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¿Por qué mi perro me lame la cara?

 
Por Eduarda Piamore, Técnica en psicología, educación y adiestramiento canino y felino. 20 enero 2023
¿Por qué mi perro me lame la cara?

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Los perros usan principalmente el lenguaje corporal para comunicarse con otros individuos y expresar sus emociones, incluso el afecto que sienten por sus familiares. El “detalle” es que algunas demostraciones de afecto caninas pueden parecernos extrañas o incluso poco higiénicas, como las famosas “lamidas de amor”. Por ello, es muy común que los tutores se hagan preguntas como “¿por qué mi perro me lame la cara?” o “¿debería dejar que mi perro me lama la cara?”.

En este sentido, vale la pena resaltar que, si bien este comportamiento suela indicar un gran vínculo entre el perro y su tutor, hay quienes no sienten cómodos en esta situación o se preocupan con la posibilidad de entrar en contacto con gérmenes que pueden producir enfermedades. Si te gustaría entender por qué tu perro siempre te lame la cara y qué puedes hacer para evitar que ello suceda, te invitamos a seguir leyendo este artículo de ExpertoAnimal. ¿Empezamos?

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Tu perro te lame porque te quiere

Como decíamos, en la mayoría de los casos, la razón por la que un perro lame la cara, las manos o los pies de sus tutores es para expresar su afecto. Este comportamiento es inherente a su naturaleza y se remonta a una conducta de los lobos, en especial de los cachorros o lobeznos, que está directamente relacionada con la caza.

En una manada de lobos, los individuos adultos salen a cazar para obtener alimentos y, muchas veces, necesitan recorrer largas distancias para encontrar las presas. Una cacería tan larga supone un enorme desgaste físico para los lobos y, reponer energía se convierte en una prioridad, ya que sin fuerzas ni energía son pocas las probabilidades de que logren regresar a su cubil.

Al tener éxito en la caza, los lobos consumen la mayor cantidad posible de alimentos, algo que es viable debido a que su estómago puede dilatarse asombrosamente para actuar como una especie de reservatorio de alimentos. Este comportamiento cumple un rol clave en la alimentación de los lobos cachorros, ya que las repetidas lamidas hacen que los lobos adultos vomiten o –mejor dicho– regurgiten el exceso de comida que habían “tragado” luego de la caza y que estaba almacenado en su estómago.

Ahora, trasladando esta conducta para la realidad de los perros, que han experimentado un largo proceso de domesticación, podemos interpretar la “costumbre” de lamer a sus tutores como una demostración de respeto, afecto y también sumisión. Cuando hablamos de sumisión, nos referimos a que tu perro te lame para buscar tu aprobación e incluso demostrarte su gratitud, porque te reconoce como el líder de su grupo social, eres su referente y también el proveedor de alimentos, recursos y cuidados fundamentales para su bienestar. ¡Eres su persona favorita!

Esta interpretación recobra aún más fuerza cuando tenemos en cuenta que uno de los primeros contactos que la madre tiene con sus crías se da a través de las lamidas. Tanto la loba como la perra madre lame sus cachorros casi inmediatamente luego del parto para limpiarlos y asegurarse de que están vivos.

Durante toda la primera infancia de los cachorros, sobre todo hasta que alcanzan la edad del destete, las lamidas de las madres son fundamentales para transmitirles calma y seguridad, para ayudarles a orinar y defecar, etc. Además, tengamos en cuenta que para cualquier cachorro el acto de lamer es clave para alimentarse y también para empezar a descubrir el mundo que lo rodea.

Cuando no se repite de forma exagerada u obsesiva, esta es una conducta totalmente natural que los perros llevan a cabo con las personas que les hacen sentir felices y seguros, en especial con sus tutores y familiares. Por esta razón, no se recomienda reprender ni mucho menos castigar el perro para intentar inhibirla porque, además de ir contra la naturaleza del perro, podrías llegar a debilitar seriamente el vínculo con tu peludo.

Si te preocupa la posibilidad de contraer cualquier enfermedad, la clave para una buena prevención no está en prohibir que tu perro te lema, sino en ofrecerle todas las vacunas y las desparasitaciones necesarias para combatir las enfermedades más comunes en los perros y los parásitos internos y externos, así como una excelente higiene bucodental y una alimentación compatible con sus requerimientos nutricionales.

Ello porque si tanto tus perros como tú estáis sanos, los riesgos de que los microorganismos que viven naturalmente en su boca puedan provocarte una enfermedad son bajos. Así mismo, hay formas de reducir la frecuencia de este comportamiento que se basan en no reforzarlo y desviar la atención del perro hacia otra actividad cada vez que intente lamerte (por ejemplo, un juego).

En el artículo "Mi perro me lame mucho: ¿Por qué y qué hacer?", te explicamos mejor cómo lograrlo sin regañar o castigar a tu peludo.

Para llamar tu atención

El lamido es una de las cosas que los perros frecuentemente hacen para llamar nuestra atención, y, de hecho, te darás cuenta de que difícilmente puedes ignorar a tu perro mientras te lame, ¿verdad? Si te preguntas, por ejemplo, “¿por qué mi perro me despierta lamiendo la cara?”, la respuesta más probable es porque necesita algo de ti. La cuestión es que solo tu podrás identificar por qué tu perro necesita tu atención y qué trata de pedirte mediante sus insistentes lamidos.

