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Mantis religiosa

Actualizado: 20 septiembre 2018
Mantis religiosa

Esta criatura tan “devota” recibe su curioso nombre por la forma en la que se posicionan sus patas delanteras, lo que hace que parezca que está rezando una oración. Este insecto carnívoro esconde grandes secretos que en este artículo queremos desvelaros desde ExpertoAnimal. Por ejemplo, ¿sabías que son capaces de distinguir colores? ¿Quieres saber más sobre la mantis religiosa? ¡Pues este artículo está hecho para ti porque te contamos toda la información de la mantis religiosa!

Origen
  • África
  • Asia
  • Europa

Origen de la mantis religiosa

La mantis es un insecto perteneciente a la familia de los Mantide. Para ser más exactos, forma parte de la orden Mantodea, dentro de este subgrupo se encuentran clasificadas más de 2300 especies, todas popularmente nombradas como mantis religiosa. Recibe también otros nombres como: tatadiós, santateresa y demás términos que aluden a esa religiosidad que parece inspirar, aunque comúnmente se conoce como mantis religiosa o solo mantis. Pero no solo el término “religiosa” hace referencia a la religión, pues en griego "mantis" significa "profeta" o "adivino".

En cuanto a los orígenes evolutivos de esta singular especie, se han hallado fósiles en las estepas siberianas que, según se han datado, tienen más de 135 millones de años de antigüedad. A raíz de diversos estudios se ha establecido que es probable el parentesco de las mantis con las cucarachas y las termitas, a la vez que con los saltamontes y los grillos, aunque estos últimos serían parientes bastante más lejanos.

Características de la mantis religiosa

Debido a que camuflarse supondrá la diferencia entre sobrevivir o perecer ante depredadores, la mantis religiosa ha desarrollado a lo largo de su proceso evolutivo una serie de características que hacen que su mimetismo con el ambiente sea prácticamente perfecto. El cuerpo de las mantis es alargado y extremadamente fino, midiendo de 4 a 7,5 centímetros de longitud. Lo habitual es que presenten dos pares de alas, aunque algunas especies presentan alas vestigiales, o directamente carecen de ellas, sobre todo se da en las hembras, y quizá esta constituya la única diferencia observable entre sexos. Si tienen alas, las anteriores serán más duras, protegiendo así a las posteriores. Como dato curioso, la mantis religiosa presentan un único oído situado en su tórax.

Sus características patas están plegadas cuando no está cazando, presentando entre una y dos filas de espinas, las cuales son las responsables de que escapar de ellas sea prácticamente imposible. Así, esta es la posición de la mantis religiosa habitual.

Siguiendo con las características de la mantis, suele ser de color verde o marrón, para así confundirse con las ramas y hojas de los lugares donde habita. De esta forma, el color determina su lugar de residencia. Por ejemplo, si es marrón lo hará sobre los troncos, mientras que si es verde vivirá sobre el follaje.

La cabeza de la mantis religiosa es triangular y puede girar hasta 180°. Presenta un total de 5 ojos, 2 compuestos y 3 sencillos repartidos entre los otros dos. Los más grandes son capaces de distinguir colores y se encuentran en los extremos superiores del triángulo invertido que forma la cabeza; los tres ojos pequeños se denominan ocelos y solo pueden detectar cambios en la intensidad lumínica, complementando a los otros, y suelen estar agrupados en la parte central de la cabeza.

Hábitat de la mantis religiosa

Aunque su origen se encuentra en las zonas de clima templado de Asia, Norte de África y Europa, este insecto se ha expandido por el mundo con una brutal contundencia, hallándose establecido en lugares tan distantes de los originales como Norteamérica u Oceanía. Ahora bien, si te preguntas dónde vive la mantis religiosa dentro de estos lugares, su hábitat por excelencia lo componen zonas de matorral y bosques caducifolios.

