Problemas de hígado en perros - Causas y síntomas

Problemas de hígado en perros - Causas y síntomas

El hígado es el órgano interno de mayor tamaño. En el caso concreto de los carnívoros, llega a representar hasta el 4% de su peso corporal. Se trata de un órgano que cumple importantes funciones de metabolismo, síntesis, almacenamiento y depuración, por lo que cualquier lesión en el mismo podrá desencadenar el desequilibrio de diversas funciones orgánicas.

Si te interesa conocer más acerca de los problemas de hígado en perros, te recomendamos que no te pierdas el siguiente artículo de ExpertoAnimal, en el que tratamos las causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento de enfermedades hepáticas de los perros.

Causas de los problemas de hígado en perros

Antes de hablar acerca de las causas de los problemas de hígado, debemos aclarar que las enfermedades hepáticas se pueden clasificar en 4 grandes grupos:

  • Alteraciones del parénquima hepático: tanto inflamatorias (hepatitis con o sin cirrosis) como no inflamatorias (amiloidosis hepática, lipidosis hepática y hepatopatía esteroidea).
  • Enfermedades tumorales: linfoma, carcinoma hepatocelular, colangiocarcinoma o metástasis hepática. Si quieres saber más sobre el Linfoma en perros: tratamiento y esperanza de vida, lee este otro artículo que te recomendamos.
  • Alteraciones del sistema biliar: colangitis, colecistitis o mucocele.
  • Alteraciones de la circulación hepática: shunts portosistémicos y congestión hepática.

Una vez que conocemos los distintos grupos en los que se clasifican las enfermedades hepáticas, vamos a explicar de forma detallada las diferentes causas que las pueden originar.

Alteraciones congénitas

Son defectos que se presentan desde el nacimiento. Una de las enfermedades hepáticas originadas por alteraciones congénitas son los shunts portosistémicos congénitos. Los perros que nacen con esta alteración presentan un vaso que comunica de forma anómala la vena porta con la vena cava.

Hipertensión portal

La hipertensión portal consiste en el incremento de la presión del sistema venoso portal, el cual se encarga de transportar la sangre desde el intestino hasta el hígado. La hipertensión portal puede dar lugar a la aparición de shunts portosistémicos adquiridos, que consisten en múltiples vasos que comunican de forma anómala la vena porta con la vena cava.

Enfermedades endocrinas

Algunas enfermedades endocrinas pueden dar lugar, de forma secundaria, a una alteración hepática. Algunos ejemplos son:

  • Síndrome de Cushing: se asocia a la aparición de una hepatopatía esteroidea, como consecuencia de los elevados niveles de glucocorticoides que presentan los perros con esta enfermedad. Descubre más sobre el Síndrome de Cushing en perros: síntomas y tratamiento en este artículo de ExpertoAnimal que te sugerimos.
  • Diabetes mellitus: se asocia al desarrollo de lipidosis hepática, que consiste en el acúmulo patológico de triglicéridos dentro de los hepatocitos.

Enfermedades infecciosas

En los perros, existen diversos microorganismos patógenos capaces de afectar al hígado y producir una hepatitis. Las principales enfermedades infecciosas y parasitarias asociadas a hepatitis crónica en los perros son:

  • Hepatitis Vírica Canina (adenovirus tipo 1).
  • Ehrlichiosis: para saber más sobre la Ehrlichiosis canina: síntomas y tratamiento, échale un vistazo a este post.
  • Leishmaniosis: no dudes en averiguar cuál es la Esperanza de vida de un perro con leishmaniosis, aquí.
  • Leptospirosis: consulta más información sobre la Leptospirosis en perros: causas, síntomas y tratamiento en este artículo de ExpertoAnimal que te proponemos.
  • Neosporosis.
  • Histoplasmosis.
  • Toxoplasmosis: también tenemos más información sobre La toxoplasmosis en perros: síntomas y contagio.

Fármacos y tóxicos

Existen ciertos fármacos y compuestos tóxicos que pueden originar alteraciones hepáticas. A continuación, recogemos algunos ejemplos:

  • Glucocorticoides: dan lugar a una hepatopatía esteroidea, aunque esta revierte en el momento en el que se retira el tratamiento.
  • Fármacos hepatotóxicos: como el fenobarbital o la lomustina, que originan una hepatitis crónica, seguida de cirrosis e insuficiencia hepática.
  • Cobre: el acúmulo de cobre en el hígado da lugar a una hepatitis crónica. Existen algunas razas predispuestas al acúmulo de cobre, como como el bedlington terrier, el labrador, el dálmata, el west highland terrier o el skye terrier. Quizás pueda interesarte este post de ExpertoAnimal sobre La hepatitis en perros: síntomas y tratamiento.
  • Aflatoxinas: un consumo de piensos enmohecidos que contienen estas toxinas puede dar lugar al desarrollo de hepatitis crónica.

