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Las heces de mi perro huelen muy mal - Causas

 
Por VETFORMACIÓN, Formación profesional de Auxiliar Veterinario. 1 abril 2021
Las heces de mi perro huelen muy mal - Causas

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Las deposiciones de nuestros perros pueden darnos mucha información sobre su salud. A diario, es recomendable que vigilemos su aspecto, su consistencia y también su olor, que es el punto que desarrollaremos con detalle a continuación.

En general, un olor especialmente desagradable y fuera de lo habitual indica un problema digestivo que puede deberse a múltiples causas. Ofrecerle al perro una alimentación de calidad, desparasitarlo, vacunarlo y llevarlo a revisiones veterinarias regularmente ayudan a evitar muchos de los problemas que se relacionan con el mal olor de las heces. Si has notado un olor inusual y te preguntas por qué las heces de tu perro huelen muy mal, en este artículo de ExpertoAnimal te contamos los motivos más habituales.

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Problemas con la alimentación

Independientemente de la dieta escogida, lo fundamental es que cumpla los criterios de calidad y se adapte a la etapa vital y las características de cada perro. De esta forma, no solo cubrimos sus necesidades nutricionales, sino que facilitamos el aprovechamiento de los ingredientes y una buena digestión. Así, además de un perro sano, con un manto brillante, notaremos la calidad en sus deposiciones. Con un buen alimento estas serán de un tamaño más pequeño, consistentes y de olor poco marcado. Por eso, podemos apuntar a la dieta como causa muy habitual de heces con olor desagradable.

Una mala alimentación produce heces voluminosas, de consistencia más blanda y que, normalmente, se eliminan en más veces. Por este motivo, en ocasiones el problema remite tan solo con un cambio en la comida o, si esta es buena, con la supresión de los extras de comida humana que algunos cuidadores dan y pueden no estar recomendados para perros. En los cursos especializados, los Auxiliar Técnicos Veterinarios (ATV) reciben formación sobre nutrición, por lo que disponen de conocimientos básicos al respecto. Por eso, si tienes dudas sobre la mejor alimentación para tu perro, puedes empezar por contactar con el ATV de tu clínica veterinaria de referencia. Así mismo, si lo que te interesa es ampliar tus propios conocimientos o, incluso, convertirte en ATV, en VETFORMACIÓN puedes realizar el Curso de Auxiliar Técnico Veterinario, un curso online de la mano de profesionales cualificados, con tutor personal y 300 horas de prácticas en una clínica veterinaria de tu elección.

Al margen de la calidad del alimento, hay otras cuestiones a tener en cuenta en la dieta de nuestro perro:

  • Los cambios bruscos en ella pueden estar detrás de un tránsito digestivo rápido que repercute en las heces. De ahí que siempre se aconseje que cualquier modificación se introduzca paulatinamente y a lo largo de varios días de transición, precisamente para evitar alteraciones digestivas.
  • Una intolerancia alimentaria a carnes, pescados, huevos, cereales, etc., también desencadena un tránsito rápido. Un alimento que muy habitualmente afecta al tránsito es la leche. Los perros que ya no son cachorros carecen de la enzima necesaria para digerir la lactosa y precisamente esto es lo que puede provocarles trastornos digestivos.
  • En ocasiones, las heces presentan un olor rancio o fétido que puede asociarse con problemas en la digestión y procesos de fermentación. Ingredientes poco digeribles que requieren un esfuerzo mayor del sistema digestivo y pasan más tiempo en él pueden dar lugar a malas digestiones con fermentaciones, ruidos, flatulencias y heces con mal olor.
  • Además, pueden producirse sobrecrecimientos bacterianos. En estos casos, no solo habrá que modificar la alimentación en cuanto a calidad y pauta de administración, sino que es posible que se necesite tratamiento farmacológico recetado por el veterinario.

Respecto al mal olor en las heces de los cachorros, también es importante anotar que un olor a comida o como a leche cortada puede explicarse por sobrealimentación. En estos casos, las heces además son abundantes y sin forma. Debería solucionarse tan solo con ajustar las raciones a las recomendaciones del fabricante.

