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Oso polar

Actualizado: 20 febrero 2019
Oso polar

El oso blanco o ursus marítimus, también conocido como oso polar es el predador más imponente que habita en el Ártico. Es un mamífero carnívoro de la familia de los osos y es, sin duda, el carnívoro terrestre más grande del planeta Tierra.

A pesar de las diferencias físicas evidentes con el oso pardo, lo cierto es que comparten grandes rasgos genéticos que permitirían en un hipotético caso la reproducción y la descendencia fértil de ambos ejemplares. Aún así, debemos destacar que se trata de especies distintas, ya sea por las diferencias morfológicas, metabólicas y de comportamiento social. Como antepasado del oso blanco destacamos el ursus maritimus tyrannus, una subespecie de grandes dimensiones. Para saber más acerca de este maravilloso animal, no te pierdas este artículo de ExpertoAnimal, donde hablamos de las características del oso polar y compartimos imágenes increíbles.

Origen
  • América
  • Asia
  • Canadá
  • Dinamarca
  • Estados Unidos
  • Noruega
  • Rusia

¿Dónde vive el oso polar?

El hábitat del oso polar son los hielos permanentes del casquete polar y las gélidas aguas que circundan los icebergs y las llanuras quebradas de la banquisa ártica. Encontramos en el planeta seis poblaciones concretas que son:

  • La comunidad del oeste de Alaska y la Isla de Wrangel, ambos pertenecientes a Rusia.
  • El norte de Alaska.
  • En Canadá encontramos el 60% del total de los ejemplares de oso blanco del mundo.
  • Groenlandia, región autonómica de Groenlandia.
  • El archipiélago Svalbard, perteneciente a Noruega.
  • La Tierra de Francisco José o archipiélago de Fritjof Nansen, también Rusia.
  • Siberia.

Características del oso polar

El oso polar, junto al oso Kodiak, es la especie de mayor tamaño entre los úrsidos. Si te preguntas cuánto pesa un oso polar, los machos superan los 500 kg de peso, aunque existen noticias de ejemplares que llegaron a pesar más de 1000 kg. Las hembras pesan algo más de la mitad que los machos y llegan a medir 2 metros de largo. Los machos alcanzan los 2,60 metros.

La estructura del oso polar, a pesar de su gran tamaño, es más esbelta que la de sus parientes, los osos pardos y negros. Su cabeza es mucho más pequeña y afinada hacia el hocico que las otras razas de osos. Así mismo, destacan unos ojos diminutos, negros y brillantes como el azabache, al igual que el sensible hocico de enorme poder olfativo. Las orejas son pequeñas, peludas y muy redondeadas. Esta configuración facial tan específica se debe a un motivo doble: el camuflaje y la posibilidad de evitar al máximo la pérdida de calor corporal a través de los mencionados órganos faciales.

El enorme corpachón del oso blanco se confunde, gracias al níveo manto que lo cubre totalmente, con los hielos circundantes que constituyen su hábitat, y consecuentemente su territorio de caza. Gracias a este perfecto camuflaje, repta por el hielo para acercarse lo máximo posible a las focas oceladas, que son sus presas más habituales.

Siguiendo con las características del oso polar, podemos decir que bajo la piel el oso blanco posee una gruesa capa grasa que lo aísla perfectamente del hielo y de las gélidas aguas árticas por donde se desplaza nadando y también cazando. Las patas del oso polar están mucho más desarrolladas que las de los restantes úrsidos, ya que han evolucionado para andar muchísimos kilómetros por los vastos hielos boreales y para nadar grandes distancias.

Alimentación del oso polar

El oso blanco se nutre principalmente de ejemplares jóvenes de focas oceladas, presas que caza indistintamente sobre el hielo, o bajo las aguas de forma excepcional.

