Razas de gatos egipcios - Lista completa

Razas de gatos egipcios - Lista completa

La civilización del Antiguo Egipto veneraba a los gatos hasta el punto de que una de sus diosas, Bastet o Bast, era representada en forma de este felino y considerada la divinidad del hogar y protectora de la familia.

Un culto de este tipo no es de extrañar, pues varias razas de felinos tienen su origen en aquellas lejanas tierras. Si quieres conocer cuáles son, te presentamos en ExpertoAnimal esta lista completa de razas de gatos egipcios. ¡Sigue leyendo!

1. Abisinio

Los orígenes del gato abisinio no están muy claros, pero todo parece indicar que proviene del Antiguo Egipto. Sin embargo, su nombre proviene de Abisinia, nombre que antes recibía el territorio de Etiopía, de donde provino el primer ejemplar de esta raza que se mostró en el Reino Unido.

Se caracteriza por ser una raza liviana, ágil y juguetona, que presenta un tono arena en el pelaje, similar al de los pumas, oscureciéndose hacia la columna vertebral y aclarándose en el estómago.

2. Gato salvaje africano

Trata de una raza derivada del gato montés, que fue domesticada por los antiguos egipcios. Pesa hasta 7 kilos y presenta un pelaje corto amarillo ceniza o gris, con rayas oscuras desde el lomo hasta la cola.

Se caracteriza por ser una variedad independiente y cazadora, de carácter tranquilo, pero a la vez territorial.

3. Mau egipcio

El gato mau es, probablemente, la más popular de las razas de gatos egipcios, de la cual se tienen registros en los murales que se han descubierto sobre el pasado de esta civilización. “Mau” es la palabra que usaban para llamar a los gatos, a similitud del sonido que emiten estos felinos domésticos.

Se caracteriza por presentar un pelaje entre grisáceo y castaño, más claro en el abdomen, con motas o manchas oscuras en todo el cuerpo, que se convierten en rayas en la cola y las extremidades.

¿No existen otras razas de gatos de Egipto?

Seguramente, cuando piensas en gatos originarios de Egipto recuerdas al sphynx, pero la realidad es que el origen de esta raza, según los estudios, es canadiense. Entonces, ¿no existen otros gatos originarios de esta zona?

Para entender esto es necesario remontarse a la antigüedad, específicamente al momento en el que el gato comenzó a transformarse en el felino doméstico que conoces hoy en día. Con la heterogeneidad de pelajes y formas que presentan los gatos, no es extraño que el origen sobre su domesticación resulte curioso, sobre todo al pensar en otras especies de felinos que no lograron esta simbiosis de convivencia con el ser humano.

Hoy en día existen alrededor de 27 especies de gatos diferentes, de las cuales una sola subespecie es doméstica. ¿Esto qué significa? Que, sin importar la raza del felino y sus características externas, en lo que se refiere a genética, todos pertenecen a la misma subespecie. Ahora bien, ¿fue esta subespecie doméstica desde su aparición en la Tierra? Y, en caso contrario, ¿cómo llegó a estrechar sus lazos con el humano? La respuesta, en este caso, se remonta a la antigüedad de la civilización egipcia.

La hipótesis más aceptada en la actualidad indica que el gato silvestre norteafricano era muy común en las tierras del antiguo Egipto, antes de que la civilización alcanzara los avances por los cuales se les conoce. En aquel tiempo, los primeros pobladores comenzarían a aprovechar la fertilidad de las riberas del río Nilo para cultivar cereales, pero esto, como es usual, atrajo la presencia de roedores que dañaban las cosechas, suceso caótico para los habitantes, pues el río solo ofrecía sus aguas una vez al año, por lo que la alimentación dependía de acumular los cereales para las otras temporadas. En respuesta a esta situación, se cree que los pobladores debieron permitir la presencia de los gatos como una forma sencilla de controlar la plaga de ratones. Este sería uno de los primeros acercamientos de los felinos al ser humano, del cual ambas especies sacaron provecho.

Para el momento en el que Egipto se convirtió en la civilización que legó los monumentos que hoy conocemos, sus habitantes ya llevaban 4000 años conviviendo con los gatos, al punto de convertirlos en dioses y venerarlos como fieles compañeros.

Se cree que es a partir de una especie de gato norteafricano, el Felis lybica, que se originan el resto de las razas de felinos domésticos que se conocen en la actualidad. Visto de este modo, se podría afirmar que, de cierta forma, todos los gatos que tenemos en casa tienen un antepasado egipcio.

Ahora que conoces las razas de gatos egipcios, si acabas de adoptar a uno de ellos, no te pierdas nuestra lista de nombres egipcios para gatos.

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Bibliografía
  • Camps Rabadà, J. Nuevos argumentos sobre el origen de los gatos domésticos. Universidad Autónoma de Barcelona.