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Elefante africano de la sabana

 
Elefante africano de la sabana

África se distingue por su gran diversidad de animales, y entre estos se encuentra una de las dos especies de elefantes africanos, el Loxodonta africana, conocido popularmente como el elefante africano de la sabana. Si bien en general todos los proboscídeos son de grandes dimensiones, este de manera específica es el mamífero terrestre más grande en la actualidad, superando al resto de las especies con las cuales está emparentado. Además de estar dotado de un enorme cuerpo, se caracteriza por una singular inteligencia, que hace de estos animales unos seres bastante peculiares.

En ExpertoAnimal te presentamos en esta ocasión una ficha sobre el elefante africano de la sabana, a través de la cual podrás conocer datos específicos de esta especie, que a pesar de su fuerza y tamaño, ha sido víctima de la caza furtiva para comercializar ilegalmente partes de su cuerpo, además de una atroz actividad denominada caza deportiva. Te invitamos a seguir leyendo para conociendo más sobre estos fascinantes animales.

Origen
  • África
  • Angola
  • Benín
  • Botsuana
  • Burkina Faso
  • Camerún
  • Chad
  • Congo (Kinshasa)
  • Costa de Marfil
  • Dinamarca
  • Eritrea
  • Etiopía
  • Gabón
  • Ghana
  • Guinea
  • Guinea Ecuatorial
  • Guinea-Bissau
  • Kenia
  • Liberia
  • Malawi
  • Malí
  • Mozambique
  • Namibia
  • Níger
  • Nigeria
  • Ruanda
  • Senegal

Características del elefante africano de la sabana

Como hemos mencionado, este elefante supera a todos los de su grupo en tamaño, llegando a tener una longitud de hasta 7 m y una altura de 4 m. Respecto al peso, puede variar entre 6-7 toneladas. Aunque se han identificado individuos más pesados, en general, los machos son más grandes que las hembras. Además de los rasgos descritos, se distinguen de los elefantes asiáticos porque las orejas son considerablemente más prominentes, de hecho, hay quienes refieren que estas tienen la forma del continente africano.

Adicionalmente, poseen un gran cerebro, equivalente al tamaño de toda su cabeza, mientras sus cuellos son bastante reducidos. Tanto machos como hembras presentan colmillos curvados hacia arriba, aunque en las últimas suelen ser un poco más pequeños. Por su parte, su larga y musculosa trompa está formada por miles de músculos, y su extremo distal termina en dos lóbulos, que tienen forma de dedos. Estos elefantes pueden recoger una hoja con su larga nariz e incluso algo tan pesado como un tronco.

Sus portentosos cuerpos se sostienen gracias a la estructura de su gran sistema óseo, pero también por la presencia de sus grandes y largas patas. Las delanteras generalmente tienen 4 uñas, mientras que las traseras tienen 3. Un aspecto resaltante en la especie es la presencia de almohadillas en estas extremidades, las cuales son altamente sensibles y pueden percibir vibraciones de otros elefantes, terremotos o incluso movimientos subterráneos de agua.

El elefante africano de la sabana tiene una gruesa aunque delicada piel, con presencia de finas arrugas y muy pocos pelos, y su coloración es entre gris y marrón.

Hábitat del elefante africano de la sabana

Esta especie tradicionalmente ha tenido un amplio rango de distribución, ubicándose en alrededor de 37 países del continente africano. Sin embargo, se extinguieron de algunas zonas como Burundi, Gambia, Mauritania y Swazilandia, aunque en esta última se reintrodujeron entre los años 80 y 90. A pesar de que este elefante tiene un rango de distribución amplio en África central, oriental y meridional, la fragmentación de su hábitat ha tenido un aumento importante impactando negativamente a estos animales.

El elefante africano puede extenderse por varios tipos de hábitats, entre los que se encuentran:

  • Bosques.
  • Sabanas.
  • Matorrales.
  • Pastizales.
  • Humedales.
  • Zonas desérticas (eventualmente).
  • Ecosistemas adyacentes a áreas marino-costeras.

En este sentido, está presente en bosques densos, sabanas abiertas o cerradas y algunas pequeñas poblaciones próximas a los desiertos áridos de Namibia y Malí. De igual forma, puede ocupar diferentes rangos de altura y latitud, por lo que se hallan desde laderas de montañas hasta playas, y también en los trópicos del norte y zonas templadas del sur.

Costumbres del elefante africano de la sabana

Estos elefantes, así como el resto de los miembros de la familia Elephantidae, acostumbran a vivir en grupos, generalmente conformados por hembras, que son dirigidos por una matriarca, la cual los guía por el camino a seguir en sus largos recorridos y va mostrando los lugares que son fuentes de agua. Este último aspecto es vital, ya que requieren consumir grandes cantidades de este líquido al día. Además, también disfrutan de darse baños y rociarse con el agua que toman y esparcen a través de sus trompas.

A pesar de su gruesa piel, la misma es relativamente delicada, por lo que acostumbran a darse baños con tierra, para lo cual también usan su trompa. De esta manera, se protegen de la acción de los rayos de sol, así como de la picada de ciertos insectos.

