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Bultos en gatos - Tipos, causas y tratamientos

 
Por Laura García Ortiz, Veterinaria especializada en medicina felina. 26 noviembre 2021
Bultos en gatos - Tipos, causas y tratamientos

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Es muy importante que revisemos frecuentemente la piel de nuestros gatos en busca de cambios a nivel de textura, consistencia, observación de lesiones y detección de parásitos, masas o bultos. Los bultos en la piel de los gatos pueden ser inofensivos o un signo de un tumor maligno que requiere de una terapia urgente veterinaria por el mal pronóstico que pueden tener para nuestros pequeños felinos.

En este artículo de ExpertoAnimal comentaremos las principales causas de bultos en gatos, pero si notas que tu gato tiene un bulto, debes acudir ya al veterinario, sin esperar.

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Tipos de bultos en gatos

Los gatos pueden desarrollar bultos de distinta naturaleza. Mientras que algunos serán bultos de grasa totalmente benignos, en otros casos esos bultos contienen células neoplásicas malignas con capacidad de producir metástasis en tejidos a distancia, pudiendo ser mortal al invadir órganos indispensables para la vida como puede ser el pulmón.

Mientras que los bultos en gatos cachorros suelen ser procesos benignos como lipomas (bultos de grasa) o como consecuencia de algún golpe, caída o pelea, los bultos en gatos mayores suelen estar relacionados con procesos de índole más patológica y potencialmente graves o mortales, como son los tumores malignos metastásicos.

En general, los bultos en los gatos pueden ser de los siguientes tipos:

  • Bultos grasos: también llamados lipomas, consisten en masas de origen mesenquimal que contienen un acúmulo exagerado de células grasas (adipocitos), que generalmente son bultos subcutáneos. La consistencia de estos nódulos es blanda, firme y esponjosa, y pueden ser únicos o múltiples.
  • Bultos neoplásicos: los bultos en los gatos pueden ser debidos a tumores malignos. Entre los tumores malignos que pueden producir bultos en los gatos encontramos el tumor de células basales, el carcinoma de células escamosas, el fibrosarcoma y el mastocitoma.
  • Bultos inflamatorios: en algunos procesos inflamatorios o alérgicos se pueden producir nódulos o bultos en la piel de los gatos, como ocurre en el caso de lesiones del complejo del granuloma eosinofílico felino, la paniculitis o la urticaria. Los golpes también pueden producir hematomas que provocan bultos en la piel de los pequeños felinos.
  • Bultos infecciosos: los nódulos en la piel debido a una infección suelen ser abscesos. En los gatos los abscesos o acúmulos encapsulados de pus suelen ser secundarios a mordeduras producidas en peleas entre ellos. En otras ocasiones, pueden ser bacterianos cuando están producidos por micobacterias, por Nocardia o Actinomyces en caso de heridas contaminadas, o fúngicos, como en las infecciones por Criptococcus, dermatofitos u hongos saprofitos oportunistas. Los bultos infecciosos en la nariz suelen ser debidos a granulomas fúngicos como los que produce el hongo Alternaria.
  • Bultos quísticos: en otras ocasiones, los bultos en los gatos son debidos a quistes. Los quistes en gatos se diferencian de los nódulos o masas anteriores en que son unos sacos o cavidades llenas generalmente de líquido, aunque también pueden tener aire, por lo que suelen ser más blandos y móviles y normalmente no están relacionados con procesos malignos.

Síntomas asociados a los bultos en gatos

A la hora de detectar un bulto en nuestro gato debemos determinar si hay algún signo de enfermedad sistémica u orgánica y si el bulto ha ido creciendo de tamaño o se ha mantenido de similares dimensiones. También hay que pensar en si el gato se ha podido golpear o pelear con otro gato o si sale al exterior y ha podido infectarse por algún agente patógeno.

Signos clínicos asociados a bultos benignos

En general, los bultos "inofensivos" como los lipomas o bultos de grasa, los hematomas o los quistes no dan sintomatología, a no ser que sean tan extensos como para interferir con el correcto desarrollo orgánico o se encuentren en localizaciones sensibles o molestas para el animal.

Signos clínicos asociados a bultos malignos

Por el contrario, los tumores localizados en zonas como la nariz pueden dar lugar a signos como descarga nasal o estornudos y, en el caso de los gatos que son muy sensibles a no poder respirar bien por la nariz, pueden producir anorexia. Los bultos relacionados con problemas alérgicos pueden provocar exceso de acicalamiento, picor y nerviosismo en el gato. Los bultos infecciosos pueden picar, doler y producir fiebre o calor en la zona.

Los tumores malignos que ya hayan producido metástasis debilitarán al gato, mostrando signos como debilidad, letargo, anorexia, malnutrición, deshidratación y pérdida de peso, además de los signos asociados al órgano que haya sido invadido. Por ejemplo, si es el pulmón, aparecerán signos como tos, dificultad respiratoria y sonidos pulmonares, o si es el hígado, ictericia y alteración de las enzimas hepáticas, entre otros.

Bultos en gatos - Tipos, causas y tratamientos - Síntomas asociados a los bultos en gatos

Causas de bultos en gatos

Las causas de los bultos en los gatos son muy variadas:

  • Por ejemplo, los lipomas o bultos grasos pueden deberse al exceso de peso o alteración en la desintoxicación de las toxinas corporales por problemas a nivel renal, hepático o intestinal.
  • En el caso de los bultos infecciosos, la causa es la colonización de la piel por organismos patógenos del grupo de las bacterias o de los hongos, pudiendo diseminarse a otras localizaciones y empeorar al gato. En algunos casos como la dermatofitosis o tiña, pueden contagiarse a las personas.
  • Los bultos inflamatorios dependen del sistema inmunitario de cada gato y su sensibilidad, y en el caso de los tumores malignos suelen aparecer en gatos de edad avanzada por aumentar su probabilidad con el envejecimiento.
  • Las peleas entre gatos, los golpes y las caídas pueden producir abscesos por mordedura y hematomas, siendo la causa clara de estos bultos.

¿Cómo tratar los bultos en gatos?

Los bultos en los gatos se tratarán o no dependiendo de su origen. Generalmente, los hematomas, los lipomas y los quistes no se tratan, pudiendo tener la opción de extraer quirúrgicamente los dos últimos. En cambio, los bultos infecciosos se deben tratar con medicación antibiótica o antifúngica específica dependiendo de su causa, además de usar antiinflamatorios. Para las enfermedades inflamatorias puede ser necesario añadir corticoides y para los procesos tumorales una combinación o protocolos de fármacos quimioterápicos, requiriendo generalmente también la extirpación del tumor.

Si tu gato tiene un bulto, aconsejamos que acudas rápido a un centro veterinario, donde realizarán el diagnóstico correcto de la naturaleza del bulto, su pronóstico y tratamiento. El tratamiento para los bultos en gatos, como ves, depende totalmente de la causa subyacente, y algunas son realmente graves, es por ello que no debes automedicar a tu animal bajo ningún concepto.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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Bibliografía
  • Harvey, A., Tasker, S. (Eds). (2014). Manual de Medicina Felina. Ed. Sastre Molina, S.L. L ́Hospitalet de Llobregat, Barcelona, España.

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