¿Por qué mi perro tiene miedo al agua?

¿Por qué mi perro tiene miedo al agua?

Son muchos los perros que no se atreven a entrar en el agua y que sufren enormemente cada vez que intentamos que se bañen. El miedo puede ser un poco decepcionante para los propietarios que adoran la playa, pero se vuelve un serio problema cuando no podemos siquiera ofrecerles un baño normal de vez en cuando.

En este artículo de ExpertoAnimal te explicaremos por qué tu perro tiene miedo al agua, algunos consejos para ayudarle a quitar este miedo y algunos tips que te serán muy útiles durante todo este proceso.

A mi perro le da miedo el agua, ¿por qué?

Durante la etapa de socialización del cachorro, entre las 3 y las 12 semanas de vida, es fundamental experimentar y presentar a nuestro perro todo aquello que vaya a encontrarse en su etapa adulta. No hablamos únicamente de personas o de perros, también de los coches, los sonidos de nuestra ciudad o el agua, por ejemplo. Una vez aparece el miedo finaliza la socialización del perro y es mucho más complicado acostumbrarle a nuevos objetos o hábitos.

También puede ocurrir que llegue a nuestro hogar un perro adulto adoptado, y nos percatamos que le teme al agua de una forma exagerada. No obstante, existen perros que socializaron correctamente, pero que por alguna circunstancia han desarrollado miedo al agua, a continuación te explicamos algunos de ellos:

  • Errores cometidos en la etapa de socialización, como forzar al cachorro, por ejemplo.
  • Perros que han sido castigados o han relacionado el castigo con el agua.
  • Enfermedad relacionada con el agua, como puede ser la otitis.
  • Experiencia traumática relacionada con el agua.
  • Enfermedad física dolorosa que les impide bañarse, por inseguridad.
  • Perros ancianos que sufren dolor o inestabilidad, también les provoca inseguridad.
  • Enfermedades diversas que provocan miedo al agua.
  • Baños en aguas demasiado frías, calientes o profundas que les provocan inseguridad.

Diagnóstico y diferencia entre miedo y fobia

Antes de empezar una posible terapia es imprescindible asegurarnos de que nuestro perro sufre miedo real al agua, es decir, que no se trata simplemente de que le desagrade. Un perro con miedo intentará huir del estímulo que le provoca miedo, llegando incluso a ladrar o a intentar morder en caso de forzarle. También puede quedarse "paralizado" al encontrarse en una situación en la que haya agua, pero no es tan común.

Para evaluar el nivel de miedo acudiremos a un lugar desconocido para perro, cerca de una playa o lago, y realizaremos lo siguiente:

  • Observarnos su reacción en todo momento, teniendo en cuenta las señales de apaciguamiento del perro. Estaremos atentos para ver si muestra señales de incomodidad o posturas corporales defensivas.
  • Jugaremos con él en una zona nueva y, después, intentaremos jugar con él a una distancia segura del agua pero perceptible para él. Después realizaremos el mismo procedimiento con comida, primero en un lugar sin agua y después en otro en el que sí se encuentre cerca del agua. Si el perro tuviera miedo, probablemente no se mostraría juguetón y no querría comer, incluso intentaría huir.
  • Si al acercarse al estímulo que le provoca miedo tarda entre medio minuto y varios minutos en "recuperarse" de la situación (observaremos que sigue jadeando, que tiene el ritmo cardíaco elevado, etc.), probablemente nos encontremos ante un perro con miedo.

A diferencia de los perros que sufren miedo (una emoción adaptativa ante el "peligro" que les permite sobrevivir) existen perros que tienen fobia al agua. En este caso observaremos una reacción desproporcionada con síntomas de ansiedad y malestar muy evidentes.

Al sufrir miedo o padecer una fobia, el sistema inmunológico de nuestro perro se debilita, y eso le hace más susceptible a padecer cualquier enfermedad, por lo que es muy importante trabajar este aspecto y lograr la superación de sus miedos o fobias. Eso sí, en el caso de las fobias necesitaremos el tratamiento que pueda ofrecer un profesional, como puede ser un etólogo o un educador canino.

Cómo tratar el miedo al agua en el perro

Es importante señalar que no se puede quitar el miedo de forma inmediata, se necesita un tiempo de trabajo y realizar sesiones de modificación de conducta controladas junto con un profesional. Es muy importante tener claro este punto, no obstante, te ofrecemos algunos consejos que puedes aplicar tu mismo para fomentar una buena asociación y mejorar el bienestar de tu perro.

Cosas que no debes hacer:

  • Exponerle al agua de forma incontrolada.
  • Castigar a tu perro. Eso puede empeorar mucho su tratamiento. Retira cualquier método de castigo, incluyendo collares de ahorque, semi-ahorque o collares anti-ladridos.
  • Obligarlo a hacer algo que no desea, el perro debe avanzar en el tratamiento por su propia voluntad, nunca de forma forzosa.
  • Reforzar conductas como llorar, ladrar o morder.

Cosas que sí puedes hacer:

  • Estaremos relajados y reforzaremos la tranquilidad de nuestro perro en todo momento con caricias y voz aguda y suave.
  • Proporciónale seguridad con caricias y palabras amables, recuerda que el miedo es una emoción, y las emociones no se refuerzan, únicamente se refuerzan las conductas.
  • Identifica la distancia mínima a la que tu perro tolera el agua sin mostrarse nervioso, tenso o asustado. Es importante para saber cuándo dejar de acercarte y también es útil para saber el punto de partida para trabajar con él.
  • Nos sentaremos a la distancia prudencial elegida y realizaremos un pequeño sembrado con comida muy apetitosa para el perro. Intenta practicar juegos de todo tipo que incluyan comida, ya sea el kong, juegos de inteligencia o similares.
  • Finalizaremos la sesión pasados 5 minutos.
  • Repetiremos de forma frecuente este ejercicio, siempre sin forzar al perro y premiándole cuando sea él quien se acerque de forma voluntaria al agua.

El tratamiento real lo llevará a cabo el educador canino, pero nosotros podemos fomentar una asociación positiva (presencia de agua = comida) en el perro, para que esté más predispuesto a trabajar y a pasar tiempo cerca del agua. No olvides tener claras las cosas que no debes hacer, como gritarle, acercarle demasiado o forzarle, un error u intentar ir demasiado deprisa podría debilitar la asociación positiva que estamos intentando generar.

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