Curiosidades del mundo animal

¿Las hormigas tienen cerebro?

 
María Luz Thomann
Por María Luz Thomann, Bióloga y ornitóloga. Actualizado: 4 julio 2024
¿Las hormigas tienen cerebro?

El estudio de las capacidades cognitivas y el sistema nervioso de los insectos ha sido un tema de gran interés para la neurociencia y la biología evolutiva. En particular, las hormigas, a pesar de su pequeño tamaño, exhiben una asombrosa capacidad para coordinar actividades dentro de sus colonias, resolver problemas complejos y adaptarse a entornos cambiantes.

Esto plantea una pregunta fundamental, ¿las hormigas tienen un cerebro? De ser así, ¿cómo funciona el cerebro de las hormigas? Lo cierto es que detrás de la inteligencia de estos insectos sociales, existen estructuras nerviosas e interacciones bioquímicas que impulsan sus notables comportamientos. Por ello, no te pierdas este artículo de ExpertoAnimal y conoce más acerca del fascinante mundo de las hormigas, donde resolveremos la duda de si tienen cerebro las hormigas o no.

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Índice
  1. ¿Las hormigas tienen cerebro o no?
  2. ¿Cómo es el cerebro de las hormigas?
  3. ¿Cómo funciona el cerebro de las hormigas?
  4. ¿Cómo es la memoria de las hormigas?

¿Las hormigas tienen cerebro o no?

Las hormigas no tienen un cerebro centralizado como el de los animales vertebrados, pero en su lugar, tienen un sistema nervioso altamente descentralizado, es decir que tienen múltiples ganglios nerviosos repartidos en su cuerpo, lo que les permite realizar tareas asombrosas y coordinarse eficazmente dentro de sus colonias.

A pesar de la falta de un cerebro único, estos insectos son capaces de realizar una amplia variedad de comportamientos complejos, como la búsqueda de alimentos, la construcción de estructuras, la defensa de la colonia y la comunicación entre individuos. Esta inteligencia aparente se debe en gran medida a la organización de sus sistemas nerviosos y a la capacidad de las hormigas para comunicarse a través de señales químicas, táctiles y auditivas.

Las hormigas poseen una estructura cerebral conocida como el ganglio supraesofágico, que es la estructura cerebral más grande y centralizada en el sistema nervioso de las hormigas y actúa como un centro de procesamiento de información para ciertas funciones. Aunque es más simple en comparación con los cerebros de los vertebrados, es esencial para coordinar las actividades de las hormigas dentro de la colonia.

Además, las hormigas emplean feromonas para comunicarse y transmitir información entre sí. Estas sustancias químicas juegan un papel crucial en la organización y la toma de decisiones colectivas de la colonia, lo que contribuye a su inteligencia a nivel grupal.

Te damos más detalles sobre las "Partes de una hormiga" en el siguiente post que te recomendamos.

¿Cómo es el cerebro de las hormigas?

El cerebro de las hormigas, o ganglio supraesofágico, está ubicado en la parte superior del esófago. Su tamaño varía según la especie, pero puede ocupar entre el 8% y el 60% del volumen total de la cabeza. Consta de tres partes principales:

  • Protocerebro: esta región del ganglio supraesofágico está asociada principalmente con el procesamiento visual y la coordinación de las tareas relacionadas con la cabeza, como la percepción de la luz y la orientación.
  • Deutocerebro: el deutocerebro se encarga de procesar información relacionada con la antena y la quimiorrecepción. Aquí, las hormigas interpretan las señales químicas y táctiles de su entorno y de otras hormigas, lo que les permite comunicarse y navegar.
  • Tritocerebro: el tritocerebro está relacionado con las funciones motoras y de coordinación en las hormigas, incluida la locomoción y la toma de decisiones relacionadas con la actividad de la colonia.

Aunque estas regiones son relativamente simples en comparación con los cerebros de los vertebrados, el ganglio supraesofágico de las hormigas es esencial para su funcionamiento y comportamiento. Además, gran parte del procesamiento de información y la toma de decisiones ocurre en ganglios nerviosos más pequeños que están distribuidos por todo el cuerpo de las hormigas. Estos ganglios más pequeños son responsables de funciones específicas y permiten a las hormigas llevar a cabo tareas especializadas y coordinadas en el contexto de una colonia.

