El perro dominante - Características y pautas a seguir

El perro dominante - Características y pautas a seguir

Muchos propietarios suelen afirmar que sus perros son dominantes cuando éstos tienen una riña con otros canes, se muestran agresivos, desobedecen alguna orden de su dueño o bien desarrollan algunos problemas de conducta. También suelen referirse a ellos cuando empiezan a mostrar un comportamiento territorial. Pero, realmente, ¿qué es la dominancia?

Es muy importante comprender que, a pesar de llevar a cabo las acciones anteriormente mencionadas, no todos los perros son dominantes, y es que se trata de un término que suele llevar a confusiones.

En este artículo de ExpertoAnimal te explicaremos cómo reconocer el perro dominante, según sus características y cómo trabajar adiestramiento para solucionar los problemas de conducta que ello pueda ocasionar.

Características de un perro dominante

Como hemos comentado anteriormente, el término "perro dominante" suele utilizarse de forma errónea en la mayoría de ocasiones. No se trata de una característica de la personalidad del perro, la dominancia se da cuando, en un mismo espacio, se relacionan varios individuos. En este encuentro de dos o más canes, se establece una relación jerárquica que puede derivar en dominancia o sumisión de cada uno de sus miembros. Eso no significa que exista un solo perro dominante y que todos los demás sean sumisos.

Ejemplo: Laika es dominante con Timmy y a su vez Timmy es dominante con Llop. Por tanto, un perro puede ser dominante en una relación pero sumiso en otra.

Aunque algunos perros suelen ser actuar como perros dominantes, no todos los perros con tendencia dominante van a serlo en todas sus interacciones sociales. Puede que un perro sea dominante con algunos de su mismo tamaño pero no con otros más grandes. De la misma forma, un perro puede ser dominante con las hembras, pero sumismo con los machos. Dependerá de cada caso en concreto.

Además de todo lo anterior, un perro con problemas del comportamiento o carencias en su educación y adiestramiento puede tener una tendencia dominante ante determinadas situaciones, pero ser totalmente sumiso ante otras.

Ejemplo: Llop es un perro dominante cuando Timmy intenta quitarle sus juguetes y cuando se relaciona con otros perros de menor tamaño, sin embargo, Llop es totalmente sumiso cuando otros perros más grandes intentan montarlo o cuando Timmy se acerca a él sin estar sus juguetes presentes.

Finalmente añadiremos que, en algunos casos, los machos suelen ser dominantes con otros machos al estar hembras en celo presentes. Si la dominancia en estos casos es un problema para nosotros (y además queremos evitar un embarazo no deseado) podemos pensar en castrar a nuestro perro, una forma de disfrutar de una conducta más estable y positiva.

Dominancia y/o problemas del comportamiento

Una vez comprendido el significado de la dominancia, es importante resaltar algunas conductas que suelen confundirse con el perro dominante y que pueden estar relacionadas o no con esta tendencia. A continuación explicaremos los más habituales:

1. Mi perro es dominante y agresivo

Probablemente es la frase más habitual relacionada con la "dominancia". Es importante aclarar que un perro no es agresivo por naturaleza, eso se debe a distintos problemas que surgen durante su etapa de cachorro o en su etapa adulta. Las causas más habituales son:

  • Debido a una mala socialización del perro, el can no sabe relacionarse correctamente con otros perros. Eso provoca que sea reactivo (actúe con agresividad) ante los estímulos que le provocan miedo, incertidumbre y disconfort. En este caso debemos trabajar la socialización en su etapa adulta.
  • Después de una pelea, un incidente o una situación muy estresante con otro can, el perro puede coger miedos que generen también una actitud reactiva. El perro intenta "alejar" a los otros perros de su zona y amedrentarles para no volver a sufrir la experiencia traumática de nuevo.

La agresividad es un problema del comportamiento grave que debe ser tratado ante la aparición de los primeros síntomas, ya que es entonces cuando tiene más probabilidades de tratarse y poder educar a nuestro perro hacia una actitud más tranquila y sociable. Las pautas a seguir dependerán del tipo de agresividad que experimente nuestro perro. Recomendamos sin duda acudir a un etólogo o educador canino.