Casi siempre tu perro tratará de obtener lo “básico” para su bienestar físico y psicológico, es decir, comida y agua, paseos, juegos, caricias y compañía. No obstante, es posible que tu peludo se sienta mal y trate de llamar tu atención para pedirte ayuda. En estos casos, probablemente identificarás signos de dolor u otras señales de que un perro está enfermo, así como alteraciones en su comportamiento (por ejemplo, tu perro puede mostrarse más nervioso que lo habitual o, por lo contrario, tener cierto letargo). Aquí la solución es llevarlo rápidamente al veterinario para constatar su estado de salud y la necesidad de empezar un tratamiento específico.

Además, si te preocupa que tu perro se esté volviendo demasiado posesivo o dependiente de ti, te recomendamos la siguiente lectura: “Mi perro demanda mucha atención, ¿es normal?”.

¿Por qué mi perro me lame la cara? - Para llamar tu atención

Para calmarse

Los lamidos también son una de las principales señales de calma que los perros en una infinidad de situaciones que les producen incomodidad, miedo, ansiedad, estrés, etc. Los perros las utilizan para comunicarse entre sí, pero también con otros animales y con las personas, y generalmente lo hacen con el propósito de apaciguar una situación que ellos entienden como desfavorable o potencialmente peligrosa (por ejemplo, una disputa o pelea con otro perro o con su tutor).

Un perro suele combinar dos o más señales de calma para expresar lo que desea a su interlocutor y el mensaje, por lo general, es “no quiero meterme en problemas” o “esto se hace sentir incómodo/nervioso, por favor, deja de hacerlo”. Como, lamentablemente, muchos tutores no tienen conocimientos básicos sobre el lenguaje corporal de los perros y sus códigos de comunicación, terminan realizando gestos o acciones que resultan estresantes para sus perros, o que incluso suponen una especie de “reto” en el idioma canino.

Por ejemplo,:

  • Si insistes en abrazar a tu perro
  • Si lo miras fijamente a los ojos
  • Si lo regañas de forma incorrecta

Probablemente verás cómo despliega una variedad de señales de calma para decirte que no ha tenido la intención de enfadarte y que no le gustaría tener un conflicto contigo. En estos contextos, verás como tu perro puede relamerse el hocico o empezará a lamerte las manos o la cara, mientras mantiene la cabeza baja y las orejas hacia atrás, y todas estas son, precisamente, señales de calma para lograr que te tranquilices.

En primer lugar, vale la pena estudiar un poco el lenguaje corporal de los perros para mejorar la comunicación con tu peludo y saber identificar rápidamente las señales de calma. También es importante revisar tu comportamiento y las técnicas que utilizas para educar a tu peludo, evitando el mal empleo del regaño y otros métodos contraproducentes y poco seguros, como los castigos físicos y el encierro, y dando preferencia al refuerzo positivo para estimular su aprendizaje.

Estrés

Las señales de calma que hemos anteriormente también se intensifican cuando un perro se encuentra en un entorno estresante o experimenta una serie de situaciones estresantes. Más allá de una falla en la comunicación con sus tutores, hay muchas otras fuentes de estrés que pueden alterar el comportamiento de un perro. Por ejemplo, cambios repentinos en su entorno y/o rutina, una mudanza de hogar, la exposición frecuente a estímulos excesivos (ruidos muy fuertes, por ejemplo), un estilo de vida sedentario con baja actividad física, un ambiente poco enriquecido, e incluso problemas de salud.

En este caso, es importante que sepas reconocer los principales síntomas de estrés en perros y, al identificarlos en tu peludo, recomendamos que tu primer paso sea consultar a un veterinario para descartar cualquier causa patológica. Una vez descartada cualquier enfermedad subyacente, deberías evaluar la frecuencia y la duración de los paseos e invertir en el enriquecimiento ambiental para tu perro.

Además, si tu perro está teniendo dificultades en adaptarse a su nueva casa y muestra un comportamiento muy ansioso o nervioso, puedes consultar con un veterinario sobre las ventajas y desventajas del uso de feromonas sintéticas (recordando que no están indicadas para todos los perros, por ello la necesidad de evaluar su uso con un profesional capacitado). Otra alternativa más segura podrían ser los remedios naturales para aliviar el estrés en los perros, aunque siempre se recomienda consultar a un veterinario sobre la seguridad de su aplicación.

¿Por qué mi perro me lame la cara? - Estrés

Traumas o fobias

Cuando un perro ha pasado por una serie de experiencias negativas, sobre todo las que involucran abandono y diferentes tipos de maltrato, son muchas las probabilidades de que llegue a desarrollar un trauma o incluso una fobia. Aunque sean trastornos distintos que se manifiestan a través de diferentes señales, en ambos casos vemos una fuerte tendencia a la realización de estereotipias, es decir, la repetición incesante u obsesiva de ciertas conductas inherentes al comportamiento de los perros, como el acto de relamerse o lamer a sus tutores.

Si adoptaste recientemente a un perro y percibes este patrón de comportamiento obsesivo, es probable que tu nuevo compañero haya sido víctima de violencia física y/o emocional. No obstante, hay otras posibles causas como una socialización deficiente (o nula), el estrés crónico, el sedentarismo combinado a una baja estimulación mental, y un confinamiento prolongado.

En estos casos, la mejor forma de empezar a ayudar a tu peludo es recurrir a un veterinario experto en etología canina o un educador canino con experiencia en este tipo de casos. Gran parte de los perros con fobias o traumas deberán pasar por varias sesiones de modificación de conducta y hasta podrán necesitar ser "reeducados” y "re-socializados" para superar la inseguridad, recuperar su confianza y aprender a expresarse a través de conductas saludables.

Este es un proceso largo en el que tu perro necesitará más que nunca contar con tu paciencia y afecto. ¡No desistas de él, porque seguramente el no desistiría de ti!

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