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Técnicas de Doma India para caballos

 
Lucila Ferrini
Veterinaria especializada en homeopatía y nutrición
Técnicas de Doma India para caballos

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Si eres un apasionado del mundo del caballo es imprescindible que conozcas la historia de la doma india así como sus principios y características a considerar a la hora de poner en práctica esta linda técnica. La doma india respeta al caballo como ser vivo, no intenta domesticarlo mediante el sometimiento o miedo. Sabemos que los caballos, al igual que las personas, son seres individuales y no podemos tratarlos a todos de la misma manera, algunos necesitarán más tiempo que otros para confiar en nosotros.

En este artículo de ExpertoAnimal te contaremos las técnicas de Doma India para que puedas empezar a aplicarlo con tus caballos, ellos lo agradecerán. Al principio recomendamos seguir estrictamente los días para luego, con la práctica y la experiencia, podamos ir escogiendo el mejor camino para cada animal.

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Historia y Origen de la Doma India en Argentina

El caballo llega a Argentina desde España de la mano de Pedro de Mendoza y Luján en 1535, de origen andaluz. Inicialmente tenía un gran porte pero fue adaptándose a las nuevas costumbres de la época. Fue proliferando rápidamente en manadas desde la Pampa húmeda hasta las zonas más secas de Argentina. Fue muy utilizado por los indios que habitaban el continente sudamericano pero la forma de domesticación variaba con los años y las nacionalidades.

Los Indios de la Pampa Argentina se enteran de la llegada de los caballos españoles y buscan desarrollar un sistema para domarlos y, así, poder emplearlos para diversas tareas en sus asentamientos. Así es como empieza la historia y origen de la Doma India en Argentina. Existen infinidad de libros y proverbios del caballo con el indio.

Uno de los más hermosos es "Los Indios Pampas", de Rómulo Muñiz, quién dice:

(...) del caballo dependía la libertad y la existencia misma del indio y nadie como él era capaz de apreciar la valía del animal y hacerle rendir al máximo sus cualidades. No tenían ni criaban castas especiales, sino que merced a la esmerada educación que le daban, los caballos adquirían una resistencia, ligereza y agilidad, superior a los de la gente campesina (...).

Con más de 300 años de guerra entre indios y españoles, los primeros, lograron optimizar el rendimiento del caballo en los distintos medios: agua, desierto y alturas. Todo esto se debió a que respetaron y supieron aprovechar la naturaleza del caballo, que no es ni más ni menos, todo lo que el caballo es.

Conociendo su naturaleza entenderemos ciertas conductas de estos bellos animales. En su estado silvestre son presas, por lo que viven en manada y tienen una yegua nodriza que es la encargada de dar el aviso ante cualquier amenaza. A modo de conclusión, que este animal sea temeroso, atento o vigilante, suena más que lógico.

Este miedo al puma, tigre u hombre, es lo que le mantuvo vivo durante miles de años. Punto importantísimo si queremos lograr un correcto acercamiento a un caballo sin domar o chúcaro, ya que ante lo desconocido, en éste caso nosotros mismos, buscará escapar, si lo acorralamos, atacará, pero básicamente porque lo lleva en sus genes a través de las generaciones. Conocer su naturaleza es fundamental para evitar actuar con negligencia como los cazadores y que termine aceptando nuestras normas por miedo y no desde el amor.

Historia y Origen de la Doma India en Argentina

Características equinas a tener en cuenta como domadores

Antes de adentrarnos en las técnicas de Doma India para caballos, te mostramos algunos puntos básicos que todo domador debe conocer y tener en cuenta:

  • Viven en grupos, manadas o tropillas, con una organización social para reducir riesgos de ataques.
  • Son animales herbívoros.
  • Tienen una visión lateral excelente, por lo que solo tenemos dos puntos con escasa visión, que son justo delante de sus ojos y detrás de su cola. Esto es muy importante para llevar a cabo una correcta aproximación hacia ellos y no causarles temor por la sorpresa.
  • Disponen un oído agudo y pueden desplazar las orejas para orientarlas hacia los sonidos.
  • El olfato está muy desarrollado. Es común escuchar que digan que el caballo huele el miedo, sería la adrenalina que emitimos nosotros cuando le tememos al igual que un puma antes de un ataque.
  • El tacto está también muy desarrollado en toda su piel por lo que debemos "quitarle las cosquillas" que sería equivalente a hipersensibilidad cutánea. Muy importante durante la doma para que cuando queremos ponerle una manta o una montura no escape con miedo.
  • El labio superior es móvil y muy sensible, algo que le permite elegir los pastos que comerá.
  • Duerme pocas horas al día y en lapsos cortos ya que si se tumba en el suelo puede ser comido por algún predador.
  • Tiene una gran memoria.
  • Dispone un buen sentido de la orientación y del equilibrio.

Día 1

Empezaremos nuestro primer día llevando al potro (caballo sin domar) al corral, donde iniciaremos la doma teniendo presente su propia naturaleza. Se trata de animales ariscos y desconfiados ante nuestra extraña presencia. Debemos considerar también que lo estamos llevando a un sitio más pequeño al que está acostumbrado y que puede emprender distintas reacciones como intentar correr, saltar, etc.

Nosotros estaremos dentro del corral también, simplemente observando y esperando a que se calme, principalmente para habituado a nuestra presencia. Ya logrado el primer paso intentaremos hacerlo pasar por la manga (la vía entre vallas que da paso al box), con paciencia ya que entendemos que los caballos le temen a los sitios muy cerrados. Una vez logrado lo cerramos y esperaremos a que se acostumbre a ella, algo que puede tardar de 20 a 30 minutos, algo que dependerá de cada animal.

