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Gallina polaca

 
Por Equipo Editorial de ExpertoAnimal. 30 octubre 2019
Gallina polaca

La polaca es una de las razas de gallinas más populares en todo el mundo. Y no es de extrañar teniendo en cuenta su peculiar aspecto y rasgos de personalidad, características que detallamos en este artículo de ExpertoAnimal. De entre todas ellas, la gallina polaca destaca por su particular cresta de plumas, la cual cubre su cabeza casi por completo.

Muchas personas se preguntan cuál es el nombre científico de la gallina polaca, sin embargo, al ser una raza, su nombre científico es el de la especie, Gallus gallus domesticus. Si quieres descubrir el origen de este tipo de gallina, más rasgos que la definen, su alimentación o cuidados como animal de compañía, sigue leyendo para conocer todas las características de la gallina polaca.

Origen
  • Europa
  • Países Bajos, Holanda

Origen de la gallina polaca

Las gallinas polacas no provienen de Polonia, sino de los Países Bajos, donde surgieron hace varios siglos. Entonces, esta raza no recibe el nombre de gallina polaca por Polonia, pues se cree incluso que ya existían antes de la constitución de Polonia como país, se sospecha que proviene del término holandés “pol” que se traduce como “cabeza”.

Estas gallinas ya existían en el siglo XVI y en 1830 llegaron a América por primera vez. Allí se convirtieron en la gallina por excelencia en granjas y ranchos de todo el continente. Tan populares eran que no tardó en establecerse un estándar oficial de esta raza de gallina por parte de la American Poultry Association, distinguiéndose tres variedades diferentes de gallinas polacas. Posteriormente, se sumaron otras tres variedades, contando un total de seis distintas.

Características de la gallina polaca

Las gallinas polacas son de tamaño mediano. Las gallinas pesan entre 1,5 y 2 kilogramos, mientras que los gallos pesan alrededor de los 2,5 kilogramos. Tienen unas orejas blancas de tamaño pequeño, una barbilla también bastante reducida y el pico corto.

Sin duda, la característica de las gallinas polacas más destacable es su peculiar plumaje, con una cresta de plumas que cubre su cabeza casi por completo. Esta cresta hace que estas gallinas suelan tener un campo de visión muy reducido. Tienen un pequeño peine en forma de V, aunque este suele estar camuflado entre sus densas y abundantes plumas. Este plumaje puede presentar una inmensa variedad de colores, tonalidades y patrones, los cuales diferencian a las distintas variedades. Como dato curioso, se cree que el color de los primeros ejemplares de gallina polaca era el blanco puro.

Actualmente, se distinguen las siguientes variedades de gallina polaca, clasificadas en función de sus colores:

  • Blanco crestado
  • Crestado azul
  • Plateado cordón
  • Cordón dorado
  • Cordón buff
  • Cordón rojo
  • Blanco, negro
  • Negro crestado

Polluelos de gallina polaca

Los pollos de gallina polaca son realmente curiosos, ya que desde pequeños presentan la característica cresta de plumas, aunque su plumaje muda de conforme crece.

Comportamiento y carácter de la gallina polaca

Del carácter de las gallinas polacas destaca su gran nerviosismo, pues son sumamente inquietas y activas, algo que se ha relacionado con su corta visión. Aun así, se considera que las polacas son unas gallinas muy fáciles de domesticar y tratar, ya que aprenden rápido y no son nada agresivas ni tozudas.

Estas gallinas no suelen ejercer como gallinas cluecas debido a que raramente empollan los huevos. Eso sí, las gallinas polacas acostumbran a poner un gran número de huevos, los cuales se caracterizan por ser de color blanco. No obstante, es importante resaltar que jamás se deben alterar las condiciones de luz y temperatura del hogar para conseguir que la gallina polaca aumente todavía más la puesta de huevos, en caso de convivir con uno o varios ejemplares de esta raza. La puesta debe ocurrir de forma natural, sin alterar su ambiente. Aprende a reconocer un huevo fértil con este artículo.

Reproducción de la gallina polaca

Como todas las gallinas, las polacas son animales ovíparos, es decir, la fecundación es interna pero el feto se desarrolla dentro de un huevo que debe ser incubado en el exterior. Las gallinas polacas ponen un gran número de huevos en cada puesta, aunque estos huevos solo serán fértiles si la gallina ha sido cubierta y, por lo tanto, fecundada por un gallo. Se estima que una gallina polaca puede llegar a poner hasta 150 huevos al año.

Los huevos de estas gallinas son completamente blancos, de tamaño mediano, contando con unos 45 gramos de peso medio. Estos no suelen ser incubados por sus madres, teniendo que recurrir a gallinas de otras razas que sí ejerzan como cluecas.