Parvovirus

Si nuestro perro es un cachorro, sobre todo en sus primeros meses de vida en los que es más vulnerable, cualquier cambio en sus heces debe ser comunicado al veterinario. En concreto, hay una enfermedad que provoca unas deposiciones con un olor inconfundible: se trata de la parvovirosis canina, una patología de origen vírico, muy contagiosa y grave.

Además de este mal olor, las heces serán diarreicas y, con mucha frecuencia, hemorrágicas. Es una urgencia que tiene que atender de inmediato el veterinario. No hay tratamiento específico contra el virus, pero sí se pauta uno de soporte que suele consistir en fluidoterapia, antibioterapia y otros fármacos para controlar los signos clínicos. Dada la gravedad, lo mejor es prevenir vacunando al cachorro tal y como nos indique el veterinario.

También pueden darse otras infecciones. El diagnóstico solo lo puede determinar el veterinario.

Parásitos

Algunas infestaciones provocadas por parásitos intestinales, como los anquilostomas, también pueden producir diarreas con sangre, de un olor diferente al habitual. Además, las giardias y los coccidios son otros patógenos que se relacionan con unas heces más frecuentes, mucosas y malolientes. Las parasitosis son más frecuentes en cachorros o en adultos debilitados, pero pueden afectar a todo tipo de perros. De ahí la importancia de desparasitar con regularidad y de que, si aparecen signos clínicos, el veterinario identifique el parásito para tratarlo específicamente.

Problemas de absorción

A veces, los perros están consumiendo una dieta de calidad, pero sus heces son especialmente malolientes. Muchas veces tienen ese olor a leche agria o a comida que ya hemos mencionado y que se puede relacionar con problemas en la absorción, originados normalmente en el intestino delgado o en el páncreas. Estos perros están delgados y desnutridos, aunque muestran un apetito aumentado, como si siempre tuviesen hambre, y las heces, además de oler mal, son copiosas y grasas, manchando en ocasiones el pelo alrededor del ano.

En estos casos, el perro no consigue absorber los nutrientes que le llegan con el alimento. Es un síndrome de malabsorción que tendrá que ser diagnosticado y tratado por el veterinario. Suelen necesitarse biopsias intestinales, además de análisis fecales. El tratamiento depende de dar con la causa.

Tránsito rápido

Cualquier alteración en el sistema digestivo puede provocar unas heces con olor desagradable. En los perros no es infrecuente esta situación porque tienen tendencia a ingerir cualquier sustancia mínimamente comestible con la que se encuentren, como basura de casa o de la calle, cualquier resto de comida aunque esté en proceso de descomposición, plásticos, hierbas o incluso animales muertos. Aunque su estómago está bien preparado para digerir este tipo de materiales, podrían llegar a producirse irritaciones que acabasen provocando un tránsito rápido y, como consecuencia, una diarrea, ya que no ha dado tiempo a eliminar el agua, con mal olor.

Muchas veces, se trata de un trastorno leve que se soluciona con un día de dieta blanda. El problema es que si la diarrea es profusa y el perro no repone los líquidos que pierde, podría deshidratarse. Es un punto de especial atención en cachorros, en adultos debilitados por algún motivo o en los ejemplares más mayores. En estos casos, hay que acudir al veterinario y no arriesgarse a esperar que se solucione espontáneamente.

Insuficiencia pancreática exocrina

El páncreas juega un papel destacado en la digestión, por eso cuando deja de producir sus enzimas, el perro no va a poder absorber todos los nutrientes que necesita. De esta forma, al igual que en el síndrome de malabsorción, el perro estará delgado, aunque sienta un apetito voraz y coma más de lo normal. Sus heces serán diarreicas, grandes, de color grisáceo y olor rancio. El pelo alrededor del ano estará graso. Este tipo de deposiciones orientan al veterinario hacia este diagnóstico. El tratamiento incluye enzimas para suplir las que faltan y el control de la alimentación.

Por todo lo anterior, si las heces de tu perro huelen muy mal y el problema no es una dieta de baja calidad, no lo dudes y acude a la clínica veterinaria lo antes posible.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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