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Origen y evolución de los primates

Por Ana Diaz Maqueda, Bióloga especializada en etología. 25 septiembre 2018
Origen y evolución de los primates

El origen y la evolución de los primates ha causado una gran controversia y multitud de hipótesis desde el comienzo de los estudios. Este extenso Orden de mamíferos, al que pertenecen las personas, es uno de los más amenazados por el ser humano.

En este artículo de ExpertoAnimal aprenderemos qué son los primates, qué características los definen, cómo ha sido su evolución y si es lo mismo hablar de simios y primates. ¡Te lo explicamos todo a continuación!

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Características de los primates

Todas las especies existentes de primates comparten un conjunto de características que los distinguen del resto de mamíferos. La mayoría de los primates existentes viven en árboles, por lo que tienen adaptaciones concretas que les permiten llevar este estilo de vida. Sus pies y manos están adaptados para moverse entre las ramas. El dedo pulgar del pie está muy separado del resto de dedos (a excepción del ser humano), esto les permite agarrarse con firmeza. Las manos tienen también adaptaciones, pero ésta dependerá de la especie, como por ejemplo el pulgar oponible. No tienen garras y uñas curvas como otros mamíferos, son planas y romas.

Los dedos poseen almohadillas táctiles con dermatoglifos (huellas dactilares) que les permiten sujetarse mejor a las ramas, además, en palmas de las manos y dedos, existen unas estructuras nerviosas denominadas corpúsculos de Meissner que proporciona un sentido del tacto muy desarrollado. El centro de gravedad del cuerpo, se encuentro más cerca de las piernas que, además, son las extremidades dominantes durante la locomoción. Por otro lado, el hueso del talón es más largo que en el resto de mamíferos.

Una de las adaptaciones más importantes en primates son sus ojos. En primer lugar, son muy grandes en comparación con el cuerpo y, si hablamos de primates nocturnos son más grandes aún, a diferencia de otros mamíferos nocturnos que se valen de otros sentidos para vivir durante la noche. Estos ojos prominentes y grandes se deben a la presencia de hueso detrás del ojo, lo que denominamos órbita.

Además, los nervios ópticos (uno por cada ojo) no se cruzan totalmente dentro del cerebro, como ocurre con otras especies, en las que la información que entra por el ojo derecho se procesa en el hemisferio izquierdo del cerebro y la que entra por el ojo izquierdo, se procesa en el lado derecho del cerebro. Esto significa que, en primates, la información que entra por cada ojo puede procesarse en ambos lado del cerebro, lo que aporta un entendimiento del medio muy superior.

El oído de los primates se caracteriza por la aparición de una estructura denominada ampolla auditiva, formada por el hueso timpánico y el hueso temporal, encerrando al oído medio e interno. Por otro lado, el sentido olfativo parece haberse reducido, dejando de ser el olfato una característica llamativa de este grupo de animales.

Con respecto al cerebro, es importante resaltar que su tamaño no es una característica determinante. Muchos primates tienen el cerebro más pequeño que cualquier mamífero promedio. Los delfines, por ejemplo, tienen el cerebro, en comparación con el cuerpo, casi tan grande como cualquier primate. Lo que hace diferente al cerebro de los primates son dos estructuras anatómicas únicas en el reino animal, el surco de Sylvia y el surco de Calcarina.

La mandíbula y dientes de los primates no han sufrido grandes cambios o adaptaciones. Poseen 36 dientes, 8 incisivos, 4 caninos, 12 premolares y 12 molares.

Origen y evolución de los primates - Características de los primates

Tipos y especies de primates

Dentro de la clasificación taxonómica de los primates, encontramos dos subórdenes: el suborden de los "estrepsirrinos", al que pertenen lémures y los lorisiformes, y el suborden de los "haplorrinos", que incluye a los tarseros y a los simios.

Estrepsirrinos

A los estrepsirrinos se los conoce como primates de nariz húmeda, su sentido del olfato no ha menguado y sigue siendo uno de sus sentidos más importantes. En este grupo se incluye a los lémures, pobladores de la isla de Madagascar. Son famosos por sus sonoras vocalizaciones, sus grandes ojos y sus hábitos nocturnos. Existen unas 100 especies de lémur, entre ellas el Lemur catta o lémur de cola anillada y el bandro o Hapalemur alaotrensis.

