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Gato dominante - Comportamiento y qué hacer

 
Por Marta Sarasúa, ATV y etóloga especializada en modificación de conducta. 17 noviembre 2021
Gato dominante - Comportamiento y qué hacer

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En ocasiones, cuando dos o más gatos conviven en un mismo hogar, se producen conflictos o peleas entre ellos. En el momento en que esto ocurre, muchos tutores atribuyen el comportamiento más agresivo de alguno de los felinos a un carácter dominante y se muestran preocupados al no saber cómo corregir estas conductas. Pero lo cierto es que, la mayoría de veces, el concepto de dominancia se utiliza de manera errónea y se tiende a considerar como "dominantes" algunos comportamientos que, en realidad, poco o nada tienen que ver con el orden o la jerarquía social.

En este artículo de ExpertoAnimal te explicamos qué es la dominancia felina y cómo se comporta un gato dominante. ¡Sigue leyendo!

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¿Qué es la dominancia felina?

En la década de los 70, el biólogo estadounidense David Mech habló por primera vez de la teoría de la dominancia tras estudiar el comportamiento social de un grupo de lobos en cautividad. Desde entonces, este término se ha empleado en innumerables ocasiones para explicar las relaciones que se establecen entre los animales y se ha extrapolado a una gran cantidad de especies, entre las cuales se encuentra el gato doméstico.

Hoy en día, gracias a los avances científicos en el campo de la etología, sabemos que muchos de los supuestos de esta teoría de la dominancia no se corresponden con el comportamiento real de los animales sociales y, de hecho, el propio Mech admitió que estaba equivocado en varios aspectos. Sin embargo, la mayoría de personas continúa entendiendo y utilizando el concepto de dominancia de manera errónea equiparándolo a un comportamiento agresivo y considerándolo como un rasgo de personalidad fijo e inmutable, cuando esto no es así. A continuación, te explicamos cómo se manifiesta y qué utilidad tiene la dominancia en gatos.

La jerarquía social en el gato doméstico

Como todos sabemos, los gatos domésticos son animales más independientes y territoriales que los perros, pero esto no quita que sean seres sociales perfectamente capaces de vivir en grupo y disfrutar de la compañía de otros gatos en su entorno. En este sentido, la llamada 'jerarquía de la dominancia' hace referencia a la organización que se establece entre los individuos de una misma especie que conviven en un grupo social estable, con el objetivo de evitar conflictos, por ejemplo, a la hora de acceder a un recurso limitado y valioso.

Además, y a diferencia de lo que se suele creer, el papel de gato dominante no es fijo y puede cambiar en función del contexto. Es decir, un gato no nace dominante ni lo es por naturaleza, puede que adopte este rol en su entorno habitual pero que pase a ocupar una posición más baja en la jerarquía si se produce algún cambio como, por ejemplo, la entrada o salida de algún miembro del grupo o una variación en el estado hormonal o de salud en alguno de ellos.

¿Cómo identificar a un gato dominante?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que este tipo de jerarquía no se establece entre individuos de especies tan diferentes como un gato y un ser humano, lo que quiere decir que tu gato no tiene ningún interés en dominarte o en hacerte sentir inferior a él. Si tu compañero peludo te araña o te muerde, salta sobre ti o se engancha de tu ropa, hace sus necesidades fuera de su arenero o rocía la casa con orina, gruñe cuando te acercas, se sube a los muebles, descansa sobre ti o lleva a cabo cualquier otra conducta que pueda malentenderse como un "deseo de liderazgo", lo más recomendable es que lo consultes con un etólogo especialista en comportamiento felino, pues son muchos los factores que pueden desencadenar estas conductas, desde un simple deseo de jugar hasta la presencia de alguna dolencia o de estrés en el animal.

Ahora bien, si convives con varios gatos y te gustaría conocer los roles de cada uno de ellos dentro del grupo, no tienes más que observarlos bien en diferentes contextos. Los comportamientos específicos asociados al rango dominante no se manifiestan de forma continuada, de hecho, solo suelen presentarse cuando aparece en escena un recurso que a todos los gatos les parece valioso, como puede ser una localización concreta donde descansar. Si dos o más gatos quieren acceder a dicho recurso, el de mayor "estatus" puede llevar a cabo los siguientes comportamientos:

  • adoptar una postura corporal tensa
  • mantener la mirada fija en sus congéneres
  • rociar la zona con orina
  • hacer movimientos rápidos con la cola
  • emitir algunas señales de amenaza (como gruñir o mostrar los dientes)

Si el resto de animales comprende y respeta este lenguaje, no se desencadenará ningún conflicto, pero si esto no ocurre, los gatos podrían llegar a propinarse zarpazos o incluso a morderse, aunque esto no es lo más frecuente.