¿Cómo funciona el cerebro de las hormigas?

El cerebro de las hormigas, o ganglio supraesofágico, funciona de manera coordinada con otros ganglios nerviosos distribuidos en el cuerpo del insecto para procesar información sensorial y coordinar sus actividades. Aunque es más simple que los cerebros de los vertebrados, el ganglio supraesofágico es esencial para el funcionamiento de las hormigas y desempeña un papel clave en su comportamiento. Aquí hay una descripción de cómo funciona el cerebro de las hormigas:

  • Recepción de información sensorial: las hormigas recolectan información del entorno a través de órganos sensoriales, como las antenas, que detectan estímulos químicos, táctiles y auditivos. Esta información es recogida y transmitida al ganglio supraesofágico.
  • Procesamiento de información: una vez que la información sensorial llega al ganglio supraesofágico, se procesa y se integra. El cerebro coordina las señales sensoriales y toma decisiones sobre cómo responder a los estímulos, como buscar alimento, defender la colonia o comunicarse con otras hormigas.
  • Comunicación y coordinación: el ganglio supraesofágico también está involucrado en la coordinación de las actividades dentro de la colonia. Las hormigas se comunican entre sí mediante señales químicas (feromonas), señales táctiles y señales auditivas. El cerebro procesa estas señales y regula el comportamiento de las hormigas, permitiendo una división del trabajo eficiente en la colonia.
  • Toma de decisiones: el cerebro de las hormigas participa en la toma de decisiones que afectan la vida de la colonia. Por ejemplo, cuando una hormiga encuentra una fuente de alimento, su cerebro procesa la información y coordina la respuesta de la colonia para explotar eficazmente esa fuente.
  • Coordinación de la locomoción: el ganglio supraesofágico también controla la locomoción y los movimientos de las hormigas, lo que les permite moverse en busca de alimento, construir y mantener el nido, y defender la colonia.

Aquí tienes otras "Curiosidades de las hormigas".

¿Cómo es la memoria de las hormigas?

La memoria de las hormigas es fascinante y difiere en algunos aspectos de la memoria de los vertebrados, ya que estas criaturas poseen un sistema de memoria altamente especializado que se adapta a sus necesidades como insectos sociales.

Por un lado, las hormigas tienen una memoria a corto plazo que les permite recordar información reciente, como la ubicación de una fuente de alimento. Esto les permite comunicar a otras hormigas de la colonia la ubicación exacta de la comida y coordinar el reclutamiento de trabajadoras para su recolección. También tienen la capacidad de formar memorias a largo plazo, aunque esta memoria no es tan duradera ni tan compleja como las de los vertebrados, pueden recordar información durante horas o días.

Por otra parte, las hormigas utilizan señales químicas, como feromonas, para comunicarse y marcar rutas hacia fuentes de alimento. Esto permite que las hormigas recuerden la ubicación de las fuentes de alimento y sigan rutas establecidas por otras hormigas a través de la liberación de feromonas. A medida que más hormigas siguen la ruta, se fortalece la señal química y se establece una "memoria colectiva" de la ubicación de la fuente de alimento.

Las hormigas tienen una notable habilidad para recordar patrones espaciales y rutas. Pueden recordar el camino de regreso a su nido desde una fuente de alimento a través de señales visuales, olfativas y táctiles, lo que les permite navegar con precisión a través de su entorno.

También pueden aprender de las experiencias de otras hormigas en la colonia. Si una hormiga observa a otra recolectar alimento o superar un obstáculo, puede aprender y aplicar ese conocimiento a situaciones similares.

Si bien la memoria de las hormigas no es comparable a la de los vertebrados en términos de duración y complejidad, es sorprendente su eficacia para satisfacer las necesidades de toda una colonia. Esta memoria altamente especializada y la comunicación química son esenciales para su capacidad para coordinar actividades y sobrevivir en su entorno.

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Bibliografía
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