Otro grupo de estrepsirrinos son los loris, muy similares a los lémures pero habitantes de otros lugares del planeta. Entre sus especies destacamos el loris esbelto rojo (Loris tardigradus), una especie muy amenazada de Sri Lanka, o el loris perezoso de Bengala (Nycticebus bengalensis).

Haplorrinos

Los haplorrinos son primates de nariz simple, han perdido cierta capacidad olfatoria. Un grupo muy importante son los tarseros. Estos primates viven en Indonesia y son considerados animales diabólicos por su aspecto. De hábitos nocturnos, poseen ojos muy grandes, dedos muy alargados y cuerpo pequeño. Tanto a los grupos de estreptosirrinos como a los tarseros se les considera prosimios.

El segundo grupo de haplorrinos son los simios, y se suelen dividir en monos del nuevo mundo, monos del viejo mundo y homonoideos.

  • Monos del nuevo mundo: todos estos primates viven en América central y América del Sur. Su característica principal es que tienen cola prensil. Entre estos monos encontramos a los monos aulladores (género Alouatta), micos nocturnos (género Aotus) y monos araña (género Ateles).
  • Monos del viejo mundo: estos primates habitan África y Asia. Son monos sin cola prensil, llamados también catarrinos porque tienen la nariz hacia abajo, además, presentan callosidades en las nalgas. Este grupo lo forman babuinos (género Theropithecus), macacos (género Macaca), cercopitecos (género Cercopithecus) y colobos (género Colobus).
  • Homonoideos: son los primates sin cola, también catarrinos. El ser humano pertenece a este grupo que comparte con gorilas (género Gorilla), chimpancés (género Pan), bonobos (género Pan) y orangutanes (género Pongo).

Evolución de los primates

El fósil más emparentado con los primates modernos o euprimates data del final del Eoceno (hace unos 55 millones de años). A principios del Mioceno (hace 25 millones de años), comienzan a aparecer especies muy similares a las actuales. Existe un grupo dentro de los primates, denominados plesiadapiformes o primates arcaicos, procedentes del Paleoceno (65 – 55 millones de años) que muestran ciertas características de los primates, aunque actualmente se considera que estos animales divergieron antes de la aparición de los primates y, después, se extinguieron, por lo que no estarían relacionados con estos.

Según los fósiles encontrados, los primeros euprimates conocidos están adaptados a la vida arbórea y tienen muchas de las características principales que distingue a este grupo, como son el cráneo, los dientes y el esqueleto en general. Estos fósiles fueron encontrados en América del Norte, Europa y Asia.

Los primeros fósiles del Eoceno medio se encontraron en China y corresponden a los parientes más tempranos de simios (Eosimios), ya extintos. Más tarde se identificaron en Egipto ejemplares fósiles pertenecientes a las familias extintas de Adapidae y Omomyidae.

El registro fósil documenta a todos los grupos existentes de primates, a excepción del lémur malgache, del que no se tiene ningún fósil de sus antepasados. En cambio, sí se tienen fósiles de su grupo hermano, los lorisiformes. Estos restos se encontraron en Kenia y tienen unos 20 millones de años, aunque nuevos descubrimientos demuestran que ya existían hace 40 millones de años. Por lo tanto, sabemos que los lémures y lorisiformes se separaron hace más de 40 millones de años y forman el suborden de primates llamado estrepsirrinos.

El otro suborden de primates, los haplorrinos, apareció en China en el Eoceno medio, con el infraorden tarseros. El otro infraorden, los simios, apareció hace 30 millones de años, en el Oligoceno.

La aparición del género Homo, al que pertenece el ser humano, ocurrió hace 7 millones de años, en África. La aparición del bipedismo aún no está clara. Existe un fósil keniata del que sólo quedan unos huesos largos que pueden sugerir cierta habilidad para la locomoción bípeda. El fósil más evidente del bipedismo es de hace 3,4 millones de años, anterior al famoso fósil de Lucy (Australopithecus afarensis).

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Bibliografía
  • Groves, C. P., & Napier, J.R. (2018). Primate. Encyclopædia Britannica, inc.
  • Martin, R.D. (2012). Primates. Current Biology. 22 (18), 785 – 790.

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4 comentarios
Su valoración:
karina
es genial esta información
Su valoración:
Sol Santolaya
Un artículo muy aclaratorio
Su valoración:
Cristina
Me faltaban muchos detalles por saber, ahora lo tengo más claro
Su valoración:
Marta
Esta clase de artículos me parecen muy interesantes

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