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Bañar a mi gato en casa - Consejos y productos

Bañar a mi gato en casa - Consejos y productos

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Cuando piensas por primera vez en bañar a tu gato en casa, te surge la duda: ¿Los gatos se bañan? Y aquí entra la falsa creencia de que nunca se debe de bañar a un gato, algo totalmente falso. Los gatos sí se pueden bañar, pero que a ellos no les guste, es otra historia. Aunque sí es cierto que si un gato es casero y nunca ha tenido ningún “accidente” jugando con barro, aceite o cualquier otro producto que ensucie seriamente su pelaje, con su lengua, el gato puede vivir perfectamente sin necesidad de baño.

Pero los gatos son juguetones y podemos encontrarnos en la situación de que nuestro gato de repente se presente con grandes manchas de suciedad en su cuerpo, algo que él sólo no podrá limpiar y es ahí cuando necesitará de nuestra ayuda. Los gatos al igual que los perros no se deben de bañar antes de los 3 meses de edad, si los bañamos a esta temprana edad podemos hacer peligrar su salud ya que sus defensas aún no están totalmente desarrolladas.

A continuación, en este artículo de ExpertoAnimal te daremos algunas pautas y consejos sobre cómo bañar a tu gato en casa:

Consejos antes de comenzar el baño

  1. Recortar las uñas de tu gato. Para minimizar el daño que puede ocasionar nuestro gato en un momento de miedo o estrés, es recomendable recortarle las uñas. Si nunca lo has hecho, es preferible que sean recortadas por un profesional, ya que la inexperiencia puede hacer que provoquemos daños a nuestro felino llegando incluso a hacerle sangrar.

  2. Cepillar su pelo. El pelaje de nuestro felino puede sufrir de nudos, siempre será más fácil desenredar dichos nudos con el pelo aún seco, así evitaremos darle tirones durante el baño y conseguiremos que la experiencia del baño sea lo más relajante posible. Ten un especial cuidado tras las orejas y el cuello, suelen ser las zonas más propensas a nudos en el pelaje.

  3. Todo listo y a mano. Durante el baño no debemos de dejar a nuestro gato sólo en la bañera ni un solo momento, es muy probable que al verse sólo se asuste y pueda escapar, por lo que antes de comenzar debemos asegurarnos de tenerlo todo a nuestro alcance: champú, toallas, juguetes, golosinas, cepillo, secador...

    Advertencia: El champú debe ser específico para gatos, sería totalmente perjudicial usar un champú nuestro o de nuestro perro.

  4. Bañera o recipiente ya con el agua. El sonido del agua cayendo a través de un grifo puede asustar a nuestro felino y estresarlo, es por ello que antes de traer a nuestro gato a la zona del baño, debemos tener la bañera ya con el agua lista para comenzar.

    El agua debe estar tibia, no demasiado profunda, que nuestro gato pueda estar en pie o sentado y el agua no se acerque al cuello, de lo contrario, se asustaría.

    En el fondo de la bañera deberemos poner una alfombra antideslizante y encima de ella es recomendable poner alguna toalla pequeña donde irán las patitas de nuestro gato, por si en algún momento dado nuestro gato tiene un pequeño susto y saca sus uñas, que pueda clavarlas en algo y volver a relajarse.

  5. Algún juguete dentro del agua nos ayudará a que nuestro gato asocie la hora del baño con un juego y podremos bañarlo de forma rápida y fácil.

  6. Por último, ¡relájate!. Ya lo tienes todo listo, todo a mano y todo asegurado, en una habitación donde reina la calma y la armonía, sólo toca ir a por el gatito para comenzar el baño. Pero si al ir a por él, el gato nota que estás tensa, asustada y con miedo, de nada habrá servido tener la habitación más relajada y preparada del mundo, ya que tu gato notará esa tensión en ti y se contagiará de ella.

    Así pues, respira hondo, relájate y ve felizmente a por él, tal y como si fuerais a jugar, él notará esa energía positiva y alegre en ti e irá felizmente a tomar su baño.

El baño del gato paso a paso y algunos consejos

  1. Entrada del gato a la bañera. Tú mejor que nadie conoces a tu gato, así pues sabrás con qué trucos divertidos podrás hacerle entrar en el agua (juguetes, golosinas, algún juego, etc) ve probando e intentando que tu gatito entre de forma natural en el agua.

    Si no consigues esta naturalidad, puedes cogerlo y hacerle entrar poco a poco, sin presión, sin obligación, sin miedo.

    Un truco para poder coger a un gato de forma relajada es coger su piel que está en el cuello, llamado cogote. Al cogerlo por esta zona, el gatito se dejará desplazar fácilmente hacia donde nosotros necesitemos.


  2. Mojar al gato muy despacio. Una vez dentro del agua comenzaremos a mojarlo poco a poco, sin prisas. Si el gato se asusta, no importa, lo dejaremos relajarse el tiempo que necesite. Es preferible no bañarlo esta primera vez pero que haya tenido ese primer contacto, a que se sienta obligado y asustado y nunca más podamos volver a bañarlo.

    Si todo marcha correctamente, continuamos con el baño. Nunca debemos mojar más arriba de su cuello, la cabeza jamás debe ser introducida bajo el agua, le provocaría demasiado terror.

    Por lo que si ya tenemos el cuerpo bien mojado, cogeremos el champú para gatos y con suaves masajes iremos lavando a nuestro gatito en dirección al crecimiento del pelo. Una vez esté todo bien enjabonado, cogeremos muy suavemente el agua tibia y enjuagaremos con tranquilidad y paciencia a nuestro gato, sin dejar ningún rastro de champú.

    Ten un especial cuidado en que no le caiga champú ni en ojos, orejas, nariz o boca, podría provocarle alguna infección.

    Ahora nos queda su carita, ya que no la hemos mojado durante el baño, pero no te preocupes, puedes lavar su cara con un paño húmero, así de fácil, nuestro compañero felino no se opondrá a estas caricias de un paño húmedo y suave por su rostro.

Después del baño,

  1. Secado con toalla. Coge la toalla y escurre todo el agua que puedas de su pelo, suavemente con movimientos similares a las caricias que le damos normalmente.

    Si tu gato es de pelo corto y está en una zona donde no haya ninguna corriente fría, en este punto, ya puede terminar de secarse sólo.

  2. Secado con secador. Pero si su pelaje es largo o semi largo y no le asusta el secador, lo cogeremos y con aire suave y tibio comenzaremos a secar su pelo con la ayuda de un cepillo mientras le peinamos a favor de la dirección del nacimiento del pelo.

    Por el contrario, si no acepta el secador, deberemos seguir secando con toalla lo máximo posible.

Otras recomendaciones

  • Alternativa al baño. Si nuestro gato se niega rotundamente a ser bañado y no hay forma de convencerlo, existen formas alternativas de limpiar a un gato como utilizando el champú en seco que se puede aplicar con un paño y así poder lavar a nuestro gato.

  • Frecuencia de los baños. Podemos bañar a nuestro felino siempre que queramos pero no hacerlo más de dos veces al mes.

  • Rutina desde pequeño. Si tienes a tu gatito desde pequeño, aunque no lo necesite porque es muy limpio, puedes acostumbrarlo desde pequeño al baño, es más fácil enseñar a un gatito joven a no tener miedo del baño que a un gato ya mayor.

  • Recompensas. Recompensa a tu gatito siempre: con golosinas, con caricias, con mimos, con palabras, sea lo que sea, el refuerzo positivo por portarse bien, le hará relacionar cada proceso del baño con algo bueno y divertido.

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