Dominancia y agresividad no son lo mismo

Es importante no confundir la dominancia con la conducta agresiva, pues son dos conceptos completamente diferentes. La jerarquía de dominancia es la manera natural que tienen, en este caso los gatos, de organizarse dentro de un grupo y, aunque en ocasiones concretas se pueda desencadenar algún comportamiento violento, no implica necesariamente que exista ningún problema con los animales o con su entorno. Sin embargo, si dos o más gatos que conviven se agreden de forma sistemática o con demasiada frecuencia y lo hacen en diferentes contextos, lo más probable es que exista algún problema a nivel físico o emocional que no estamos sabiendo gestionar.

Por otra parte, si nuestro gato sale a la calle y tiende a pelearse con otros gatos que están fuera de su grupo social (es decir, con los que no convive), puede ser como consecuencia de un déficit de socialización o del temperamento territorial que caracteriza a muchos felinos y que les lleva a defender su entorno ante cualquier posible amenaza.

Lo ideal en cualquiera de estos casos es contar con la ayuda tanto de un veterinario que descarte problemas de salud en los animales como de un etólogo que analice nuestra situación y nos proporcione unas pautas de acción y un protocolo de modificación conductual. Además, en este vídeo hablamos de la convivencia entre gatos y compartimos nuestros consejos:

¿Debo corregir a mi gato si se comporta de forma dominante?

Las conductas emitidas por un gato dominante no deben ser castigadas, en primer lugar, porque forman parte de la comunicación normal de la especie y, en segundo lugar, porque regañar o intimidar a nuestro gato puede provocarle frustración y estrés, y esto hará que empeore su conducta.

Si lo que queremos es reducir la frecuencia con la que nuestros gatos se amenazan o se pelean, lo mejor que podemos hacer es modificar el entorno en el que viven y adaptarlo lo mejor posible a sus necesidades, de manera que ninguno de los animales tenga que entrar en conflicto con los demás para acceder a un recurso o a un espacio. En este sentido, algunas cosas que podemos hacer son:

  • Asegurarnos de tener, como mínimo, un arenero por cada gato que tengamos en casa (aunque lo ideal es tener, además, uno extra).
  • Alimentar a los gatos en estancias separadas o mantener varios comederos llenos y alejados los unos de los otros. De esta forma, todos los animales podrán comer a la vez si así lo desean y no se molestarán entre ellos.
  • Proporcionar a los gatos suficientes espacios para descansar sin ser interrumpidos o donde esconderse si se sienten amenazados. Lo ideal es que estos se sitúen en zonas altas desde donde puedan controlar el entorno y sentirse seguros.

Aunque los gatos domésticos son animales generalmente sociables, esto no quiere decir que siempre tengan por qué tolerar el hecho de compartir su hogar con otros individuos de su especie. Introducir un nuevo compañero felino en casa puede suponer mucho estrés para el gato o gatos residentes, por lo que otro aspecto fundamental a tener en cuenta para lograr una convivencia pacífica es hacer una muy buena presentación y dejar tiempo para que los gatos se vayan habituando a su ritmo a la nueva situación. Para saber cómo hacer esto correctamente, te recomendamos leer este otro artículo: "¿Cómo hacer que un gato acepte a otro?"

Ahora que ya sabes que el concepto de gato dominante aplicado a su relación con los seres humanos es totalmente erróneo, no dejes de prestar atención al comportamiento general de tu felino para intentar averiguar qué le ocurre exactamente en caso de haber detectado algo anormal. Igualmente, si te preguntas cómo corregir a un gato dominante porque convives con más de uno y hay problemas de convivencia entre ellos, recuerda que este comportamiento no se debe corregir, lo importante es identificar por qué no se toleran y ver qué puedes hacer para solucionarlo.

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