Ahora bien, ¿cómo se reproducen las gallinas polacas? Lo cierto es que el ritual de apareamiento de la gallina polaca es similar al del resto de razas de gallinas. De esta forma, el gallo realiza una especie de baile alrededor de la gallina escogida para reproducirse y, cuando llega el momento adecuado, salta para colocarse sobre ella y llevar a cabo la cópula. Si quieres saber más sobre el ciclo reproductivo de las gallinas y todos los detalles sobre ello, te recomendamos este artículo sobre "La reproducción de las gallinas".

Cuidados de la gallina polaca

Como ya hemos comentado, la gallina polaca puede convivir sin problemas con humanos, siempre y cuando cuente con todo lo necesario para disfrutar de una buena calidad de vida. Así, si has decidido adoptar a una gallina polaca, recomendamos que consideres todas sus necesidades para valorar si realmente puedes cuidarla como se merece.

Estas gallinas necesitan atenciones especiales con respecto al mantenimiento de su plumaje. Debido a la distribución de sus plumas y a la densidad de las mismas, estas aves no pueden acicalarse a sí mismas, por lo que hemos de vigilar su aseo para evitar la proliferación de ácaros y bacterias. También es común que los tutores de estas gallinas recurran a recoger el plumaje de su cresta en moños o coletas, evitando así que les impida ver correctamente. Además, de esta forma se evitan infecciones oculares o auditivas, desarrolladas por las condiciones de humedad que propicia el plumaje sobre su cabeza.

Las gallinas polacas son típicas aves de exhibición, de manera que en caso de querer tenerlas como tales, así como gallinas ornamentales, se recomienda mantener el plumaje siguiendo el estándar de la American Poultry Association[1] y/o otras entidades internacionales.

Para que la gallina polaca esté en las mejores condiciones, hemos de preparar un espacio adecuado para ella. Este ha de tener un tamaño suficiente para que puedan moverse libremente, siendo aconsejable que sea cuanto más amplio mejor. Es fundamental que se vigile la temperatura de su habitáculo, pues se trata de una gallina muy sensible al frío, cayendo enferma ante temperaturas demasiado bajas. Se aconseja que tenga acceso a lugares con hierba y tierra, donde puede encontrar insectos de los que alimentarse, así como consumir hierba fresca.

Hábitat y alimentación de la gallina polaca

La gallina polaca habita regiones de Europa como las comprendidas entre Holanda, Francia, Polonia o Italia. Actualmente, la raza se encuentra también el Estados Unidos, aunque en estos casos suele vivir en granjas, no estando en libertad.

Esta gallina, se alimenta a base de vegetales, ya sean hierbas u hortalizas, de los que obtiene múltiples vitaminas, así como carbohidratos, los cuales provienen de cereales como la avena o el trigo. También necesita proteínas en su dieta, algo que consigue con el consumo de insectos y lombrices que ella misma busca escarbando en el suelo. Algunos suplementos interesantes son los minerales presentes en conchas de moluscos, que aportan calcio y pueden añadirse a la dieta por medio de preparados especiales que encontraremos en el mercado.

Salud de la gallina polaca

Una gallina polaca puede sufrir determinadas patologías que afecten a su estado de salud general. Unas de las más frecuentes y preocupantes son los problemas oculares, causados normalmente por el plumaje de su cresta. Para evitar esto, se recomienda recoger sus plumas en una coleta o moño, dejando los ojos al descubierto. De esta forma permanecen aireados, eliminando el exceso de humedad en la zona y evitando enfermedades como la conjuntivitis.

También a causa de ese particular plumaje, pueden padecer problemas auditivos, como otitis o desarrollo de ácaros y bacterias en el tracto auditivo. Esto puede solucionarse de la misma forma que con los ojos, retirando las plumas de su cara, consiguiendo así una mejor ventilación del conducto auditivo.

Por la conformación y densidad de sus bellas plumas, las gallinas polacas son muy sensibles al frío. Esto conlleva que puedan llegar a padecer hipotermia, por lo que hay que asegurarse de que el recinto o gallinero en el que se encuentren permanezca siempre a una temperatura adecuada.

Además de tener en cuenta los consejos mencionados, para evitar que una gallina polaca contraiga alguna de las enfermedades comunes en gallinas, es fundamental llevar a cabo una adecuada medicina preventiva realizando visitas periódicas al veterinario.

Referencias
  1. American Poultry Association (s.f.). Welcome to the American Poultry Association. Recuperado 12 septiembre, 2019, de http://www.amerpoultryassn.com/
Bibliografía
  • Carol Ekarius (2007). Storey's Illustrated Guide to Poultry Breeds. North Adams, Massachusetts: Storey Publishing.

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