Se registraron las primeras mantis norteamericanas en 1899, la llegada al continente americano fue a través de la exportación de plantas desde Europa y Asia para el comercio. Una vez que llegó al Nuevo Mundo, la mantis religiosa se propagó como la pólvora, alcanzando cada rincón del continente americano.

La mantis se adapta incluso a la vida en cautividad, pues cumplen tanto funciones de mascota como de agentes de control de diversas plagas en huertas y sembrados. Eso sí, si la mantis religiosa es criada en cautividad, hay que proporcionar un ambiente idóneo para su salud, que incluye unas condiciones de humedad de hasta el 60 % y una temperatura comprendida entre los 25 y los 28 ºC, manteniendo su entorno limpio de los despojos que dejan tras alimentarse de sus presas, las cuales han de ser insectos o animales vivos. Siempre hay que tenerlas solas, pues de estar en grupo se pelearían y matarían entre ellas.

Reproducción de la mantis religiosa

Sin duda el aspecto más distintivo de la mantis religiosa es su especial ciclo reproductivo. Normalmente ese ciclo se inicia en la época estival, cuando las hembras comienzan a segregar mayores niveles de hormonas, lo cual atrae a los machos hacia ellas para montarlas y fecundarlas. En el caso de que más de un macho encuentre a la misma hembra, estos lucharán hasta que solo quede uno de ellos, que será el que logre perpetuar sus genes.

Sin embargo, no acaba ahí el proceso, pues una vez que la hembra es hallada el macho comienza a realizar una especie de baile, rodeándola hasta que consigue montarla saltando a su dorso y conectar las antenas de ambos. Tras ese cortejo es cuando realmente se produce la fecundación, que consiste en la llegada del espermatóforo del macho a la cavidad reproductiva de la hembra. En total todos estos pasos llevan a la pareja más de dos horas. Es cuando ese paso finaliza cuando sucede lo que ha hecho tan famosa a la mantis, y es que en muchos casos tras la cópula la hembra devora al macho que la ha fecundado, es decir, practica el canibalismo. Pese a que podamos pensar que esto ocurre siempre que una mantis se reproduce, esto puede resultar casi un mito, pues es solo en un 13-28 % de los casos. Hay que destacar que sucede con una incidencia mucho mayor en mantis en cautividad.

¿Por qué la mantis religiosa se come al macho?

Este canibalismo de la mantis religiosa tiene una explicación biológica, puesto que es debido a que en esa época de celo las hembras se vuelven extremadamente agresivas, es por ello que a veces no esperan ni a que la cópula termine, ya que cuando devoran al macho lo hacen comenzando por su cabeza, preservando intacto las partes de su sistema nervioso encargadas de llevar a cabo la fecundación. Así de metódicas resultan las mantis, incluso guiadas por la ira son capaces de distinguir qué devoran y qué no.

Algo que nos puede sorprender es que no se comen al macho solo por agresividad, pues la razón fundamental es que así aseguran que la prole llega a nacer, pues al devorar macho están realizando un aporte proteico extra para que los huevos se formen adecuadamente, y a que haya más huevos en esa puesta, por tanto no están siendo unas asesinas sin motivo, solo intentan asegurar el futuro de su progenie. Aunque otras teorías defienden que al suceder el ciclo reproductivo de la mantis religiosa durante el verano, cuenta con presas más que suficientes, y, por ende, la causa del canibalismo residiría en que al comerse la cabeza del macho aumenta el flujo de esperma, sobre todo por las convulsiones que lo llevan finalmente a la muerte. Así pues, ante la pregunta por qué la mantis religiosa se come al macho después de aparearse son varias las respuestas posibles.

Lo cierto es que una vez llevada a término la gestación, la mantis deposita entre 100 y 300 huevos, además segrega una especie de espuma, llamada ooteca, que los protege. Esa puesta será ya en otoño y suelen realizarla en lugares resguardados como ramas u hojas, siempre tratando de ocultarlos para garantizar que se inicia el ciclo de vida de la mantis religiosa con éxito.