Debido a que habitan en espacios con altas temperaturas, suelen utilizar sus grandes orejas para abanicarse y así dispersar un poco el calor del cuerpo. Así mismo, pueden extender estas estructuras a cada lado del cuerpo cuando están molestos y se disponen a atacar.

Los elefantes africanos de la sabana no son tan fácilmente domesticables, o no al menos como sus parientes asiáticos. Debido a sus grandes dimensiones y fuerza, son menos utilizados para actividades humanas, sin embargo, esto no los libra de la caza furtiva.

Alimentación del elefante africano de sabana

Estos animales son herbívoros generalistas y consumen diariamente grandes cantidades de vegetación, tales como hojas, raíces, ramas, frutos, semillas y cortezas de los árboles. Cuando no logran alcanzar las partes apetecibles de un árbol, terminan derribándolo para consumirlas. Una vez que toman el alimento, lo llevan con su trompa hasta la boca, en la cual lo trituran con grandes y fuertes molares. Estas estructuras dentales pueden ser renovadas varias veces, ya que con el paso del tiempo se van desgastando por su uso. Sin embargo, llega un momento en la edad adulta del animal que no hay renovación dental, por lo que aproximadamente entre los 60 a 70 años, esto llega a ocasionarles la muerte dada la imposibilidad de alimentarse apropiadamente.

Los elefantes también requieren de ciertos minerales, los cuales pueden obtener al remover el suelo con sus grandes colmillos y consumir porciones del sustrato. Por otro lado, cuando el agua escasea a nivel superficial, también usan los colmillos para excavar y encontrar agua subterránea, la cual se estima que han detectado previamente a través de las almohadillas en sus patas.

Para más información, puedes consultar este otro artículo sobre ¿Qué comen los elefantes?

Reproducción del elefante africano de la sabana

Estos elefantes pueden aparearse en cualquier época del año, sin embargo, dependerá de la decisión de la hembra. Cuando esta se siente preparada, lo hará saber a través de la emisión de infrasonidos o vibraciones emitidas con sus patas, que los machos externos a la manda captarán y empezarán a acercarse. Cuando esto ocurre, se da un inevitable enfrentamiento entre los machos aptos para reproducirse, que usan sus largos colmillos en la lucha. El ganador, siempre y cuando la hembra lo acepte, tendrá el privilegio de fecundarla, luego de ciertos roces entre sus cuerpos. Estos animales no forman parejas, por lo que una vez realizado el acto de copulación, el macho volverá a retirarse de la manada.

Tras 22 meses de gestación nace una cría, que medirá cerca de 90 cm y tendrá alrededor de 100 kg de peso. A los 6 meses aproximadamente, ya empezará a consumir alimentos, pero los intercalará con leche materna hasta los 5 años en promedio. Por lo general, cuando hay un recién nacido, el resto de las hembras participan en su cuidado. Luego, cuando este ya puede movilizarse y la manada continuar su camino, ellas siguen permaneciendo atentas al elefante bebé.

Estado de conservación del elefante africano de la sabana

La caza sigue siendo un problema que afecta al elefante africano de la sabana, a pesar de los esfuerzos por hacer de esta un acto ilegal. Dicha actividad se desarrolla para obtener los colmillos de marfil de estos mamíferos y, además, en algunos casos para consumir su carne y utilizar su piel en la elaboración de objetos. Por otro lado, en algunas áreas se ha permitido por mucho tiempo la caza “deportiva” de estos animales, sin embargo, esta acción no debe ser considerada como deporte, pues es un acto aberrante que tendría que ser eliminado. Adicionalmente, la fragmentación del hábitat es un aspecto que también tiene un impacto negativo en la especie.

Entre las medidas de conservación se han establecido aspectos como multas de cifras altas para cazadores que sean identificados. Por otro lado, aunque existen áreas de distribución donde la especie está protegida, aún existen muchas poblaciones fuera de estos espacios de resguardo. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha establecido al elefante africano de la sabana en la categoría de vulnerable.

Esta especie de elefante no se encuentra entre las más críticas en cuanto a sus niveles poblacionales, sin embargo, se requiere mejorar y seguir avanzado en cuanto a las medidas de conservación, para garantizar que el número de individuos no descienda a niveles críticos. Sin duda, las políticas públicas, junto a iniciativas de orden no gubernamental, en los países en que habita este animal, son fundamentales para su protección, así como el desarrollo de programas educativos y de sensibilización hacia las diversas formas de vida en el planeta.

Bibliografía
  • Benz, A. (2005). La uña del elefante: Morfología macroscópica y microscópica considerando sus cambios patológicos. Tesis de Doctorado del Instituto de anatomía veterinaria, Universidad de Zúrich. Disponible en: https://docplayer.es/18815208-La-una-del-elefante-morfologia-macroscopica-y-microscopica-considerando-sus-cambios-patologicos.html
  • Blanc, J. (2008). Loxodonta africana. La Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN 2008: e.T12392A3339343. Disponible en: https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2008.RLTS.T12392A3339343.en

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