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Labradoodle o australian labradoodle

13 agosto 2019
Labradoodle o australian labradoodle

Con aspecto de un peluche y carácter igual de dulce, el labradoodle es fruto de la combinación entre un caniche estándar y un labrador retriever. Esta mezcla consigue resultados impresionantes, pues los mestizos son unos perros con multitud de bondades. Son atentos, cariñosos, colaborativos y muy juguetones. Resultan ideales tanto para familias como para personas mayores o colectivos concretos, pues han sido tradicionalmente entrenados para ejercer de perros guía, así como perros de terapia, por sus grandes dotes en este desempeño.

Si has adoptado a un perro mestizo y sospechas que podría tratarse de un labradoodle o, simplemente, quieres aprender más acerca de esta "raza" canina, en este artículo de ExpertoAnimal explicamos las características del labradoodle, su origen y cuidados básicos.

Origen
  • Oceania
  • Australia
Características físicas
Altura
  • 15-35
  • 35-45
  • 45-55
  • 55-70
  • 70-80
  • Más de 80
Peso adulto
  • 1-3
  • 3-10
  • 10-25
  • 25-45
  • 45-100
Esperanza de vida
  • 8-10
  • 10-12
  • 12-14
  • 15-20
Actividad física recomendada
  • Baja
  • Media
  • Alta
Clima recomendado
Tipo de pelo

Origen del labradoodle

El primer ejemplar reconocido de labradoodle fue registrado en el año 1955. Sin embargo, no fue hasta 1988 que el criador australiano Wally Conron dio a conocer al mundo entero esta raza híbrida en su asociación llamada “Guía de Perros Victoria”, para ser perros guía de personas invidentes. Así, el objetivo de este cruce no fue otro que el de obtener un perro hipoalergénico, cariñoso, leal y con grandes dotes para el aprendizaje. A partir de entonces, esta mezcla entre labrador retriever y caniche o poodle estándar comenzó a ser conocida y admirada mundialmente.

Actualmente, no se cuenta con un estándar unificado de la raza; uno de los principales motivos es la falta de consenso en cuanto a los cruces a realizar. Muchos criadores abogan por realizar única y exclusivamente cruces de primera generación, es decir, solo entre labradores y caniches, mientras que otros cruzan labradoodles entre sí. Esto ha hecho que comiencen a diferenciarse, siendo los segundos conocidos como australian labradoodle o multigeneracional.

Con el paso de los años, muchos criadores han intentado desarrollar la raza de manera inadecuada, sin tener presente la genética de los progenitores, las enfermedades hereditarias ni los vínculos familiares. Este hecho hizo que el labradoodle experimentara una enorme crisis, puesto que muchos de los cachorros presentaban enfermedades congéticas o problemas de nerviosismo debido a la cruza indebida. No obstante, otros criadores, como Mellodie Woodlye, sí tuvieron presentes todos estos criterios y decidieron desarrollar la raza de una manera más respetuosa, bautizándola con otro nombre para alejarse de la fama que las malas prácticas de otros habían otorgado al labradoorle. Este nuevo nombre era el de australian cobberdog o cobberdog australiano.

Poco a poco la raza se fue consolidando y, actualmente, el australian cobberdog es una raza reconocida oficialmente por la Asociación Australiana MDBA.

¿El labradoodle y el australian cobberdog son el mismo perro?

A pesar de que muchas personas consideran que estamos hablando del mismo perro híbrido, lo cierto es que no. El labradoodle es el cruce entre un caniche y un labrador que, tras años de desarrollo, dio lugar al australian cobberdog. De esta forma, el labradoodle es un perro mestizo, mientras que el cobberdog es una raza reconocida, aunque no por todas las organizaciones cinológicas.

Características del labradoodle

El labradoodle es una raza fruto del mestizaje entre caniches estándar y labradores retriever, lo que permite explicar muchas de sus características. En cuanto a su tamaño, este puede variar sensiblemente, diferenciándose tres tipos:

  • Labradoodle toy, que mide entre 35 y 50 centímetros.
  • Labradoodle mediano, con un tamaño de 45 a 51 centímetros.
  • Labradoodle estándar o grande, que mide de 53 a 63 centímetros.

Su peso suele encontrarse en el rango comprendido entre los 20 y los 35 kilogramos. Su esperanza de vida es de entre 9 y 15 años. Su morfología es muy diferente entre unos y otros, pues hay algunos que son más similares a los labradores retriever, otros a los caniches estándar y otros son verdaderas amalgamas entre rasgos de ambas razas. Algunas de las característica que suelen compartir son sus patas, redondeadas y peludas, una cola igualmente redondeada y larga y los ojos y la nariz oscuros. Por el contrario, la forma de su hocico, sus orejas y la morfología del resto del cuerpo no resulta predecible.

