¿Por qué mi perro no quiere jugar?

¿Por qué mi perro no quiere jugar?

El juego es una conducta imprescindible para el bienestar animal, de hecho, es recomendable que un perro pueda disfrutar diariamente de una sesión de juegos gratificante con su propietario. En este artículo de ExpertoAnimal mencionaremos distintas causas que provocan la ausencia de juego, así como consejos para fomentar la motivación.

Descubre a continuación por qué tu perro no quiere jugar y qué debes hacer, valorando tu caso en concreto y las necesidades de tu perro. ¡No te lo puedes perder!

La importancia de la conducta de juego en el perro

Antes de los 20 días de vida, el cachorro empieza a mostrar las primeras secuencias de juego con sus hermanos y con su progenitora. Más adelante, durante el período de socialización, sigue aprendiendo mediante el juego bases de la conducta social canina, imprescindible para que en el futuro sepa relacionarse correctamente.

También encontramos en el juego una forma de estimulación que nos permite iniciarlo en el aprendizaje de distintos ejercicios y actividades, como el cobro de juguetes, por ejemplo. Y una forma estupenda de fijar conductas que nos agraden.

Por tanto, las conductas de juego suelen indicar el bienestar animal y, por contra, la falta de juego nos sugiere que algo no marcha bien. Puede deberse al estrés, a un entorno poco estimulante o al uso reitrado del castigo, por ejemplo.

¿Por que un perro no quiere jugar?

Entender correctamente el lenguaje canino y aprender a reconocer las conductas de juego, como es la clásica posición de juego, será muy importante a la hora de entender por qué un perro no quiere jugar.

Las causas orgánicas son las primeras que debemos descartar a la hora de querer identificar correctamente el problema. Una enfermedad, vírica o articular, por ejemplo, puede generar que el perro pierda interés por el juego. ¿Cómo podemos saber si un perro está enfermo? La forma más efectiva es, sin duda, acudir al veterinario. Mediante un análisis de sangre y la evaluación de problemas hormonales podemos descartar que se trate de una patología.

Los perros adoptados prematuramente tienden a no mostrar excesivas conductas de juego, por el contrario, aquellos que han recibido un exceso de estimulación pueden mostrar hiperactividad, falta de inhibición de la mordida durante el juego o estrés entre otros.

Como hemos mencionado, también existen otras causas que pueden provocar falta de interés por jugar. Si observas a tu perro sin ganas de comer, decaído, apagado, triste o con una actitud rara, puede estar padeciendo los siguientes problemas:

  • Ansiedad y estrés
  • Falta de aprendizaje de juego
  • Uso excesivo del castigo
  • Problemas en la socialización
  • Entorno pobre
  • Depresión
  • Falta de paseos
  • Falta de ejercicio
  • Etc.

¿Qué hacer si mi perro no quiere jugar? ¿Cómo motivarlo?

Una vez descartada una posible patología y después de valorar que el entorno y la rutina diaria del perro sean las adecuadas, será importante conocer algunos trucos para motivar a un perro a jugar. Te explicamos algunos de ellos a continuación:

  • Socializar con otros perros: la mejor forma de incitar a un perro a jugar es mediante el contacto social. Acude a un pipi-can cercano o queda con algún amigo o familiar que también tenga un perro para incitarle a relacionarse y, por ende, a mostrar conductas de juego. Aquellos perros que padezcan problemas de conducta o falta de aprendizaje de las no se integrarán positivamente y deberán utilizar otros métodos.
  • Uso de juguetes: en el mercado podemos encontrar infinidad de juguetes para perros. Las pelotas, las cuerdas y los fresbees son los más populares, pero existen muchos más. Es recomendable adquirir varios para que el perro pueda elegir, de esta forma sabremos cuáles son los que más le atraen. Además, los juguetes de inteligencia o los juguetes expendedores de comida suelen aportar un extra añadido, la comida, que al mismo tiempo que estimula al perro a jugar le motivan y le refuerzan de forma positiva.

Finalmente te recordamos que es importante aprender a evaluar correctamente las necesidades del perro cuando tratamos de motivarle para que juegue. Es habitual que los perros excesivamente pequeños, los perros enfermos o los perros ancianos no quieran jugar constantemente, tenlo en cuenta.

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