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Liebre belga

 
Equipo Editorial de ExpertoAnimal
Por Equipo Editorial de ExpertoAnimal. Actualizado: 26 junio 2024
Liebre belga

La liebre belga es un cruce entre las liebres y conejos domésticos de Bélgica en el siglo XIX. Al principio, se quería un conejo apto para ser consumido, pero posteriormente se fue valorando como nueva raza, participando en exposiciones, y a día de hoy su popularidad sigue en aumento también como animal de compañía. Sin embargo, no es un conejo apto para todos los públicos, por su nerviosismo, energía y temperamento, por lo que no debe convivir con niños ni estar en un hogar frecuentemente visitado por extraños o con ruidos molestos para él, pues se estresa y asusta con facilidad.

Continúa leyendo para conocer todas las características de la liebre belga, su origen, carácter, cuidados y posibles problemas de salud con este artículo de ExpertoAnimal.

Origen
  • Europa
  • Bélgica
Índice
  1. Origen de la liebre belga
  2. Características de la liebre belga
  3. Carácter de la liebre belga
  4. Cuidados de la liebre belga
  5. Salud de la liebre belga

Origen de la liebre belga

La liebre belga en realidad es una mezcla entre un conejo ahora extinguido, llamado leporino, con liebres salvajes de Bélgica. Las liebres belgas se comenzaron a desarrollar en la década de 1800 para ser criadas como animal de carne. Estos conejos se importaron a Inglaterra a partir del año 1856 y fueron llamados por el nombre actual, liebre belga. En el año 1873, Winter William Lumb y Benjamin Greaves consiguieron que la raza se convirtiese en lo que existe hoy.

En 1877 se mostró por primera vez una liebre belga en América, aumentando a partir de ahí su popularidad y formándose el “Club Nacional Hare Belga” en 1897. Después de muchos cambios de nombre, la National Pet Stock Association finalmente se conoció como American Rabbit Breeders Association (ARBA), donde fue aceptada oficialmente en 1972.

Características de la liebre belga

La liebre belga presenta un cuerpo esbelto y largo. Sus patas son largas y ágiles, y presentan unas manos y pies igualmente largos, finos y planos que recuerdan mucho a los de las liebres, algo totalmente normal debido a su origen.

El tamaño de la liebre belga es mediana a grande, con un peso que oscila los 2,7 y los 4 kg. El cuerpo es fino y los flancos son musculosos, con una espalda arqueada y cuartos traseros y lomos bastante redondeados. La cabeza de la liebre belga es larga y fina, las orejas miden alrededor de 13 cm de longitud y están inclinadas hacia atrás, son anchas, altas, erguidas y con un color que se entrelaza con el negro en las puntas. Los ojos son de color avellana y le otorgan una expresión brillante, animada y alerta. La cola es recta y está alineada con la columna vertebral.

Colores de la liebre belga

La liebre belga tiene un pelo corto, rígido, brillante y apretado a la piel, libre de cualquier tipo de holgura. Es la única raza de conejos domésticos que presenta un pelaje óxido de estaño brillante (marrón rojizo) con un tinte marrón-anaranjado, zonas de colores más claros y un tic negro en zonas como las caderas o la parte de arriba de la espalda, rasgo que está solamente presente en el pelaje de los conejos de vida salvaje.

Carácter de la liebre belga

La liebre belga no es un conejo apto para todos los públicos debido a su velocidad y nerviosismo, por lo que no es una raza óptima para niños. No es excesivamente cariñosa, aunque se sabe que disfruta mucho las caricias y los mimos de los suyos, ya que de los extraños o poco conocidos tiende a asustarse. También es muy susceptible a los ruidos o sonidos estridentes, pudiendo dañarse al intentar escapar de forma brusca por el miedo.

Presenta una naturaleza más energética, nerviosa y activa que otras razas de conejos, por lo que prefiere vivir en casas con exteriores antes que en pisos pequeños de ciudad.

Cuidados de la liebre belga

La liebre belga no se debe bañar, ya que esto le estresa mucho, lo que aumenta su frecuencia cardiaca en exceso peligrando su funcionalidad. Si está muy sucia puedes frotar su pelo para eliminar la suciedad y los pelos muertos sin recurrir ni siquiera al cepillado.

Hay que tener en cuenta que no tolera los ruidos extraños, fuertes o desagradables, por lo que hay que evitárselos todo lo posible. Si son inevitables habría que mantener a la liebre belga recogida, segura, cerca de nosotros y en un ambiente calmado y apaciguado.

Siguiendo con los cuidados de la liebre belga, se debe prestar atención a la higiene, salud y estado de sus dientes para diagnosticar y prevenir cualquier patología que pueda aparecer en esta raza.

El recinto ideal para la liebre belga es uno grande, alto y en el exterior. El fondo debe ser sólido y forrado con césped artificial o sustrato y las medidas de la jaula deben ser de al menos 60 x 150 x 60 cm. No obstante, es importante resaltar que la jaula debe ser únicamente un refugio seguro para ella, no su hogar, es decir, no puede estar confinada las 24 horas, sino que debe permanecer con la puerta abierta para que entre y salga cuando quiera.

La vacunación frente a la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica viral del conejo es importante para prevenir estas enfermedades infecciosas mortales, así como llevar a cabo un plan de desparasitación frente a parásitos internos y externos que pueden afectar a los conejos.

Alimentación de la liebre belga

Con respecto a la dieta de la liebre belga, debe basarse en un 70 % de heno, siendo el 30 % restante para verduras y frutas aptas para conejos, que les proporcionarán vitaminas e hidratación. Con respecto a esto último, las liebres belgas deben tener siempre agua a su disposición, requiriendo una limpieza y recambio diario del agua del bebedero. Descubre más detalles sobre su dieta en este otro artículo: "¿Qué comen los conejos?".

Salud de la liebre belga

La esperanza de vida del conejo liebre belga es de 7 a 11 años, pudiendo tener una vida saludable y larga. Los problemas de salud más frecuentes en la liebre belga son la presencia de ácaros en los oídos y la parasitosis por larvas de moscas, las conocidas “miasis cutáneas”, siendo más común en los ejemplares que tienen el pelo sucio con acúmulo de residuos y secreciones durante el verano. Las liebres belgas afectadas con este problema presentan dolor por la alimentación de las larvas que excavan galerías en la piel, el cual manifiestan con saltos repentinos y mayor nerviosismo en general.

Otros problemas de salud que pueden presentar son problemas dentales y maloclusión, especialmente frecuentes en casos de dietas desequilibradas, enfermedades infecciosas como la mixomatosis, enfermedad hemorrágica o infecciones respiratorias.

Bibliografía
  • ARBA. American Rabbit Breeders Association. Belgian Hare. Disponible en: https://arba.net/belgian-hare/
  • American Belgian Hare Club.

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