Además de las diferencias en el tamaño, se observan grandes diferencias en su aspecto. Por ejemplo, si hablamos de su pelaje, este puede ser tanto rizado como liso, áspero o suave, corto o largo, existiendo además todas las combinaciones respectivas. A pesar de estas diferencias, todos los labradoodles suelen tener el pelo denso y grueso y más largo y abundante en el torso, la cara y las patas. Así mismo, otro de los rasgos que sí suele cumplirse en todos los ejemplares es que, por su genética, son perros hipoalergénicos.

Labradoodle cachorro

Una de las particularidades de esta raza es que los cachorros no siguen un estándar concreto, existiendo una inmensa variabilidad de unos a otros. Hablando incluso de cachorros de una misma camada y un mismo sexo pueden darse tremendas diferencias. Además, el desarrollo y morfología de esta raza de perro híbrida depende en gran medida de los cuidados y condiciones en las que ha sido criada, por lo que su alimentación, dieta y el ejercicio que realice serán algunos de los factores que más determinarán su aspecto de adultos.

En general, se puede decir que los cachorros de labradoodle son amigables, activos y juguetones, afectuosos y, sobre todo, muy familiares. Desde pequeños suelen presentar una gran curiosidad y afinidad por el agua, por ello les encanta bañarse y nadar en ella. En este sentido, si acabas de adoptar a un labradoodle puppy y quieres empezar a socializarlo con estos entornos, puedes consultar las playas a las que llevarlo en esta lista: "Playas para perros en España".

Colores del labradoodle

Debido a la ausencia de un estándar oficial de la raza, no existen limitaciones sobre los colores permitidos y los que no. Algunas de las posibilidades son: el rojo, el negro, el crema, el café, el chocolate, el azul, el gris o el tiza, existiendo muchas más. De hecho, es posible encontrar un labradoodle blanco, negro o manchado.

Labradoodle mini

Como hemos dicho, un labradoodle surge de la mezcla entre un labrador retriever y un caniche estándar pero, ¿qué pasa si el cruce se realiza entre un labrador retriever y un caniche mini? Pues, sin duda, tendremos un adorable labradoodle miniatura, uno de los considerados como "perros de diseño".

En este mestizo las características generales se corresponden con las de los labradoodle en general, de manera que la única diferencia reside en el tamaño, que es mucho más reducido que el de sus congéneres medianos y grandes. En general, son activos, alegres y muy afectuosos, adorando la compañía y las atenciones de su familia.

Carácter del labradoodle

Debido al buen carácter y las cualidades de las razas progenitoras, los mestizos labradoodles tienen una personalidad digna de admirar. De esta forma, se les conoce por ser unos perros sumamente sociables e inteligentes, algo que no es de extrañar, pues tanto el caniche como el labrador retriever se encuentran en las primeras posiciones del ranking de perros más inteligentes. También destacan por ser equilibrados y tranquilos.

Por los motivos anteriores, el labradoodle es un perro mestizo muy adecuado para familia, pues adoran a los niños y les encanta pasar tiempo con ellos, cuidándolos y jugando. También son buenos perros de terapia, así como reconocidos perros guías hábiles y colaborativos. Se adaptan bien a todos los espacios y compañías, siendo amigables con todos. Aunque soportan bien todos los climas, llevan algo mejor los temperados.

Cuidados del labradoodle

Los cuidados del labradoodle recaen básicamente en dos pilares: alimentación y atención. De esta forma, lo primordial será proporcionarle una dieta de calidad, que sea adecuada a sus requerimientos nutricionales y esté ajustada al nivel de actividad física que realice el animal habitualmente. Tendremos que ofrecerle un alimento rico en proteínas, omega 3, vitaminas y minerales como el calcio o el fósforo, que resultan fundamentales para que gocen de una buena salud. Hemos de controlar sus ingestas, ya que son algo ansiosos y golosos, pudiendo excederse y ganar demasiado peso con facilidad.

En cuanto a las atenciones que hemos de prestarle, una de las más importantes es la compañía, además de muchísimo cariño, pues se trata de un perro que necesitan estar acompañado para mantenerse feliz y equilibrado. Ante la soledad se vuelve taciturno, triste y esquivo, ya que le genera mucha frustración y ansiedad.

En cuanto a los cuidados de su pelaje, estos varían sensiblemente de unos individuos a otros, pues, como hemos comentado, el labradoodle puede ser de muchos tipos y cada uno de ellos necesitará ser cuidado de una forma diferente, con distinta periodicidad y utensilios. Así, lo importante es adaptar estos cuidados al tipo de pelo que presente el perro.