Tumores

Se encuentran entre los principales problemas de hígado en perros mayores. A diferencia de lo que ocurre en los gatos, en los perros la mayoría de los tumores hepáticos suelen ser malignos. En concreto, el carcinoma hepatocelular es el tumor hepático más frecuente en los perros, seguido del carcinoma de vías biliares.

Síntomas de los problemas de hígado en perros

La presentación clínica de los problemas hepáticos en perros, al igual que en otras especies animales, está condicionada por dos características fundamentales del hígado:

  • Su enorme capacidad de regeneración: esta capacidad es tal que el hígado puede llegar a regenerarse por completo a partir de tan solo el 30% de su tamaño.
  • Su gran reserva funcional: lo que significa que, en condiciones normales, el hígado no necesita utilizar toda su capacidad para llevar a cabo sus funciones propias. Poniendo como ejemplo su función en la síntesis de albúmina, solo es necesario que trabaje el 30% del hígado para conseguir mantener normales los niveles de albúmina, lo que implica que el hígado tiene una capacidad de reserva funcional del 70%.

Por estas razones, es frecuente observar pacientes con lesiones hepáticas que se mantienen totalmente asintomáticos, ya que esas lesiones todavía no han dado lugar a una alteración funcional en el hígado. Generalmente, cuando se observan síntomas que sugieren la existencia de un problema de hígado hay más del 70% del parénquima hepático afectado.

Conociendo estas particulares sobre el hígado, vamos a explicar las tres situaciones que podemos encontrar en los perros con problemas hepáticos son los siguientes.

Pacientes asintomáticos

Son aquellos que se encuentran en los primeros estadios de una enfermedad crónica. Al ser asintomáticos, únicamente somos capaces de detectar la existencia de un problema hepático al realizar un análisis de sangre con un perfil hepático, lo cual suele ocurrir cuando los perros se someten a una anestesia general por cualquier otro motivo (por ejemplo, para una castración o una limpieza bucal).

Échale un vistazo a este post sobre cómo Castrar a un perros: precio, posoperatorio, consecuencias y beneficios.

Pacientes con signos inespecíficos

En estos pacientes se empiezan a observar signos clínicos inespecíficos, es decir, a priori no son sugerentes de enfermedad hepática. Los síntomas que podemos apreciar en estos perros son:

  • Signos digestivos: vómitos biliosos y, con menor frecuencia, diarrea. Consulta este artículo de ExpertoAnimal sobre los Tipos de diarrea en perros.
  • Signos urinarios: poliuria (aumento del volumen de orina) y polidipsia (aumento del consumo de agua), hematuria y disuria.
  • Anorexia y pérdida de peso: aquí puedes encontrar más información sobre la Anorexia en perros: causas, diagnóstico y tratamiento.
  • Baja condición corporal.
  • Apatía y depresión: descubre más sobre la Depresión en perros: síntomas, causas y tratamiento.
  • Retraso en el crecimiento en animales jóvenes.

Pacientes con signos sugerentes de enfermedad hepática

Son pacientes que presentan cuadros más avanzados de enfermedad hepática, en los que se ha superado la capacidad de reserva funcional del hígado. Aunque el animal padezca una enfermedad crónica, los síntomas suelen aparecer de forma aguda en el momento en el que el hígado no puede llevar a cabo sus funciones por haberse superado su reserva funcional.

En concreto, los signos clínicos que podemos observar en estos perros son:

  • Ictericia: coloración amarillenta de las mucosas. Se debe a un exceso de bilirrubina (un pigmento de color amarillo) que se deposita sobre los tejidos. En los perros se suele detectar inicialmente en la esclerótica. Para saber más sobre la Ictericia en perros: causas, síntomas y tratamiento no dudes en echarle un vistazo a este artículo que te recomendamos.
  • Ascitis: dilatación abdominal por presencia de líquido libre en el abdomen. Averigua más sobre La ascitis en perros: causas y tratamiento, aquí.
  • Cuadro de encefalopatía hepática: cuando el hígado pierde su capacidad de depuración, se produce la entrada de amoniaco al sistema circulatorio y, en última instancia, al sistema nervioso central, dando lugar a un cuadro neurológico. Los signos que se pueden observar en estos perros incluyen la alteración del nivel de consciencia (letargo, estupor y, finalmente, coma), debilidad o ataxia, presión de la cabeza contra la pared o el suelo, marcha en círculos y convulsiones.
  • Tendencia a las hemorragias: ya que el hígado se encarga de sintetizar los factores de la coagulación.
  • Signos urinarios: como disuria (dolor al orinar) y hematuria (orina con sangre). Suelen aparecer en perros con shunts portosistémicos, como consecuencia de la formación de cálculos de urato amonio en la orina.

