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Cómo cuidar a una gata y a sus crías

Cómo cuidar a una gata y a sus crías

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La experiencia de tener una gata con sus crías en casa puede ser muy gratificante para los cuidadores humanos, debido a la ternura de estos pequeños animales, gracias a lo cual resulta muy fácil crear un estrecho vínculo afectivo con ellos.

Si tu gata acaba de parir, en Experto Animal sabemos que te sorprenderá descubrir lo buena madre que es, pues en la mayoría de los casos las gatas son muy celosas con sus crías y pasan gran parte del día con ellas, sobre todo antes de que los pequeños empiezan a caminar.

A pesar de esto, las personas que están alrededor del animal también deben ocuparse de los nuevos miembros de la familia, por lo que en este artículo te brindamos varios consejos sobre cómo cuidar a una gata y a sus crías.

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Cuidados felinos

Lo primero que debes tener en cuenta es que tu gata, por instinto, está completamente capacitada para atender las necesidades de su camada. Sabrá cómo y cuándo alimentarlos, cómo bañarlos y cómo darles el calor que requieren. Por ese lado, puedes estar tranquilo, tu trabajo es hacerle estas tareas más sencillas a la gata y brindarle comodidades en este momento de su vida.

En sentido, debes darle el espacio necesario para que atienda a sus crías, no hace falta que estés sobre ellos constantemente, al menos que notes algún comportamiento extraño, como que uno de los mininos no se esté alimentando.

El espacio que acondiciones para tener a la familia gatuna debe ser de fácil acceso para la madre, así podrá salir y entrar a él sin que nada se interponga entre ella y sus crías. Recuerda que la gata es quien mejor saber en qué momento debe alimentarlos y cuándo ayudarlos con la excreción, por ejemplo.

Evita en lo posible alzar a las crías e incluso acariciarlas, pues esto irrita a la gata y desata sus celos. Además, puedes contaminarlos con gérmenes, así que si vas a tomarlos lava tus manos muy bien antes de hacerlo. Si tienes niños en casa, no dejes que agarren a los mininos si no luego de que hayan transcurrido unas 12 semanas, pues las crías son muy frágiles y los niños podrían lastimarlas accidentalmente.

Esto no significa, por supuesto, que te desentiendas de los gatitos. Diariamente chequea que estén todos, pues en ocasionas las gatas quieren ocultarlos, que se vean sanos y que coman.

Cobijo

Lo que sí te corresponde incluso antes de que los gatitos hayan nacido, es acondicionar un espacio adecuado para ellos y también para la madre.

En un lugar tranquilo y seguro de la casa, coloca una caja o una cesta lo suficientemente grande para que quepa la gata y sus crías, pero no demasiado pues se sentirán desprotegidos. Esto debes hacerlo antes de que dé a luz, para que tenga un lugar tranquilo donde parir. Luego del parto, ella y sus crías tendrán su propio espacio en esa misma caja o cesta.

Debes colocar dentro de la cesta cobijas y mantas para hacerla mullida y cálida, las cuales cambiarás con frecuencia para conservarlas limpias. Justo luego del parto es probable que necesites retirar la manta llena de sangre, pero has esto con mucho tacto para que la gata no se estrese ni se sienta atacada.

A las gatas, sobre todo si son primerizas, les cuesta mucho alejarse de sus crías, por lo que tendrás que colocar los recipientes de la comida, el agua y el arenero cerca de la caja en donde está con sus cachorros. De está manera se sentirá más tranquila.

Alimentación

Al igual que ocurre con los seres humanos, la alimentación de la gata durante la gestación es sumamente importante para dar a luz una camada sana. Es por eso que unas tres semanas antes del parto, es recomendable que comiences a servirle comida de gatos para cachorros, pues esta tiene muchos más nutrientes que el alimento para adultos. Necesitará más alimento, probablemente unas 2 o 3 veces al día. Puedes complementar con trozos de pescado y pollo algunas veces a la semana. Continúa con esta alimentación varias semanas después de que hayan nacido las crías.

Recuerda mantener siempre un recipiente de agua fresca cerca del animal.

Cuando han nacido los gatitos, lo mejor para ellos es ser amamantados, pues la lactancia le proporciona todas las vitaminas y nutrientes necesarios. El calostro es una sustancia que contiene la leche materna de la gata, y que le brinda a las crías la protección inmunológica para que no se enfermen. Por supuesto, la calidad de la leche dependerá de la buena alimentación de la madre.

Es muy común que justo después del parto la gata se muestre reacia a comer, pero ofrécele el alimento para que vaya recuperando el apetito. En esta etapa es sumamente importante que cuente con bastante agua para beber.

El período de lactancia dura unos dos meses, y durante él no deberás preocuparte por la comida de los mininos sino por la de la madre. Pasados estos dos meses, se inicia la etapa del destete, en la cual los gatitos abandonan la leche materna para comenzar a ingerir sólidos.

Hay que ayudar a la gata a destetar a las crías, por lo que debes comprarles comida para gatitos. De lo contrario, es muy difícil que la gata logre que coman más que leche materna. Nunca bajo ninguna circunstancia les ofrezcas leche de vaca o cualquier otra, pues la grasa que contienen estos tipos de leche les produce diarrea y dolor abdominal.

El destete es un buen momento para desparasitar a las crías y a los cachorros. Consulta con tu veterinario.

Salud

La salud de la madre y de los mininos es uno de los aspectos más importantes. Durante el embarazo, es bueno llevar a la gata a chequeos veterinarios para detectar cualquier problema. Algunas razas, como el siamés, suelen tener dificultades para dar a luz, por lo que deberás consultar esto con tu médico.

Justo después del parto, comprueba el número de placentas, debería haber una por cada gatito. Las gatas suelen ingerirlas, pero asegúrate que ninguna haya quedado dentro de la gata, pues podría causarle una infección. Si tiene problemas para dar a luz, como gatitos atascados, o si la notas quejumbrosa después del parto, ponte en contacto con el veterinario inmediatamente.

Durante la primera semana de vida de los cachorros es recomendable que chequees a diario la temperatura de la madre, que debe estar en 40 grados Celsius. Así podrás descubrir si tiene fiebre o algún otro síntoma de enfermedad.

Mientras dura la lactancia, comprueba el estado de los pezones de la gata, por si desarrolla una mastitis. Esta se manifiesta como pezones rojos e hinchados, producto de una infección. Si notas algo fuera de lo común, deberá revisarla un profesional.

Los primeros diez días después del parto es normal un flujo vaginal algo oscuro, pero pasado este tiempo podría indicar alguna enfermedad.

Antes de la primera vacunación y desparasitación de los gatitos, hay que vigilar que todos coman, defequen y se comporten con normalidad. Suele haber en todas las camadas un gato más débil, por lo que es necesario estar atento a cualquier signo de enfermedad.

Con estos sencillos consejos la crianza de la camada de gatitos será muy sencilla. Cuando tengan la edad suficiente y si estás pensando en darlos en adopción, busca para ellos hogares amorosos y responsables.

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