de ladrar definitivamente.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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