Diagnóstico de problemas de hígado en perros

El protocolo diagnostico de los problemas hepáticos en perros incluye los siguientes puntos:

  • Historia clínica y exploración general: en los perros asintomáticos o que únicamente presentan signos inespecíficos, es complicado sospechar de un problema de hígado. En el caso de pacientes con signos sugerentes de enfermedad hepática, resulta más sencillo orientar el diagnóstico; no obstante, se debe tener en cuenta que los signos son muy similares en la mayoría de los problemas hepáticos, por lo que el cuadro clínico no suele aportar información sobre la enfermedad hepática concreta. Además, la sintomatología tampoco ayuda a saber si se trata de un caso agudo o crónico, ya que como hemos explicado, en los pacientes con enfermedad crónica los signos suelen aparecer de forma aguda cuando se supera la capacidad funcional del hígado.
  • Analítica sanguínea con perfil hepático: cuando los signos clínicos del animal son sugerentes de enfermedad biliar, se debe realizar una analítica sanguínea en la que se miden valores como las proteínas totales, la albúmina, enzimas hepáticas (ALT, GGT y fosfatasa alcalina), amoniaco, glucosa y ácidos biliares.
  • Análisis de orina: se debe medir la densidad urinaria y la bilirrubina, especialmente cuando la orina sea muy fuerte y pigmentada. Además, es conveniente analizar el sedimento de la orina en busca de cristales de urato amónico.
  • Otros análisis laboratoriales: de forma complementaria, se pueden realizar pruebas de laboratorio más específicas como la medición de los ácidos biliares en ayunas o la prueba de sobrecarga al amoniaco.
  • Ecografía abdominal: mediante esta prueba de imagen se puede valorar el parénquima hepático, el sistema biliar y el sistema vascular. Permite diagnosticar algunas enfermedades hepáticas como shunts portosistémicos u obstrucciones biliares extrahepáticas. Sin embargo, obtener una ecografía negativa no permite descartar la presencia de una enfermedad hepática, ya que las alteraciones del parénquima hepático no producen una imagen ecográfica diagnóstica.
  • Radiografía abdominal: la finalidad de la radiografía es aportar información sobre el tamaño del hígado, ya que la ecografía suele dar una idea algo subjetiva. En patologías agudas el tamaño del hígado estará normal o aumentado, mientras que en casos crónicos estará disminuido.
  • Resonancia magnética: es una prueba de imagen avanzada que resulta especialmente útil para el diagnóstico de patologías vasculares del hígado (como los shunts portosistémicos), patologías del sistema biliar y los tumores.
  • Punción con Aguja Fina (PAF): para realizar una citología. Esta prueba puede detectar alteraciones en el interior de los hepatocitos (células del hígado) como lipidosis, hepatopatía esteroidea, amiloidosis o tumores. Sin embargo, en los perros esta prueba solo es diagnóstica en el 30% de los casos.
  • Biopsia: para realizar un análisis histopatológico en aquellos perros en los que la PAF no es diagnóstica. La muestra se puede tomar de forma percutánea (con agujas de biopsia) o bajo cirugía (por laparotomía o laparoscopia).

Tratamiento para los problemas de hígado en perros

El tratamiento de los problemas hepáticos en perros puede incluir uno o varios de los siguientes puntos:

  • Tratamiento médico: en función de la patología concreta, será necesario corregir los desequilibrios hidroelectrolíticos con fluidoterapia, suplementar en casos de déficit vitamínicos (con vitamina K, tiamina, cobalamina), tratar los signos digestivos y/o neurológicos, administrar fármacos hepatoprotectores (como el ácido ursodeoxicólico), etc. Lee más sobre la Vitamina K para perros: dosis y usos, en este otro post de ExpertoAnimal que te recomendamos.
  • Manejo dietético: en general, se debe administrar una dieta muy digestible, rica en hidratos de carbono de fácil asimilación y baja en grasa. El nivel de proteínas, sodio y cobre de la dieta se deberá ajustar en función de la patología concreta del paciente. No dudes en consultar este artículo sobre la Dieta para perros con problemas hepáticos.
  • Tratamiento quirúrgico: será necesario en algunas patologías, como los shunts portosistémicos o los tumores hepáticos.

Además, para que el tratamiento sea exitoso, es importante considerar si la patología hepática es primaria (es decir, tiene origen en el propio hígado) o si está causada de forma secundaria por otra enfermedad. En este último caso, tendremos que tratar también la patología primaria para poder resolver el problema hepático.

Prevención de problemas de hígado en perros

Para la prevención de los problemas hepáticos en perros se deben tener en cuenta los siguientes factores:

  • Vacunación y desparasitación: como hemos explicado, existen múltiples microorganismos y parásitos capaces de generar alteraciones hepáticas. Por ello, mantener siempre al día el programa de vacunación y desparasitación de los perros será una herramienta clave para prevenir estas patologías. Consulta aquí el Calendario de vacunas para perros.
  • Control de otras patologías: se deben mantener controladas aquellas patologías que pueden originar secundariamente una alteración hepática.
  • Control de tratamientos farmacológicos: en los pacientes tratados con fármacos hepatotóxicos se deben realizar controles periódicos y mantener las dosis en los rangos terapéuticos.
  • Prevención de intoxicaciones: por micotoxinas, plantas hepatotóxicas, etc.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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Bibliografía
  • Nelson, R., Couto, C. (2010). Medicina interna de pequeños animales. Barcelona Elsevier.