Educación del labradoodle

Adiestrar a un labradoodle es, generalmente, una tarea sencilla, pues son perros dóciles y dispuestos al aprendizaje. Esta facilidad viene dada por la combinación de razas progenitoras, ya que tanto el caniche como el labrador retriever son populares por ser fáciles de entrenar.

Eso sí, es importante socializar al perro a una edad temprana, puesto que así será tan extrovertido y amigable como es de esperar. También será fundamental enseñarle a comer adecuadamente, acostumbrándonos a no darle golosinas con demasiada frecuencia y a que no recibirá comida por llorar o ser demasiado insistente, su glotonería puede acarrearnos problemas de salud. Por supuesto, para evitar este tipo de situaciones lo más adecuado es establecer horarios de comida y no esperar a que el perro tenga hambre para darle de comer. Si nos anticipamos y le ofrecemos el alimento a su debido tiempo, el animal no se mostrará ansioso ni nervioso.

Por otro lado, como decíamos, el labradoodle es muy bueno como perro de terapia y perro guía, por lo que es posible enseñarles estos oficios que desempeñan tan bien, siendo notables sus rápidos avances en tareas tan complicadas como las que se requieren para ellos. En cualquier caso, tanto para un adiestramiento básico como para uno más avanzado, es crucial emplear el refuerzo positivo y huir de aquellas técnicas que no respetan el bienestar del animal, tales como gritos, castigos o violencia física.

Salud del labradoodle

El labradoodle es, en general, un perro bastante sano, sin embargo, pueden padecer una serie de enfermedades con más propensión que en otras razas caninas. Uno de los problemas más frecuentes en estos perros es la displasia de cadera, algo que heredan de las dos razas de las que provienen, pues es algo común tanto en los caniches como en los labradores. Ante esta afección lo primordial es un buen seguimiento veterinario para poder realizar un diagnóstico precoz, lo que mejorará el pronóstico.

Otra de las enfermedades del labradoodle más usuales es la atrofia progresiva de la retina, que afecta a su salud ocular, dañando la retina y llegando a provocar ceguera si no se trata adecuadamente. También tiende a sufrir displasia retiniana multifocal, algo típico en labradores, que igualmente afecta a la salud de sus retinas.

¿Dónde adoptar un labradoodle?

Si tras haber repasado las características del labradoodle en cuanto a su morfología y carácter queremos compartir nuestra vida con uno de ellos, es lógico que surja la duda: ¿dónde adoptar un australian labradoodle o un labradoodle mini? Aunque es posible encontrar a la venta un labradoodle, en ExpertoAnimal siempre animamos a visitar las perreras, refugios y protectoras de animales a fin de adoptar y, poco a poco, combatir el abandono animal. Al ser este can un perro mestizo, la adopción de un labradoodle es posible y no tiene por qué ser complicado encontrar un ejemplar que podamos rescatar y darle una segunda oportunidad. Para ello, lo más eficaz es seguir a estas organizaciones a través de las redes sociales y contactar con ellos para que nos avisen en cuanto llegue a sus instalaciones un perro de estas características.

Por otro lado, cuando vayas a buscar al cachorro o perro adulto has de ser capaz de evaluar a grandes rasgos si está bien de salud y si tiene un carácter que se adapte al tuyo. Para ello, sigue las siguientes pautas o consejos:

  • Fíjate en el estado de sus mucosas: nariz, ojos, boca y orejas, han de estar rosadas y sin secreciones anómalas.
  • Pide la cartilla del cachorro, viendo qué vacunas y desparasitaciones se le han realizado. Además, ahí vendrá registrada la fecha exacta de su nacimiento o una aproximada, dependiendo de si se conoce el origen del perro o no.
  • Evalúa el comportamiento del cachorro o perro adulto, tanto con otros canes como con las personas, así sabrás si está bien socializado o si necesitarás trabajar en este aspecto.
  • Si no te informan de ello, consulta si el perro está esterilizado y tiene el microchip.

Una vez revisados los aspectos anteriores, si consideras que el can no acaba de adaptarse a tu estilo de vida o sospechas que no podrás ser capaz de asumir la responsabilidad que conlleva su educación, lo más sensato es aceptarlo y adoptar a otro can que sí puedas cuidar. En ocasiones, debido a sus experiencias anteriores, algunos canes, labradoodle o de otras razas, pueden mostrarse miedosos o inseguros, por lo que será necesario trabajar con ellos para devolverles la seguridad y confianza.

Bibliografía
  • Altonn, Helen (2004). What do you get when you breed Labradors with poodles? Star-Bulletin. Honolulu, Hawaii.
  • Conron, Wally (2007). I designed a dog. My Story. Reader's Digest.

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