Pasado este tiempo, cuando lo notemos tranquilo, nos acercamos hablando en tono suave para tranquilizarlo. Le acariciamos el anca o la grupa (no dar palmaditas) que le provocará tensión. Puede temblar o intentar descender para que no le sigamos tocando. Continuaremos hablando y acariciándolo hasta que nos acepte. Después seguiremos por el lomo, paleta, cuello y, por último, la cabeza. No debemos tener prisa en tocar la cabeza, puede que lleve más tiempo.

Este primer contacto se llama descosquilleo y es una de las partes más importantes de las técnicas de la Doma India, donde el potro podrá notar que no somos cazadores y empezará a confiar en nosotros. Puede llevarnos horas pero les aseguro que el resultado será perfecto.

Pasaremos a colocarle el bozal (abierto y sin bocado, no de tipo cesta)con una cuerda de no menos de 5 metros, lo dejaremos salir de la manga, pero no del corral, para que comience a caminar y pisarse la cuerda. La cuerda o cabestro largo cumple varias funciones: quitarle las cosquillas de las manos ya que la cuerda pasará varias veces por allí, al pisarla como está anudada al bozal aprenderá a frenar por sí mismo y según con que mano la pise aprenderá a flexionar el cuello. Lo dejaremos pasar la noche en el corral con su bozal, agua y pasto.

Día 1

Día 2

El segundo día debe ser más relajado y trabajaremos con reloj no más de 50 minutos ya que el día 1 suele ser muy pesado para los caballos sin domar.

Nos acercamos al corral con pasto en la mano y silbidos para habituarlo a que se acerque a nosotros. Es importante que, cuando se acerque, le ignoraremos un poco antes de intentar cogerlo. Nos haremos con la cuerda para acercarnos al potro y continuar con el descosquilleo. Hoy nos tocará manos y patas, panza y todo lo no acariciado en el día anterior. Es muy importante que no dejemos nada sin acariciar ya que serán futuros peligros en su vida adulta. Podemos realizar pequeñas pausas para que el potro no se aburra.

Después comenzaremos a tirar de la cuerda para que aprenda a caminar y con ello, todo lo que lo pueda perturbar como saltarle alrededor, pasarle la mano cerca de los ojos, una bolsa que vuela en el corral, etc. Podemos darle descansos de 2 minutos cuando supera cada una de las etapas. Será suficiente para el día y lo dejamos en el corral igual que ayer.

Día 2

Día 3

Acudiremos al corral de la misma forma que el día 2, con pasto y silbidos (o llamándolo por su nombre). Probablemente al tercer día mostrará más interés que el anterior por acercarse y en unos minutos repasaremos lo que hicimos hasta ahora.

Cogiendo la cuerda y haciéndolo girar, avanzar, retroceder, etc, estamos enseñándole rienda, lo que servirá para cualquier entrenamiento y disciplina en el futuro. Debemos empezar por lo más sencillo y avanzar hacia lo más complicado, siempre premiándole por cada avance con, al menos, un minuto de descanso.

Ahora que estamos ganando confianza sería el momento ideal para intentar montarlo de lado, poniendo la barriga en su lomo y observando su respuesta en todo momento. En un principio, después del ejercicio y del inicio de nuestra relación, el caballo podría quedarse tranquilo, pero en ocasiones podemos tardar más tiempo en lograr este objetivo. Si el caballo acepta que subas encima de él intenta sentarte encima y bajar rápidamente. Prepárate para un posible rechazo pero intenta mostrarte tranquilo y seguro, sin forzar al animal.

El ejercicio del día 3 no debe superar los 40 minutos. Pasado este tiempo felicítalo, ofrécele agua y comida y pasa un rato con él sin practicar ningún ejercicio.

Día 3

Día 4

Comenzamos el día de la misma forma en que veníamos haciéndolo, con el pasto y una repasada de todo lo anterior, siempre de forma ordenada y sin superar los 10 minutos.

Hoy trabajaremos encima de nuestro potro. Montamos con el cabestro o cuerda en nuestras manos para ir pidiéndole que gire, avance y/o retroceda. Aquí debemos tener mucha paciencia y saber premiarlo, con un descanso, aunque solo haya colaborado rudimentariamente y aún no logremos lo buscado.

Antes de irnos le presentaremos la silla de montar para que la huela y reconozca, luego lo ensillamos y ajustaremos muy poco la cincha para ir aumentando la tensión lentamente. Lo dejamos 20 minutos para que coma, tome agua y se mueva con ella. Se la quitaremos para que descanse para su último día.

Día 4

Día 5

El día 5 debe empezar como los anteriores, siguiendo el mismo procedimiento empleado hasta ahora. Cuando terminemos, le colocamos la montura y le montaremos. Si vemos que quiere quitarnos de encima o corcovear, nos bajamos y le haremos dar 2 vueltas al corral, una en cada sentido, una forma de distracción para comenzar otra vez. Cada sesión no debe superar los 10 minutos de monta y daremos 30 minutos de descanso.

En lo que respecta a la embocadura yo siempre aconsejo empezar a habituarle con ella a partir del 5 día o esperar entre 10 y 15 días, ya que se trata de un elemento bastante traumático para los caballos y no queremos arruinar todo el trabajo realizado hasta el momento. Se trata de que nos tenga confianza y no miedo.

Estos son algunos de los consejos que te proponemos, pero recuerda que debemos seguir el ritmo conforme la actitud de nuestro potro. Debemos ser pacientes si el caballo lo requiere, sin forzarle ni dañar la confianza que hemos creado. Poco a poco tu caballo aceptará de buen grado todos los ejercicios que te propongas con él si eres respetuoso y cuidadoso.

Día 5

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