Costumbres de la mantis religiosa

La mantis es una especie de hábitos diurnos, que prefiere la vida en solitario, pasando la mayor parte del día quieta, pues así se camufla con su entorno y permanece a salvo de los depredadores que puedan acabar con ella. Además, de esta forma no son detectados tampoco por sus presas, las cuales ignoran que están siendo vigiladas por su atenta mirada.

Pueden llegar a alcanzar fácilmente el año de vida, mudando durante ese tiempo unas seis veces. Para la muda la mantis se cuelga de una rama y se liberan de la capa vieja de cutículo, saliendo de ella por la parte anterior.

Alimentación de la mantis religiosa

La mantis religiosa es un insecto carnívoro, su dieta habitualmente se basa en la ingesta de otros insectos al igual que de artrópodos como arañas o escarabajos. Algunas subespecies más grandes, normalmente en lugares más exóticos, se pueden alimentar también de pequeños vertebrados como ranas, salamandras, serpientes, ratones e incluso aves. Se pensaba que los pájaros solo estaban en su menú en contadas y raras ocasiones, sin embargo nuevas investigaciones han sacado a la luz el hecho de que es una costumbre extendida en muchas de las especies de mantis repartidas por todo el globo. En concreto, la mayoría de los ataques se dan en América del Norte, donde los colibríes son los más atacados, debido principalmente a su pequeño tamaño.

Su voracidad es tal que científicos han expuesto que las mantis hembra, en caso de hambruna, llegan a matar a los machos para alimentarse de ellos. Cuando las necesidades alimenticias de la mantis no están cubiertas, esa hembra matará al macho antes de que este pueda montarla, evitando la cópula, ya que esta requeriría una inversión de recursos energéticos de la que ella no dispone por sus carencias nutricionales.

El método de la mantis durante el acecho y ataque es el siguiente: primero elige la presa que quiere cazar, calculando cómo de lejos está, a la vez que prevé sus movimientos y, por tanto, la dirección que ella ha de tomar para llegar a esa presa. Una vez hecho esto, extiende las patas delanteras, apresando a la víctima con su férreo abrazo. De esta forma atraviesa a su presa, que ya sin oportunidad de escapar queda condenada sin remedio a ser devorada por la mantis, la cual se ayuda de sus potentes mandíbulas para despedazarla y aprovechar su fuente de alimentos recién obtenida. Todo esto sucede en un lapso de tiempo ínfimo, apenas unos milisegundos tarda la mantis religiosa en realizar el proceso completo que hemos descrito, convirtiéndola en uno de los animales más agresivos y letales.

Imágenes de la mantis religiosa

Ahora que conoces toda la información de la mantis religiosa más relevante, sigue el artículo para visualizar imágenes de la mantis verde y la mantis marrón, de cerca, de lejos, cazando y mucho más. Y si has podido tomar alguna fotografía de este insecto tan curioso, ¡deja tu comentario y compártela!

Bibliografía
  • Aniceto Iglesias López. 1998. Un insecto de leyenda en León: Mantis religiosa. Editorial: Universidad De León.
  • Ayala, M. 1998. Los mántidos (Mantodea) del Ecuador. Catálogo, distribución geográfica y notas de historia natural del género Calopteromantis.
  • Francesco Tomasinelli; Marco Salemi. 2006. La mantis religiosa y los insectos palo. Vecchi Ediciones, S.A.
  • Christian Jürgen Schawarz; Evgeny Shcherbakov; REinhard Ehrmann. A new genus and species of praying mantis (Insecta, Mantodea, Mantidae) from Indochina, with a key to Mantidae of South-East Asia. Zootaxa.
  • Erick Hernández-Baltazar; Beningo Gómez; Robin Ismael Estrella-Pacheco. Los mántidos de Polyuc, Quintana Roo, México (Dictyoptera Mantodea). Boletín de la Sociedad Entomológica Araganonesa.

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Anabel
wow super completo gracias

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