¿Por qué mi perro persigue coches, motos o bicis?

¿Por qué mi perro persigue coches, motos o bicis?

Es relativamente frecuente observar a perros que corren, persiguen y/o ladran a vehículos por la calle, incluyendo bicicletas o monopatines. Si este es tu caso, debes saber que existen varias causas que pueden provocar este comportamiento y que cada una de ellas necesitará una terapia distinta.

En este post de ExpertoAnimal te explicaremos por qué los perros persiguen coches, motos o bicicletas y qué debes hacer en cada uno de los casos para lograr que su conducta no vaya a más y pueda llegar a ser peligrosa.

La agresividad por miedo

El miedo es una emoción que está provocada por la percepción de un peligro, ya sea real o no. Esta emoción primaria permite al animal sobrevivir ante un riesgo o una amenaza. Este tipo de agresividad puede estar provocada por una mala socialización del cachorro, la genética o bien por una experiencia traumática, como podría ser un atropello. No obstante, en el caso de tener un perro adoptado, puede ser muy complicado saber por qué persigue vehículos.

Al inicio de esta conducta, si sabemos interpretar el lenguaje canino, el perro adoptará posturas defensivas, inmovilidad o un intento de huida, pero cuando eso no es posible el perro empieza a a defenderse de forma activa, mediante gruñidos, ladridos, persecución e incluso ataque.

Tratar este tipo de agresividad no es una tarea sencilla y es que se deben trabajar paralelamente sesiones de modificación de conducta y pautas de manejo, todo ello con la ayuda de un profesional. Algunas pautas que podemos aplicar en este caso serán:

  • Realizar sesiones de modificación de conducta en un entorno controlado para asociar de forma positiva la presencia de bicicletas, coches o motocicletas.
  • Utilizar un arnés seguro y correa en espacios públicos para evitar un posible accidente. En los casos más graves podría ser necesario el uso de bozal.
  • Evitar la presencia de los estímulos que le provocan miedo, paseando al can en las horas más tranquilas del día y manteniendo una distancia de seguridad en la que el perro no reaccione.
  • Evita regañar, arrastrar o castigar a tu perro si reacciona de forma negativa, ya que entonces estaremos aumentando sus niveles de estrés y estaremos empeorando la asociación de aquello que le provoca miedo.
  • Debemos facilitar la huida siempre que sea posible, para que el perro no llegue a reaccionar de forma negativa y mantenga unos niveles de estrés bajos.

Debemos recordar que en los casos graves de agresividad por miedo o en el caso de las fobias, el tratamiento puede ser largo, la perseverancia, la supervisión del especialista y la aplicación correcta de pautas es la clave para ayudar al perro a solucionar sus miedos, aunque no siempre será posible.

La agresividad territorial

La agresividad territorial es muy frecuente en perros que viven en casas con jardín y que pueden percibir mediante sus sentidos la aproximación y la presencia de estímulos a su territorio. Suelen ladrar y abalanzarse hacia la puerta, las vallas o los muros. Se trata de una conducta muy común e instintiva y siempre se llevará a cabo en un lugar conocido, como puede ser su casa, el patio, la terraza o el jardín.

También debemos destacar que en estos casos el perro realizará ladridos de alarma (rápidos, seguidos y sin pausa) y que no solo se llevará a cabo ante la presencia de coches, bicicletas o motos, también si aparecen perros o personas. Si nuestro perro reacciona también fuera del hogar no estaremos hablando de una agresividad territorial, sino de otro problema de conducta, como podría ser la agresividad por miedo.

En este caso también se llevarán a cabo sesiones de modificación de conducta, en las que se trabajará el autocontrol y la vocalización del perro. Mediante la ayuda de un profesional identificaremos el espacio de seguridad del perro (la distancia a la que el can no reacciona) y empezaremos a trabajar las aproximaciones, reforzando las actitudes tranquilas y relajadas.

Una conducta de juego

En este caso nos referimos a la conducta que llevan a cabo los perros cachorros que se encuentran en plena etapa de socialización (hasta las 12 semanas). Pueden llevar a cabo la conducta de perseguir por distintas razones: falta de estimulación y enriquecimiento, por un refuerzo inconsciente del propietario, por aburrimiento, por imitación...

Es importante no reforzar la persecución ya que pondría en riesgo la vida del cachorro si un coche llegara a alcanzarlo, también sería necesario el uso de correa en espacios públicos, así como realizar paseos en entornos seguros, animándole a olfatear, a jugar con la pelota, con nosotros o con otros perros. Se debe ignorar por completo el comportamiento no deseado, en este caso perseguir, para reforzar positivamente la calma, un paseo tranquilo y los momentos de juego apropiados.

La agresividad depredadora

Al igual que ocurre con la agresividad territorial, la agresividad depredadora es instintiva e innata en los perros, sin embargo es una de las más complicadas a la hora de trabajar. El can manifiesta una respuesta que no es emocional, dirigida a automóviles y bicicletas, pero también hacia personas que hacen footing, niños o perros pequeños.

Es habitual en perros muy nerviosos, perros hiperactivos e incluso en razas especialmente activas. El problema de este tipo de agresividad es que suele manifestarse de forma inoportuna y dañina. Podemos saber que se trata de agresividad depredadora cuando el perro realiza una secuencia de caza completa o prácticamente completa: rastreo, acecho, persecución, captura y muerte.

Además, el perro actúa de forma sigilosa e imprevista, lo que nos lleva a realizar un análisis del riesgo, especialmente si también se ven afectados niños o personas corriendo.

En estos casos será primordial el uso de correa y bozal, eso sí, siempre que hayamos trabajado correctamente el bozal y esté bien asociado. Este tipo de agresividad es indispensable que se trabaje de la mano de un profesional, que nos ayudará a trabajar la impulsividad, la obediencia y el autocontrol del perro.

Estrés, ansiedad y otros factores

Los perros que viven sometidos a altos niveles de estrés y ansiedad, que reciben castigos inconsistentes o que no disfrutan de un entorno predecible son más susceptibles a la persecución, por lo que siempre será fundamental revisar si realmente cumplimos con las 5 libertades del bienestar animal antes de empezar a trabajar el problema.

Finalmente, tanto si has sabido identificar por qué tu perro persigue coches, motos o bicis, como si no, te animamos a acudir a un profesional experimentado que te ayude a comprender mejor a tu perro, que realice sesiones de modificación de conducta contigo y que te ofrezca pautas apropiadas para que sepas cómo actuar según tu caso concreto.

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