El oso polar tiene dos maneras típicas de cazar: acercarse lo más posible con el cuerpo pegado a tierra a alguna foca que esté descansando sobre el hielo, para levantarse de improviso y tras una breve carrera lanzarle un fulgurante zarpazo en el cráneo de la foca, para rematarla con un mordisco en el cuello. La otra modalidad de caza, y la más habitual de todas ellas, consiste en acechar al lado de un respiradero de focas. Estos respiraderos consisten en agujeros que las focas realizan en el hielo para salir cíclicamente a respirar durante sus incursiones pesqueras en las aguas cubiertas por un casquete helado. Cuando la foca asoma la nariz fuera del agua para respirar, el oso desde arriba le propina un brutal zarpazo que fragmenta el cráneo de la presa. Con esta técnica también caza belugas (cetáceos marinos emparentados con los delfines).

Los osos polares también detectan a las crías de foca ocultas en galerías excavadas bajo el hielo. Cuando mediante el olfato localizan la posición exacta, se lanzan con toda su fuerza contra el techo helado del cubil donde se oculta la cría, cayendo encima de ella. Durante el verano también cazan renos y caribúes, o incluso pájaros y huevos en las zonas de nidificación.

Para más detalles, no te pierdas el artículo sobre "La alimentación del oso polar".

Comportamiento del oso polar

El oso polar no hiberna, tal como lo realizan sus congéneres de otras especies. Los osos blancos acumulan grasa durante el invierno y la pierden durante el verano para poder refrigerar su cuerpo. Las hembras durante el periodo de cría no ingieren alimento, llegando a perder hasta la mitad de su peso corporal.

En cuanto a la reproducción del oso polar, entre los meses de abril y mayo es el único periodo que las hembras toleran a los machos debido al celo de las mismas. Fuera de dicho periodo el comportamiento entre ambos géneros es hostil. Algunos osos polares machos son caníbales, comiéndose oseznos u otros osos.

Conservación del oso polar

Lamentablemente el oso polar corre un serio peligro de extinción a causa del factor humano. Tras evolucionar durante más de 4 millones de años, en la actualidad se estima como muy probable que a mediados del presente siglo pueda llegar a desaparecer la especie. La contaminación petrolífera y el cambio climático amenazan muy seriamente a tan magníficos animales, cuyo único predador antagonista es el ser humano.

El principal problema en la actualidad que sufre el oso blanco es el efecto causado por el cambio climático en su ecosistema. El paulatino ascenso de la temperatura en el Océano Ártico provoca un deshielo más acelerado de la banquisa ártica (extensa zona de hielo flotante) que constituye el área de caza del oso polar. Este deshielo prematuro es la causa de que los osos no logren acumular las reservas de grasa necesarias para efectuar de forma correcta el tránsito de estación a estación. Este hecho influye en la fertilidad de la especie, que en los últimos tiempos ha descendido un 15 %.

Otro problema es la contaminación de su entorno (sobre todo la petrolífera), ya que el Ártico es una zona rica en este contaminante y finito recurso. Ambos problemas empujan a los osos polares a realizar incursiones en los poblados humanos para alimentarse de la basura que producen sus habitantes. Es triste que un ser tan majestuoso como este superpredador se vea obligado a causa de la perjudicial acción del hombre sobre la Naturaleza a sobrevivir de esta forma.

Curiosidades

  • Los osos polares en realidad no tienen el pelo blanco, lo tienen traslúcido y el efecto óptico lo hace parecer de un blanco níveo durante el invierno, y de un tono más marfil en el periodo estival. Dichos pelos son huecos y están rellenos de aire en su interior, lo que provoca un enorme aislamiento térmico idóneo para vivir en el clima radical del Ártico.
  • La piel del oso polar es negra, de este modo absorbe mejor la irradiación solar.
  • El oso blanco no bebe agua, ya que la existente en su entorno es salada y ácida. Los osos polares obtienen los fluidos precisos de la sangre de sus presas.
  • La esperanza de vida de los osos polares oscila los 30-40 años.

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