¿Por qué mi perro se lame las almohadillas?

¿Por qué mi perro se lame las almohadillas?

Es posible que hayamos visto que nuestro perro se lame frecuentemente las almohadillas, y no hayamos dado importancia al asunto, ya que todos los perros lo hacen en ciertas ocasiones sin que represente ningún problema serio. Pero algunas veces, el lamido se vuelve excesivo, y puede provocar lesiones secundarias, causadas por un aseo demasiado vigoroso o mordisqueo.

ExpertoAnimal tratará de ofrecer una visión general, que seguramente responda a la pregunta que en cada estación del año, según el caso, suele asaltar a un buen número de propietarios: ¿Por qué mi perro se lame las almohadillas?

La glándulas sudoríparas en las almohadillas

Antes de averiguar por qué nuestro perro se lame las almohadillas, es importante conocer primero la existencia, en las mismas, de las glándulas sudoríparas. Los perros sudan a través de distintas partes del cuerpo, pero una de ellas son las almohadillas.

Esas glándulas tiene una función principalmente termorreguladora (formar el sudor, para regular la temperatura), pero también existe un componente odorífero, es decir, son las encargadas de producir sustancias que se degradan por las bacterias presentes en la piel al llegar a la superficie cutánea. Las mismas glándulas, dotan al perro (o gato) de un olor característico (de ahí que estos animales también marquen territorio con las almohadillas plantares y palmares).

Lamido de las almohadillas por frío excesivo/ o calor

En el caso de climas extremos, con temperaturas muy bajas, estas secreciones de las glándulas sudoríparas pueden llegar a formar pequeños "cristalitos" y dar lugar a molestias en los perros que viven en ambientes tan fríos. De hecho, los perros seleccionados para el tirar de trineos, como es el husky siberiano, o el alaskan malamute, tienen bastantes menos glándulas sudoríparas que el resto de razas en las almohadillas. Seguramente, el haber eliminado de la cría a los perros que tenían estos problemas, ha logrado esa reducción.

En ocasiones no hay problemas con las glándulas, pero la piel de las almohadillas se cuartea y agrieta con el frío, al caminar sobre nieve o terrenos pedregosos, provocando que nuestro perro se lama las almohadillas de forma compulsiva.

En los días demasiado calurosos y húmedos, siempre nos aconsejan remojar las almohadillas de nuestro perro, precisamente por ser una fuente de regulación de la temperatura corporal. Esa limpieza ayuda a eliminar los restos de producción ecrina y apocrina de las glándulas sudoríparas y a dejarlas seguir cumpliendo con su misión.

Para hacernos una idea, su cuerpo trata de producir una secreción que le ayude a bajar la temperatura. No obstante, a la salida del canal de la glándula, esta se encuentra con un montón de secreciones anteriores no retiradas que hacen de "tapón", provocando picor y malestar intenso que nuestro perro trata de aliviar lamiéndose.

¿Cómo evitar el lamido de las almohadillas por frío o calor?

Si nuestro perro tiene las almohadillas sensibles y va a estar expuesto a temperaturas extremas, sería recomendable emplear algún producto protector de las mismas (una especie de barniz que se unta en las almohadillas) que suele combinar ácidos con extractos de plantas como el Aloe vera o la Centella asiática.

Por el contrario, en días de excesivo calor, es recomendable refrigerar a nuestro perro remojando frecuentemente las almohadillas en agua fresca, una manera de favorecer la termorregulación y eliminar restos de sustancias que puedan impedir un buen funcionamiento de las glándulas sudoríparas.

Lamido de las almohadillas por Malassezia pachydermatis

Esta levadura está presente en todo el cuerpo, pero es más numerosa en las almohadillas, concretamente, en la zona interdigital (entre otros lugares).

Si nuestro perro sufre de un sobrecrecimiento de levaduras, porque sea alérgico al polen, a los alimentos, por estrés...etc, es posible que el primer síntoma sea un lamido excesivo de las almohadillas, al producirle gran picor el aumento de la población de Malassezia y la posterior invasión de bacterias oportunistas.

Solemos encontrarnos perros de capa blanca con un color anaranjado alrededor de los dedos, ya que el lamido constante provoca una degradación del color blanco.

¿Cómo tratar el lamido de almohadillas por Malassezia?

Es necesario dar con la causa que provoca el sobrecrecimiento de levaduras entre los dedos y eliminarla, o al menos, controlarla. Hasta entonces, la población de estos hongos puede ser controlada con baños locales diarios de clorhexidina no jabonosa diluida, que debe estar en contacto con las almohadillas unos 10-15 minutos al día (la clorhexidina funciona por tiempo de contacto). Así mismo, mantener las zonas lo más secas posibles ayuda en gran medida, ya que los hongos o levaduras siempre proliferan mejor en lugares húmedos.

En ocasiones, nuestro veterinario nos recomendará pomadas a base de miconazol o clotrimazol si nuestro pero no se deja remojar las almohadillas, aunque pueden resultar algo engorrosas de aplicar.

Lamidos de las almohadillas por espigas o traumatismos

Otras veces, nuestro perro se lamerá de forma insistente las almohadillas por causas traumáticas (un golpe, una fisura en una falange) o porque se haya clavado una espiga o astilla, pero lo que las diferencia de las anteriores es que en esta ocasión, solo habrá una pata afectada: aquella en la que se haya producido la lesión.

En época estival, es frecuente que las espigas se claven entre los dedos, sobre todo en razas con abundante pelo en la zona como el cocker spaniel, y precisamente debido a esa cantidad de pelo, nos pasan desapercibidas. Una vez que perforan la barrera de la piel interdigital, pueden quedar alojadas allí causando dolor , cojeras, o lamido constante de la zona para paliar la molestia, hasta que se elimina, o puede migrar hacia otras zonas por debajo de la piel.

Revisar cuidadosamente las almohadillas en verano, y recortar el pelo en esa zona para controlar mejor es fundamental. En caso de localizar algo clavado, es necesario retirarlo con cuidado y aplicar algún antiséptico no muy agresivo o irritante (yodo diluído en suero fisiológico templado, por ejemplo), hasta consultar con nuestro veterinario.

Conductas compulsivas

Si hemos descartado los problemas anteriormente mencionados, quizás nos encontramos con una conducta compulsiva, también conocida como estereotipia. Podríamos definir este transtorno como una conducta repetitiva y sin una aparente finalidad.

Si crees que tu perro puede estar sufriendo una estereotipia, será basico repasar las cinco libertades del bienestar animal así como ponerte en contacto con un especialista, como puede ser un etólogo: veterinario especializado en psicología canina.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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