2. Mi perro es dominante conmigo

En este punto muchas personas confunden que su perro no les haga caso o o siga correctamente sus órdenes con la dominancia. Este es un error muy grave, ya que entonces suelen recurrir a técnicas incoherentes y nada efectivas que encuentran en internet para intentar paliar esta situación. Los ejemplos más comunes pueden ser "marcar al perro", "ponerle panza arriba", "dar patadas", "entrar primero en casa" o "someterle".

Llevar a cabo esta conducta cuando nuestro animal sufre un problema de comportamiento grave como es el estrés, víctima de maltrato animal (uso de collar de ahorque, eléctrico o castigo continuado) puede ocasionar conductas muy graves en el perro que deriven en una marcada agresividad y rechazo hacia nosotros. Forzar a nuestro can a realizar actividades que no quiere, tratarle de forma abusiva o esperar de él algo que no corresponde son actitudes totalmente reprochables y que no debemos continuar llevando a cabo.

Para ello, lo mejor es trabajar diariamente obediencia básica o avanzada (según el caso), ofrecer largos paseos y actividades distintas que fomenten su bienestar y tratar de mejorar nuestra relación con él, haciendo uso siempre del refuerzo positivo y evitando el castigo. Debemos entender que el perro no es un robot y que por tanto no podemos esperar que su conducta sea modélica y perfecta si no le hemos educado desde el ejemplo. Acudir a un curso de adiestramiento canino puede ser una opción excelente para mejorar vuestra comunicación.

3. Mi perro es dominante con la comida y su territorio

En este caso no hablamos de dominancia, sino de protección de recursos. El perro que sufre este problema está en constante tensión y responde con reactividad cuando se le intenta quitar algo que él considera de su propiedad. Puede responder con gruñidos y hasta con agresividad si fuese necesario.

Este tipo de problema debe tratarse según la causa que lo provoca: comida, territorio, cama, otro perro, nosotros... Por esa razón es recomendable que visites nuestro artículo acerca de la protección de recursos y sigas nuestras pautas. De todas formas recordamos que es muy importante visitar el especialista.

4. Mi perro es dominante con otros machos o hembras

Aquí pueden jugar varios factores. Anteriormente mencionábamos que es habitual que los perros que no están castrados actúen de forma dominante con otros para alejarles de una posible hembra en celo. Una hembra también puede actuar como dominante cuando está en presencia de otra que también tiene celo y otros machos alrededor. En todos estos casos se recomienda la castración del can.

Al margen de estos casos, un perro puede ser reactivo con otros por los motivos mencionados en el punto 1. Si este fuera nuestro caso, lo ideal sería acudir a un especialista y tratar de mejorar el bienestar del perro para una actitud más positiva y relajada.

Corregir y adiestrar un perro dominante

Las conductas dominantes "no pueden corregirse" ya que no son algo negativo, forma parte de la comunicación natural de los perros. Aunque la castración puede atenuar el impulso dominante, lo cierto es que algunos de ellos siguen teniendo tendencia dominante después de la operación. Dependerá de cada caso. Lo que sí está garantizado es que nuestro perro, una vez recuperado, tendrá una actitud más calmada y estable.

Algo que podemos hacer para mejorar los problemas que pueden surgir por las tendencias dominantes, es trabajar la educación y el adiestramiento de nuestro perro, siempre en positivo, para lograr una mejor respuesta en nuestro compañero y evitar así situaciones descontroladas. Enseñarle a venir aquí o quedarse quieto, no nos ayudará simplemente a evitar conflictos, también mejorará nuestra relación, fomentará su inteligencia y ayudará a que se sienta en consonancia con nosotros. Le estaremos ayudando a que entienda qué esperamos de él.

No olvides que ante cualquier problema lo ideal es acudir al especialista, quién mediante la observación, nos explicará cuál es el problema que sufre realmente nuestro perro, mejorará nuestros errores y nos ofrecerá unas pautas concretas y personalizadas a seguir.

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