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¿Por qué mi gato tiene tantas legañas?

¿Por qué mi gato tiene tantas legañas?

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A todos los amantes de los gatos que no podemos resistir la tentación de ayudar a todo el que maúlla sin cesar bajo un coche, se nos ha pasado por la cabeza pensar en la causa de que ese pobre gatito tenga tantas legañas que ni siquiera pueda abrir los ojos.

Más allá del desamparo que entraña la dispersión de la camada, y de la indefensión que supone no ver en esta etapa crítica, hay muchos culpables implicados en la respuesta a la pregunta de por qué tu gato tiene tantas legañas. Por ello, en este artículo de ExpertoAnimal, te presentaremos a los más habituales.

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Herpesvirus felino tipo 1

El herpesvirus felino tipo 1 (FHV-1) es uno de los responsables de lo que se conoce como "gripes felinas". Tiene tropismo ocular y del tracto respiratorio, es decir, provoca un cuadro que podemos simplificar llamándolo conjuntivitis y problemas de las vías respiratorias altas: sinusitis, estornudos y rinorrea (secreción nasal), etc.

Casi ningún gatito de una camada se librará de padecerlo si la madre es portadora, puesto que la infección se reactiva en ella con el estrés del parto, aunque haya permanecido latente en ella bastante tiempo. Este virus puede afectar a los gatitos incluso estando en el útero materno, en cuyo caso nacerán con el globo ocular ya perdido. Suele dar lugar a infecciones agudas en gatos de menos de 3 meses, y moderadas o latentes en adultos que hayan logrado controlar la infección inicial gracias a un sistema inmune competente.

Síntomas

A nivel ocular, puede dar lugar a numerosas manifestaciones clínicas que tiene un denominador común: la aparición de muchas legañas en el gato, de diferente viscosidad y color. De forma resumida, lo que ocurre en estos procesos oculares es que se genera un déficit de lágrima, predominando así la parte mucosa y lipídica de la misma sobre la porción acuosa, y por eso surgen las legañas. Además, presenta los siguientes síntomas:

  • Blefaritis: inflamación de párpados, que llegan a quedarse pegados por la secreción ocular.
  • Uveítis: inflamación de la cámara anterior del ojo.
  • Queratitis: inflamación de la córnea.
  • Úlcera corneal.
  • Secuestro corneal: una parte de la córnea muerta ya queda "secuestrada" en el ojo, dando lugar a una mancha oscura.

Tratamiento

Tras la infección por herpesvirus, pueden llegar las invitables bacterias a complicar el cuadro. El uso de terapias locales con colirios antivirales, como el famciclovir, bastante reciente, o el aciclovir, y el control de las bacterias oportunistas con antibióticos es principal, así como la lubricación y limpieza de las secreciones de forma regular. Suelen ser tratamientos largos y que requieren bastante dedicación por nuestra parte.

Ante cualquier caso de producción de legañas en el gato, nuestro veterinario seguramente realizará antes de comenzar a aplicar colirios el llamado Test de Schirmer, que mide la producción de lágrima.

¿Y la infección por FHV-1 dura para siempre?

Si un gato supera la infección aguda sin daños, aunque siempre suele quedar alguna secuela en forma de lesión corneal, quedará como portador crónico, reactivándose la infección cada cierto tiempo, y dando lugar a cuadros más leves, que a veces incluso pasan desapercibidos, si está vacunado frente a herpesvirus. Solemos notar que nuestro gato "guiña" un ojo, o queda como un "gato lloroso", por la secreción regular que observamos en el surco lagrimal.

Calicivirus felino

El calicivirus es otro de los responsables de las "gripes felinas", junto con el anterior. Puede afectar de forma exclusiva a los ojos, o causar un cuadro respiratorio junto con la secreción ocular. Pero también puede cursar con úlceras en la mucosa oral sin más síntomas, por ejemplo.

Aunque la vacuna trivalente en gatos, que incluye FHV-1, calicivirus y panleucopenia, les protege frente a la infección, hay dos problemas:

  • Existen muchas cepas diferentes de calicivirus imposibles de abarcar en una misma vacuna, que además mutan constantemente, mientras que del FHV-1 solo hay una, por suerte.
  • Normalmente las vacunas se empiezan a poner a los dos meses, y el gatito puede haber sufrido ya la infección.

Tras la infección, el virus se excreta de manera constante, con lo que es frecuente que haya recaídas, bien de conjuntivitis solo, o con signos respiratorio asociados como tos, sinusitis, estornudos...

Tratamiento

Al acompañarse casi siempre de signos respiratorios, lo más probable es que se paute un antibiótico vía oral que también se excreta por lágrima, controlando con ello la infección secundaria por bacterias. Si nuestro veterinario lo considera oportuno, puede indicarnos un colirio antibiótico y/o antiinflamatorio, si la conjuntiva está muy afectada. Dado que la producción de lágrima suele estar disminuida, es una opción muy empleada. Los antivirales no tienen la misma eficacia que en el FHV-1.

El diagnóstico mediante pruebas serológicas es el más empleado, al igual que en el caso del herpesvirus, aunque la sospecha clínica y respuesta al tratamiento pueden ser suficientes.

Clamidiosis felina

La bacteria Chlamydophila felis no participa en las gripes felinas, pero puede aparecer en el ojo de forma secundaria a una infección vírica, aprovechando la bajada de defensas.

Suele provocar en el gato afectado una infección aguda, con una secreción ocular intensa, mucopurulenta y gran inflamación de la conjuntiva.

El tratamiento para la clamidiosis felina, una vez identificada por pruebas laboratoriales (se toma muestra de la conjuntiva con un hisopo y se envía al laboratorio para cultivo), es a base de pomadas o colirios de un grupo concreto de antibióticos (tetraciclinas) durante varias semanas.

Si la infección y producción de legañas del ojo de nuestro gato no remite con colirios habituales, nuestro veterinario sospechará de esta bacteria en las revisiones, y seguramente pida pruebas específicas para aislarla y proceder al tratamiento correcto.

Legañas en gatos chatos

En razas braquicéfalas (gatos chatos como el persa o exótico), es muy frecuente encontrar secreciones en el surco lagrimal de forma constante, puesto que estos gatos son tendentes a vivir con legañas.

Por la conformación de la cabeza en estas razas, sus conductos nasolagrimales pueden obstruirse, rebosando la lágrima al exterior y quedando la producción seca y pegada en el ángulo medial del ojo. El aspecto final es una costra o legaña viscosa de color marrón, y la sensación de falta de aseo en la zona, incluso enrojecimiento en la conjuntiva. Además, sus ojos sobresalen del perfil (ojos saltones), y pueden sufrir sequedad.

La limpieza diaria de las secreciones para evitar que se sequen y formen heridas, bien con suero fisiológico o con productos específicos, es fundamental en estos gatos. Si nuestro veterinario lo considera oportuno, puede recomendarnos el empleo de lágrima artificial para prevenir problemas corneales por sequedad. No te pierdas nuestro artículo para aprender a limpiar los ojos de tu gato paso a paso.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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Comentarios (1)

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1 comentario
piedadpascual
Este artículo merece un 10, muy bien explicado, yo tengo 3 gatos que cogí de la calle en muy mal estado, y tuvieron que quitarles los ojos por el herpes virus,

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